Cinco años sin verla y pareciera que aún sigue con su dulce mirada. Y ese rostro angelical que siempre le gustaba acariciar, cuando a solas en su cuarto en la casa de sus padres, se recostaban en su pequeña cama para escuchar música o ver una película. No puede dejar de pensar en ella. Y no lo dejó de hacer desde esa horrible noche cuando fue drogado por sus amigos, y tirado a ese grupo de mujeres que recibieron una buena cantidad de billetes para seducirlo.
Aún recuerda la cara de asombro y de dolor de Cristina cuando apareció en el baño. Él no sabía lo que hacía en ese momento donde se dejó llevar con ellas. Todas unas expertas en la labor de seducción. Peter fue la cabeza pensante, al aportar el dinero junto con sus supuestos amigos en esa época.
No fue muy bueno despertar al otro día, sabiendo que destruyó la relación con Cristina. Una de las pocas relaciones que podía ser él mismo. Ella supo ahondar en su mente y corazón. Pasar el tiempo con ella fue lo mejor. Mucho más cuando una noche decidieron juntos pasar al otro nivel. Su bella chica se entregaba a él. Fue la primera vez para Cristina, aunque no tanto para él, pero sí se sintió muy diferente. Hizo el amor esa noche con ella, y se juraron amarse por siempre. Lamentablemente, él no cumplió esa promesa.
Dado que aceptó bajo una ola de presión que duró varios meses, ahora se arrepiente de haberlo hecho. Debe hacer algo para impedirlo. A toda costa, sabe que él no es para comprometerse con alguien. No es capaz de tener relaciones serias, porque nunca pudo superar el hecho de perder a Cristina. Así que durante estos años, su vida amorosa sólo vagó con mujeres pagadas para que lograran satisfacerlo en sexo. Encuentros por un noche en algún hotel.
Ahora su familia está empeñada en que formalice su compromiso con Katherine Wilde. Así se podrían unir los apellidos más poderosos en negocios varios. Hoteles, cabañas, resort y la línea de cruceros. Haberla conocido en una estúpida fiesta y acostarse con ella, por sólo una noche, no se imaginó que se colgaría a su cuello. Mucho más cuando ambos se volvieron a encontrar en una fiesta de navidad que su madre organizó con sus amigas. Una de ellas, era precisamente la madre de Katherine. Sus padres no le perdonaron que haya tratado como una cualquiera a la hija de su amiga. Y desde entonces salen para parecer algo así como novios. Él siente que todo esto es un mal sueño.
Pudo sostener esa loca relación, porque Katherine y su familia vivían en Italia. La sorpresa ahora es que se mudan a América, en la misma ciudad y a su misma zona. Sabe que esto lo planearon bajo los consejos de su madre. Están cada vez más deseosos por concretar ese compromiso.
Suspira fuerte y la puerta de su oficina se abre. Su viejo amigo Peter se asoma sonriente frente a su escritorio. Peter Donawell, su amigo y jefe de Personal, se sienta tranquilamente. A pesar de lo grave que le hizo en el pasado, hoy siguen en estrecha relación, todo lo malo quedó atrás. Ahora ambos son hombres de negocios y adultos, el resto es pasado.
Se queda un rato más conversando con su amigo, tratando de evadir un poco del tema de Cristina. De alguna manera, toma otro tipo de conversación para desviar la curiosidad de Peter. No es desconfianza, pero sí, prefiere dejarlo fuera de esto.
El resto de la tarde trata de concentrarse dejando su trabajo todo listo. Con ninguna preocupación en su cabeza, sale de sus oficinas para llegar a su departamento y alistarse. Esta noche tendrá la oportunidad de verla otra vez. Cristina ha sabido evadir cada posibilidad de verse, en eventos y premiación del turismo. En cada fiesta que se ha organizado para las empresas de este rubro, ha ido solo. No puede negar que ha buscado compañía femenina para su diversión, pero no para presentar al público. Todo ha sido inútil el acercarse a ella, porque nunca va a esos encuentros. Y si ha ido, pues huye de él.
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Editado: 01.08.2026