Tour Del Amor

Capítulo 8

(Los pasajeros del crucero... y sus historias)

UN JOVEN MATRIMONIO

Elizabeth cierra la última maleta para el viaje. Su esposo sigue hablando por teléfono con sus padres. Ella sonríe burlona caminando hacia él, rodeando su cintura con sus brazos.

  • ¡Sí, mamá... llevo ropa abrigada, pero vamos al caribe... no... sí, lo sé... también llevo mis medicamentos... sí, ella lo preparó... no, no es necesario que vayan... está bien, nos vemos en dos semanas... también te quiero... te quiero, papá... hasta pronto! -dice terminando la llamada.
  • Esa fue una despedida larga -comenta Elizabeth abrazada a su esposo.
  • Ya conoces a mi madre, se preocupa mucho por nosotros -comenta Antonio.
  • ¡Por mí no! -dice ella soltándose.
  • ¡No digas eso! -reclama Antonio.
  • ¡Antonio, tu madre te arregló otro matrimonio, y yo... no era su escogida! -dice ella, moviéndose alrededor de él.
  • Eso fue un malentendido, mi madre no te conocía -dice él.
  • ¡Un año juntos y no te atreviste a decirle que tenías novia, solo hasta el día que me diste el anillo y me llevaste a casa de tus padres, cariño!... recuerdo muy bien sus caras -dice ella.
  • Mi madre estaba...
  • Estaba a punto de un infarto -dice Elizabeth.
  • ¡Eso no es cierto, Elisa! -dice Antonio atrapandola en sus brazos.

Sus miradas, llenas de coquetería y amor, duran una eternidad. Sus tibios besos, llenos de ternura, inundan la habitación. Fue ella quien mostró la hora en su teléfono para dar fin a su romántico momento. Había un hermoso y enorme crucero... esperando por ellos.

UN VIEJO MATRIMONIO

Su maleta estaba lista, y recorriendo el pasillo hasta la puerta, pasa por la habitación de su esposo dándose cuenta que aún no termina.

  • ¿Qué haces hablas al teléfono y no terminas tu maleta? -pregunta ella en el umbral. Pablo ni siquiera la mira. Ella se acostumbró.
  • ¿No puedo despedirme de mis amigos? -pregunta Pablo en forma pausada y tranquila.

Esa tranquilidad es la que irrita a Elizabeth, no parece que ayer la fiesta de despedida de sus hijos terminó en una fuerte discusión, cuando sus hijos se habían marchado.

Ella no esperaba tal regalo. Dos pasajes para una crucero. "Tour del Amor". Cuando su esposo leyó en voz alta, lanzó una fuerte carcajada. Así era su esposo. Ella se acostumbró.

  • ¡¡Apresúrate, tus hijos también irán al muelle para asegurarse que estemos a bordo!! -reclama ella en voz alta llegando a la puerta principal.
  • ¡Nos vemos, Franco! -dice su esposo, caminando hacia la puerta- !Nos vemos, José... y si me cabe en la maleta, traeré a tu linda japonesa! -dice divertido.
  • ¡Ni que fuéramos a Japón! -comenta ella abriendo la puerta.
  • ¡En los burdeles siempre hay mujeres japonesas! -dice su esposo a su espalda.
  • ¡Interesantes lugares lo que visitas con tus... amigos! -comenta ella de mala gana.

El ruido de una bocina, los sorprende. Julia, su hija menor baja. Yerno, su hijo mayor, se queda al volante. Los saluda desde su asiento.

  • ¿Qué hacen aquí? -pregunta Pablo, totalmente amoroso.
  • ¡Queríamos darle una sorpresa y llevarlos al puerto! -dice Julia besando a ambos.
  • ¡No era necesario, hija! -dice Elizabeth.
  • ¡Claro que sí era necesario, manita! -exclama Julia, empujando la maleta de su madre.

Muy orgullosa de sus hijos que ahora son profesionales e independientes. Yerko, médico, con familia y una gran casa que visita a menudo. Julia, veterinaria, soltera y con un hermoso departamento que comparte con dos gatos. Tiene unos hermosos hijos que no dejan de preocuparse por ellos.

Celebraron juntos los eternos treinta años de matrimonio. Esa unión parece que fue en otra dimensióne, en otra vida.

Julia toma su brazo, amorosamente.

  • ¡Vamos, mamá! -exclama Julia- ¡Te espera un viaje excitante con papá! -dijo inocente.

Desconocido para sus hijos es el gran problema que tiene con su esposo. Así quiere que sea. No desea provocar preocupaciones en sus vidas. Como padres se han esforzado para que tuvieran la mejor educación y sin más visión que forjar el futuro que ahora gozan.

Los desacuerdos y discusiones son secretamente guardados en esa casa.

No hay testigos.

No hay nadie que lidie con sus divididas vidas.

Pablo en su habitación... ella en otra.

Así la vida avanza... algo tranquila.

Este viaje será para ella un verdadero martirio. Según las fotos, hay una cama. Eso es un gran contratiempo.

De alguna manera... tendrá que superar ese tiempo en el crucero.

De regreso... tendrá que tomar una decisión.

JAVIER, Y SU CUÑADA

Lentamente cerrando su vieja maleta, Javier se queda mirando la foto de su fallecida esposa. La puerta de su habitación se abre.

Una mujer llega a su lado, tomando la fotografía.

  • ¿Estás seguro que quieres hacer esto? -pregunta Ana. Hermana menor de Ada.

Su esposa fallecida solo hace un mes. Se fue antes de realizar este viaje que pagaron hace algunos meses antes de su partida inesperada.

Ana besa la foto.

Javier se emociona. La extraña mucho.

Ana deja la foto en la mesita.

Javier saca su pañuelo, secando sus ojos.

  • ¡Yo sé que no es lo correcto, pero ella estaría de acuerdo en que use estos pasajes! -dice Javier- ¡Qué mejor contigo! -añade sonriendo débilmente.
  • ¡Ada soñaba con viajar a un crucero, el destino es cruel! -dice ella tapando su rostro.
  • ¡Claro que iremos con ella! -dice levantándose y caminando lento hasta otro mueble.

Abraza una ánfora dorada. El mueble está lleno de sus fotografías. Solo de ellos. No hubo descendientes. Ella no pudo tener hijos por una enfermedad cuando joven. Él la amaba igual forma.

  • Y si me piden identificación, verificando que no me parezco a mi hermana... nos tomarán presos -dice Ana.
  • Eso no pasará -dice Javier.




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