Tomas y Tigre

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TIGRE Y TOMÁS

 

 

Erase una vez, un lindo gatito gris y blanco de apenas unos meses, vivía en la calle donde lo habían abandonado hace ya algún tiempo, el pobrecito iba de casa en casa buscando que comer. Muchos hogares lo convidaban pero en muchos casos lo corrían, El no entendía que había hecho mal para merecer la vida que llevaba, no tenia donde dormir y las noches frías de invierno buscaba algún cartón o trapo viejo donde se hacía una bolita y trataba de dormir, a pesar del frio y el hambre y el pobre gatito se sentía solo.

 

 

Era la primer noche de invierno, la mas fría, el gatito no sabía como iba a hacer para poder descansar después de recorrer tantas casas y apenas haber comido. Cansado de tanto caminar se acostó a dormir en una alfombra que decía “bienvenido” que estaba afuera de una casa pintada de blanco y amarillo. El tapete de la entrada era mullido y calentito y no lo pensó dos veces, tomo su posición para dormir y temblando de frío cerro sus ojos. No pasaron mas de unos minutos cuando alguien llegó a la puerta. El gatito sin nombre aún, se aprontó para huir pensando que lo correrían, pero se encontró con una mano tibia acariciando su lomo y diciéndole que todo estaría bien.

 

 

 

El muchacho de rostro amable, tomo el gatito en sus brazos y entro con el a su hogar, el calor del ambiente lo envolvió como una manta, nunca había estado dentro de unas casa y estaba encantado con los colores que allí habían. Lo sillones eran marrones, las paredes amarillas, y en una esquina una estufa a leña estaba encendida. El muchacho lo acerco al fuego y le dejo su campera para que se acostara y se fue directo a la cocina. El gatito muy agradecido se recostó en la campera que tan amablemente le habían dejado y se concentro en observar el fuego, nunca había visto algo tan hermoso.

 

El joven se acercó a el con suaves pasos para no asustarlo y le sirvió leche tibia y atún en dos platitos, el gatito no podía creer lo que estaba pasando, alguien por primera vez en su vida lo estaba tratando bien. Se acerco aun desconfiado a la comida y luego de mirar fijamente al joven muchacho a los ojos comenzó a comer.

– Buen provecho mi amigo, espero que te sientas cómodo aquí, mi nombre es Tomás, y supongo que tendré que ponerte uno a ti – le dijo el joven mientras lo acariciaba con suavidad.

El gatito que ya se sentía tranquilo respondió con un maullido tímido – miau – y comenzó a ronronear.

 

– Ya sé – le dijo el joven mientras acariciaba su hermosos cachetes peludos y bigotes – te llamarás Tigre, y desde ahora serás mi compañero.

 

El gatito, no cabía en su cuerpo de la alegría que tenía, y comenzó a acariciarse entre sus piernas, mientras seguía ronroneando. Estaba mas que agradecido, no solo le dieron donde dormir y comida, lo habían llamado compañero.

 

 

Luego de que Tigre terminara toda su comida, Tomas lo arropó y lo puso sobre un almohadón de color rojo, el cual había puesto sobre una alfombrar rosa para que no pasara el frio del piso. calentito, mullido y muy cómodo. Tigre estaba muy emocionado ¡ahora ya tenía nombre!, pensó que la emoción no lo iba a dejar dormir, pero no fue así, con la panza llena, cómodo y calentito, no pudo aguantar caer rendido de sueño, era sin lugar a dudas, el mejor día de su vida.

 

 

Desde ese día, Tomas y Tigre son los mejores amigos. Disfrutan mucho pasar tiempo juntos, tomar sol en las tardes de verano y en invierno sentarse frente al fuego. Ninguno de los dos volvió a sentirse solo. Y Tigre nunca volvió a sentir frío ni hambre, todo gracias a un joven muchacho que le abrió no solo las puertas de su casa, sino que también las de su corazón.

 

 

Cuentos infantiles. Autor Cecilia Lute



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En el texto hay: cuentos infantiles, cuento corto

Editado: 03.05.2019

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