Tour Del Amor

Capítulo 9

Cada pareja que entraba con sus maletas e ilusiones por vivir este viaje, emocionaron a las tres amigas que daba la bienvenida a sus primeros pasajeros.

Para un buen recibimiento, Lorena pensó en un kit de cuidado facial para hombre y mujer. Todos los productos son exclusivos y seleccionados de las mejores tiendas.

El presupuesto alcanzaba.

Hay que dar lo mejor.

  • ¡Bienvenidos, señor y señora Díaz! -saluda Lorena mirando el listado.
  • ¡No somos...
  • ¡Gracias, estamos encantados de este viaje! -responde el señor Diaz al interrumpir a su esposa.
  • ¡Tomen esta bolsa cada uno, encontrarán productos hechos organicamente para el cuidado de su piel, un regalo de esta agencia por su preferencia... y muchos viajes más con nosotros! -dice Pamela.

Cada visitante tiene su regalo de bienvenida, Lorena y Pamela siguen en su labor. Llenando poco a poco la borda del gran barco, Cristina chequea los últimos detalles del menú con el chef Monti. Y a la vez, observa la entrada.

  • ¡Señorita... señorita Cristina! -habla Monti sacándola de su distracción.
  • ¡Perdón, Monti! -dice ella- ¿Cuál es su pregunta?
  • No hice ninguna pregunta, estaba usted por confirmar el postre de las variedades que están ahí -dice el chef señalando la lista en manos de ella.

Apenada, Cristina observa su listado. Opta por el delicioso postre de tres luches, segunda opción un tiramisú. Conoce bien esos postres hechos por las manos de Monti. Muchas veces estuvo presente en las comidas que su ex novio organizaba en su yate privado.

  • ¡Estoy seguro que vendrá! -dice el chef.
  • ¿De quién habla? -pregunta ella.
  • ¡De su novio, por supuesto! -contesta Monti.

Con su sincera sonrisa, dio a entender que no estaba al tanto de su rompimiento con el jefe. Cristina sonríe.

  • ¡Ex novio, Monti! -dice alguien detrás de ellos.

Calmado y sonriente, entra Pierre elegantemente vestido. Monti se acerca saludando estrechando sus manos. Ella se mantuvo en su sitio. Fija su mirada en la lista, igualmente tuvo visión cuando él se acercaba.

Tonto corazón.

  • ¡Lindo día, Cris! -dice Pierre, intentando besar su mejilla.
  • Hola -saluda seria.

Inclinando su cuerpo, evita la cercanía.

Pierre no insiste.

Ella agradece.

El chef se despide, dejándolos solos. Más al fondo, los meseros afinan los últimos detalles para el cocktail de recepción. Pierre se queda junto a ella.

  • Deberías estar con Lorena y Pamela, recibiendo a los pasajeros -dice Cristina.
  • La belleza de esas mujeres es suficiente -contesta tranquilo.
  • Eres el dueño de este barco, creo que es correcto -dice ella.

Para su sorpresa, Pierre avanza hasta la puerta. No sin antes voltear.

  • ¡¡Tus palabras son órdenes para mí, querida!! -exclama en alta voz.

Cristina no hizo ningún movimiento, conocer bien sus inesperadas actitudes.

Al quedarse sola, se le acerca una mesera.

  • ¡Ay, señorita... es usted tan afortunada! -dice la mujer mirando a la puerta.
  • ¿Por qué lo dice? -pregunta Cristina
  • ¡Su novio es todo un caballero, debe cuidarlo muy bien! -exclama lanzando un suspiro.
  • ¡No es mi novio! -respondió con el ceño fruncido.
  • ¡Perdone usted! -dice la mesera, regresando a su labor.

Su teléfono suena. En la pantalla muestra un nombre, ella sonríe.

  • ¡Hola, Francisco!
  • ¡Hola, bella mujer!
  • ¿Cómo estás?
  • ¡Ahora mucho mejor al oír tu voz!
  • Como siempre tan coqueto
  • Y tú como siempre tan hermosa, no puedo evitarlo, es imprescindible decirte eso y mucho más
  • ¡Francisco...
  • ¡Francisco, te agradecería no quitar tiempo a mi socia, ahora estamos muy ocupados!

Cristina mira enfadada a Pierre que le devuelve el teléfono, tras terminar bruscamente la llamada. Como si nada, regresa a la cocina, dejándola más inquieta y molesta.

Siente que este viaje será muy largo.

Pierre está cada vez más imprudente.

No logra entender su conducta.

No puede permitir que siga metiéndose en su vida. Los negocios son negocios.

Pensó que había quedado claro.

  • ¡¡Houston llamando a... Cristina!! -exclama Lorena desde una puerta.
  • ¡¡Sí, sí... aquí estoy!! -responde yendo hacia ella.
  • El alcalde desea verte -dice Lorena.
  • Vamos

Luego de tratar de cumplir las solicitudes de la acompañante del alcalde, se procede a reunir a los pasajeros. Cristina estaba lista con su discurso.

El papel en sus manos, se arruga cada vez más.

Una mano captura la suya, con increíble naturalidad esa tibieza la calma.

Se mantuvo así hasta que el encargado contratado para la ceremonia dice su nombre.

Pierre besa su mano.

  • ¡¿Qué haces?! -exclama rescatando su mano besada.
  • ¡Suerte en tu discurso! -dice Pierre.

La toma de sus hombros, haciéndola girar y caminar hacia el micrófono que el presentador mantiene en su mano. Esperaba paciente que Cristina diera la bienvenida a los pasajeros.

Emocionada leyó cada línea con el cual agradecía a los presentes, a las autoridades, a sus amigas, al dueño del crucero, a los amigos y familia.

El discurso fue un éxito.

El corte de cinta se volvió un poco inquietante para Cristina. Tratando de concentrarse con sus manos y la tijera, no pudo impedir que Pierre tomara parte, apretando su mano en el momento que hace el corte y la cinta se parte en dos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.