Gladis
Definitivamente, venir a almorzar a la pizzería Papa Johns en la plazoleta del centro comercial premium plaza, es, sin duda, la mejor decisión que he tomado hoy, y esta pizza que acabo de recoger me lo termina de confirmar.
Aunque por estar tan concentrada en escuchar un concierto de Mozart casi no me percato de que el dispositivo redondo que me dieron, el cual emite vibraciones con sonido en cuanto el pedido del cliente está listo —y que, gracias a una rápida investigación, descubrí que se llama disco o beeper—, estaba sonando hace casi medio minuto hasta que una señora, muy buena gente, y quien se encuentra sentada a mi lado comiendo una pizza de pollo con champiñones, me puso la mano en el hombro para captar mi atención —casi me caigo del susto, pero menos mal que tuvo la cortesía de hacerlo para avisarme de que mi pizza acababa de salir del horno—, y que ya la podía ir a recoger.
Ahora, me encuentro disfrutando de una porción de la misma, y amando con cada mordisco las distintas variedades de queso que le ponen.
Tiene salsa de ajo por encima, la base es de salsa de tomate y la masa, por supuesto, pero lo mejor, sin duda alguna, son las variedades de queso que tiene.
Está revestida, y gratinada, con queso mozzarella, cheddar, provolone y parmesano, además de dos quesos adicionales —salí ganando, ¡hoy es mi día de suerte!—
Pues también le pusieron queso italiano (o romano, y otro que se llama asiago, el cual, a decir verdad, nunca lo había probado, pero es una delicia.
En definitiva, más que una pizza de cuatro quesos, me dieron una de seis…
¿De qué me puedo quejar?
Sin lugar a dudas, de absolutamente nada, porque me han atendido muy bien, creo que les dejaré una propina por ello.
Y a mí que me encanta el queso en todas sus formas, tamaños, variantes, texturas y sabores…
No me cabe la menor duda de ello, eres una ratoncita gigante.
—Sí, soy una ratona humanoide que ama el queso, no lo niego, y estoy orgullosa de serlo.
Me consta. Esta delicia de pizza hasta visualmente se ve buenísima…
—Y sabe deliciosamente bien. Creo que voy a venir por aquí más a menudo, o a lo mejor, encuentre una pizzería de Papa Johns cerca del edificio donde vivo.
Suena como un buen plan para mí.
Y pensar que el responsable de estas delicias fue originalmente un gringo…
O bueno, un estadounidense, más bien.
Y es que todo empezó cuando en los años ochenta, específicamente en Indiana (Estados Unidos) un hombre joven llamado John Schnatter, —de ahí el nombre de la cadena de pizzerías, Papa Johns—.
Él, buscando crear su propia pizzería, prefirió vender un viejo auto que tenía, —aunque, si me lo preguntan a mí, diría que no me parecía tan antiguo—, porque un hevrolet Camaro Z28 de 1971 es prácticamente nuevo, si aquello ocurrió en el año 1984.
Pero, volviendo a la historia, tras vender su queridísimo auto, John compró con el dinero que le dieron varios equipos de pizzería —eso sí, usados, porque le salían más económicos—, pero claro está, en buen estado, tales como un horno, amasadores, batidoras, utensilios para la preparación —cortadores de pizza, rejillas de horneado, cucharones especiales para sacar las pizzas cuando estuviesen muy calientes—, y claro, lo que no le podía faltar para refrigerar los ingredientes, una pequeña nevera.
Y todo eso, lo distribuyó en un espacio minúsculo, porque se le ocurrió que podía montar el negocio en el cuarto de escobas que había en la parte trasera de la taberna de su padre, el señor Micks Lounge, y el cual había recién remodelado, acondicionándolo para vender estas delicias a los clientes que le llegaban a su progenitor.
Poco después, sus pizzas se volvieron tan famosas por las salsas que le añadía y la masa de altísima calidad y tan buena que había en las mismas, que empezó a crecer cada vez más, y llegó a tal punto que entró a competir directamente con las más grandes, o si puedo decirlo así, las mayores, cadenas de pizzerías del mundo, como lo son Pizzas Domino’s o Pizzas Hut.
Y claro, como no podía ser de otra forma, años después Papa Johns aterrizó en Colombia, y se volvió popularísima, era inevitable que aquello sucediese.
Yo, personalmente, me pregunto cómo es que no había probado estas pizzas antes.
Las de Pizzas Hut son geniales, pero esta que me estoy comiendo mientras en mis auriculares escucho un concierto de Beethoven, habiendo puesto una playlist de las muchas que salen creadas por Apple Music Classical, no tiene comparación.
Es de las mejores que he probado en mi vida, y ya voy para la segunda porción, me he pedido una personal para mí, pero con la cantidad de queso que tiene, creo que me llevaré dos porciones para cenarlas en casa.
Además, ya tengo otra pizzería en mi lista de favoritas, una nueva adición para recomendarle a mis amigas.
En fin, hay que reconocer que, desde Norteamérica vienen las mayores delicias de la gastronomía, y esta pizza de puro queso es la prueba reina de ello.
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Díganme que han probado las pizzas de papa Johns, ¡por favor!
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Editado: 06.09.2026