Cristina se miraba ante el espejo de su tocador. Una sonrisa dibuja su rostro al verse reflejada con su maquillaje. Retoca sus mejillas con un tenue rubor rosa. Borra esa sonrisa al darse cuenta que su madre la observa, sentada a la orilla de la cama.
Con movimiento torpes, y algo seria, sigue con su maquillaje, tratando de concentrarse mejor en esa tarea. El gran día de la inauguración del primer viaje del crucero, finalmente ha llegado. Otra sonrisa dibuja su rostro.
Mientras habla, ordena algunas prendas de su hija para acomodar en la maleta que se llevará en el viaje. Claudia gira para mirarla de frente.
Desde que su madre llegó muy temprano por la mañana, ha estado comportándose extraña. Y ella también. Es verdad que se siente algo extraña por los últimos acontecimientos.
Su ex novio se preocupó muy bien de conquistar a su madre durante la relación. Al principio lo vio como algo natural. Ahora es un problema.
Carolina siempre fue atraída por la galanteria de Pierre, incluyendo costosos regalos que aceptaba encantada. Con eso aprobaba la relación con la hija. Ni hablar de la gran sorpresa que le dio en una de aquellas navidades que él pasaba con ella y sus padres.
Los padres de Pierre pasaban las fiestas en Europa. Y su hermano menor... en alguna playa ibérica, disfrutando de la jugosa mesada de su hermano mayor.
Cada familia vivia a su manera.
Distantes.
Casi nada compartían juntos.
A Pierre le gustaba pasar más tiempo con ella, y con el correr de los años supo el motivo de su cercanía. No guarda lindos recuerdos con sus padres. Mucho menos de su hermano.
Sin esperar la respuesta de su hija, Carolina sale de la habitación. Deja a Cristina molesta con su actitud y el afán de nombrarlo desde que llegó al departamento.
Supuso que haría eso.
Desde que supo del negocio, y que Pierre sería parte del proyectono, no la ha dejado en paz.
Suena su teléfono, y con rapidez toma la llamada.
Luego de tomar nota de algunos detalles, Cristina no dejó de pensar en ese hombre, en su esposa y en la infidelidad. No puede creer que tal aberración pasará mañana en la inauguración de su primer viaje del crucero.
Más allá de eso, Cristina no pudo evitar que los recuerdos del pasado llegarán a su cabeza al verse involucrada de una u otra forma en un engaño amoroso.
Se siente muy mal por la señora Elisa, esposa del alcalde.
Muchas veces tuvo el gusto de toparse con ella en el edificio de la Alcaldía.
Muy amorosa, amable y por sobretodo defensora de la familia.
Al conocerla en poco tiempo, guarda una gran estima.
Lástima que deba callar.
Cómplice de un canalla.
Dirigiéndose al comedor, la mesa ya estaba lista para el desayuno. Había muchas cosas preparadas. Ella no comía mucho. Pero cuando es visitada por su madre, peligra su peso.
Con el sonido del timbre, Carolina siguió concentrada en cortar un bizcocho. Cristina la miraba atenta. El timbre volvió a sonar.
Pasa por su lado con una bandeja en sus manos. Con la cabeza le señala la puerta.
Dándose por vencida, abre la puerta para llevarse una sorpresa.
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Editado: 01.08.2026