Todavía es Ella

Capítulo 25

Capítulo 25: Los últimos meses

Los últimos meses fueron una cuenta atrás silenciosa.

Semana 32: el edema se volvió severo. Las piernas, los brazos, el rostro —todo se hinchó hasta deformarla. La piel se estiraba dolorosamente, brillando como si fuera a reventar. Los médicos aumentaron los diuréticos, pero apenas ayudaba.

Semana 34: proteína en orina. Preeclampsia confirmada. La presión arterial ya no bajaba de niveles críticos. El doctor Maldonado habló claro: riesgo de convulsiones, de fallo orgánico. "Estamos al límite", dijo.

Semana 36: hospitalización permanente.

La trasladaron en ambulancia. La habitación del hospital se convirtió en su cárcel y su refugio: monitores constantes pitando con cada latido, sueros colgando como venas externas, enfermeras entrando y saliendo a todas horas. Los doctores se preparaban para emergencia: quirófano listo, equipo de neonatología en alerta, sangre reservada por si la hemorragia llegaba antes.

Vivi pasaba los días mirando el techo blanco, sintiendo al bebé moverse fuerte, exigente, como si supiera que el tiempo se acababa.

Por las noches, cuando el hospital se calmaba un poco y Amado dormía en la silla incómoda junto a la cama, ella escribía cartas.

Por si acaso.

Con mano temblorosa, en un cuaderno pequeño que escondía bajo la almohada, escribió una para Amado. Palabras que nunca le había dicho en voz alta: el amor que aún quedaba enterrado bajo capas de rabia, el perdón que no sabía si podría dar, la súplica de que cuidara al niño si ella no salía.

Y otra para el bebé. Una carta larga, llena de promesas que quizá nunca cumpliría: cómo lo amaba ya, cómo había valido cada dolor, cómo esperaba verlo crecer aunque fuera desde lejos.

Doblaba las hojas con cuidado, las guardaba bajo la almohada.

No las mostraba a nadie.

Ni siquiera a Amado, que velaba su sueño con ojos hundidos de culpa y terror.

El bebé pateaba fuerte, como diciendo "estoy aquí".

Y Vivi cerraba los ojos, tocando el lugar donde antes había estado su anillo intacto.

Los monitores seguían pitando.

La cuenta atrás continuaba.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.