Trabajo Cuidando A Una Chica En Silla De Ruedas

CAPITULO 13: LOS DÍAS QUE ME ALEJÉ

–En serio siento que no podamos seguir un rato más...

–No te preocupes Edward, mejor hablamos luego, no quiero buscarte algún problema. – Respondió Josh acompañándolos a la puerta. –Bueno nos vemos.

...

–Siento causarte problemas Edward. – Dijo Charlotte cabizbaja.

–Para nada, si es por lo que dijo Josh, seguro solo era para sacarme rápido de ahí y seguir con los demás. pero, no me has causado ningún problema. – Respondió Edward poniéndose en cuclillas. – Para empezar en ese orden de ideas yo fui el que te buscó problemas, quiero decir, este ensayo era mío, así que, el hecho de que te invite ya me hace responsable de ti.

...

–Está bien, pero ya levántate.

–Bien, vamos, tu hermana debe estar esperando.

DENTRO DEL DEPARTAMENTO

–Eso estuvo mejor que un beso. – Dijo Susan.

–Sentí como si estuviera en una novela de romance, ah cuando me tocará a mí. – Dijo Kyle dramáticamente.

–Tal vez si dejaras de saltar de una a otra lo conseguirías. – Respondió Josh entre los dientes.

–Fue demasiado intenso, no me lo esperaba. – Agregó Diane.

–Oh es verdad, ¿por qué escogiste pedirle su teléfono? ¿A caso te gustan las chicas? – Preguntó Kyle poniendo su mano en el hombro de Josh.

–Cállate Ky. – Respondió Josh.

–Siento matar tus esperanzas Kyle, no estoy interesada ni en ti, o alguna otra mujer, simplemente hay personas que son más interesantes que otras al ser... Reservadas.

–Qué me quiso decir... – Preguntó Kyle.

–Bueno es igual, ¿quieren seguir o salimos a alguna parte? – Preguntó Susan.

Todos accedieron a salir, pero Jessica tenía la mente nublada, después de lo que pasó con su ex.

–Oye Josh.

–Dime Jess, ¿qué pasa?

–¿Puedes compartirme el contacto de Edward? Es que Creo que olvidó sus llaves en el baño y bueno, se va a sorprender cuando lo note jaja.

–Oh, si claro no hay problema. – Respondió Josh mientras sacaba su teléfono. – Pobre hombre jaja.

EN EL HOTEL

–Vaya hasta que llegan. – Mencionó Mery cruzando sus brazos.

–Cuánto llevas esperando... – Respondió Edward.

–Desde que los llamé.

...

–Pero bueno, estuve un rato en el café del lado, bueno, ¿Charlotte no vas a saludarme?

–Hola Mery, siento no haberte avisado que no estaría.

–Te ves extraña...

–No pasa nada, ¿podemos entrar? Tengo frío.

-Claro vamos... – Indicó Mery desconcertada.

–Tu no Edw- Edward, es que, ya voy a dormir y puedes llegar muy tarde a tu casa. – Aclaró Charlotte.

–Oh, bien, no hay problema, nos vemos luego Mery. – Dijo mientras se despedía con una sonrisa. – Nos vemos Charlotte.

Ella no volteó a verlo.

–Am... ¿puedo preguntar qué pasó?

–Vamos a dentro.

Ambas entraron al edificio mientras Edward caminaba hacia donde había dejado su moto cuando vino por Charlotte.

–Seguro está así por lo que pasó... no debí acceder, quizá fui demasiado lejos, eso debió ser una falta de respeto para ella... para cualquier persona lo sería... ¿Ahora por qué vibra mi teléfono? – Se preguntó algo ofuscado.

–Hola, siento molestar, soy Jessica, la baterísta, es que dejaste tus llaves y tenía que avisarte.

–Ahora Josh le pasa mi número a cualquiera, perfecto... Y tengo que volver, Dios... – Dijo Edward recostándose contra la moto. – Gracias, iré rápido para allí. – Escribió de vuelta.

–Oh no, lo siento, es que ya no estamos en el departamento, pero yo puedo pasar donde estés para llevarlas. – Contestó Jessica.

–Ah, solo dime donde están las benditas llaves... Dios. – Dijo para sí mismo Edward estresado. – Puedo pasar donde estén, pásame la dirección.

–Insisto que ya pasaste suficientes molestias hoy, déjame hacerte un favor. Después de todo debemos llevarnos bien por la banda.

–Ah... al carajo. – Dijo mirando hacia el techo. – Bien te pasaré la dirección de un café, también llegaré ahí, gracias.

Entonces Edward condujo hacia un café cerca del hotel al igual que Jessica, quien llevaba sus llaves.

–Si lo siento, pero nos vemos luego chicos.

–Jess no puedes irte tú también. – Se quejó Josh.

–Bueno igualmente me sentía como un mal tercio jaja, ahora están en su cita doble.

EN EL CAFÉ

–Siento hacerte esperar. – Mencionó Jessica mientras se bajaba de su moto y retiraba su casco.

–Para nada, gracias por traer las llaves jaja, soy muy despistado a veces.

–Bueno yo fui la que accedió. – Respondió entregándole sus llaves.

–Gracias... ¿Quieres pasar? Digo lo menos que puedo hacer es darte un café por haber venido hasta aquí jaja.

–Oh, yo no debería, pero... Está bien.

Ambos subieron las escaleras y entraron al pequeño local.

–Es algo humilde, pero acogedor.

–Yo creo que es lindo, no por salir con ellos tengo dinero Edward jaja. – Respondió Jessica mientras limpiaba sus lentes.

Ambos ordenaron algo, Edward ya estaba cansado y quería irse, mientras que Jessica quería quedarse.

–Por cierto, Edward, la chica Charlotte y tú, ¿son pareja o algo?

///

–No pasa nada, ¿podemos entrar? tengo frío.

///

Edward se estremeció.

–Siento que se haya esparcido ese rumor por lo que pasó, solo somos amigos, solo que bueno, quería encontrar una forma de salir del reto. Pensaba hacer que la sombra de ambos pareciera un beso, pero lo eché a perder. – Respondió algo agitado.

–Oh, no para nada, de hecho, es un lindo gesto que quisieras no hacerla sentir incómoda. – Respondió ella jugando con sus manos.

–Lo hice por ambos, pero supongo que tenía una buena intención.

–¿Ella se enojó?

–Bueno no lo sé, pero no quiero hablar sobre ella a sus espaldas, en realidad fue mi culpa después de todo.

–Entiendo, pero bueno, dejando eso de lado, ¡lo hiciste muy bien en el ensayo de hoy!



#1255 en Novela contemporánea
#2239 en Otros
#585 en Humor

En el texto hay: romance, romace drama, romcom

Editado: 04.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.