Frente a la puerta de su agencia de viajes, Cristina Quintana admira la instalación del nuevo letrero. Se ha podido renovar a uno más llamativo, ya que el primero que se logró conseguir con lo poco que se había invertido, hace dos años atrás, estaba bastante deteriorado.
Cristina, Paulina y Lorena, tres amigas del Instituto Saint George, se gradúan de Turismo. Al salir cada una tuvo su experiencia en distintos lugares, todos ellos en el rubro de viajes y turismos. Cristina fue guía turística en un hotel en Isla de Pascua, para eso tuvo que aprenderse toda la cultura de esa isla. Encantada con el clima, su gente y su mágica historia, fue de las más solicitadas para recorrer la isla con los grupos de turistas que visitan diariamente ese pedazo de tierra que pertenece al país situado tras la larga cordillera de Los Andes, Chile.
En cuanto a Pamela, ella optó por ser azafata. Viajó por tantos países, conociendo gente, principalmente hombres. Siempre se conseguía un enamorado al país que llegaba. Se caracteriza por ser una mujer que se siente muy segura de lo que hace. Al parecer todos ellos están bajo un gran hechizo, porque al aterrizar cada uno la espera con los brazos abiertos, un gran ramo de rosas y más enamorado.
Lorena, se dedica a la administración del museo de la ciudad. Ocupó el puesto que perteneció a su padre, el cual falleció por un cáncer. No hay que decir que no es un trabajo entretenido, ya que ella prácticamente se crio en ese lugar. Lleno de esculturas, historias y aventuras reflejadas en los diversos personajes que allí se exhibían.
Tres chicas que siempre vivieron ligadas al turismo, y su fuerte amistad, tuvieron la oportunidad de ser parte de un nuevo proyecto. Abrir juntas una agencia de viajes y turismos. Para ello, invirtieron sus ahorros, difícilmente consiguen un préstamo del banco, y cada familia también aportó su resto. Es así como hace dos años atrás hacen la inauguración de la "Agencia de viajes y turismos VIAJEROS".
En este tercer año de funcionamiento se puede decir que han logrado éxito, fama y prestigio entre las demás agencias. Ha costado mantenerse, pero su amplia cartera de clientes demuestra su potencial para seguir creciendo. Y para ello, Pamela ha ideado un nuevo proyecto el cual discute con sus socias en una de las oficinas.
Cristina y Lorena se colocan de pie, mirándola atónitas. Pierre Renoir, dueño de los cruceros "Mar Mediterráneo". Uno de los empresarios más difíciles de conseguir para paquetes turísticos de esta índole. Ambas se quedan mirando a su amiga que se ve muy emocionada y ansiosa por salir.
Pamela de tan ansiosa y nerviosa, le cede el auto a Lorena para manejar. Colocan su música favorita a todo volumen y emprenden rumbo a las oficinas de los cruceros "Mar Mediterráneo". Su dueño, Pierre Renoir, un multimillonario, joven y atractivo magnate de muchos más negocios en el mundo, fue su primer amor en el instituto. Cuando apenas Pierre era sólo el hijo de un millonario. Nunca se preocupaba de sus estudios pero sí de divertirse con mujeres. Y ahí se le cruza Cristina, con la cual fue más difícil lidiar, pero lo consiguió.
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Editado: 16.07.2026