Trabajo Cuidando A Una Chica En Silla De Ruedas

CAPITULO 15: MASCARADA DE UNA MENTE FRAGMENTADA

–Gracias por venir por mí de nuevo.

–No es problema, es mejor que ir solo jaja, tú me haces el favor al venir.

–Tampoco estoy muy ocupada. Bueno, ya solo quedan dos ensayos, ¿verdad? – Preguntó Charlotte.

–Si jaja, no pensé que estaríamos tan cerca.

–Y... ¿te vendría bien? Ya sabes, el premio.

–Oh, por supuesto... Es que yo quiero dejar de trabajar en esto, Charlotte.

–¿Q-que?

–Yo quiero estar contigo como cualquier amigo lo haría, no porque me paguen, y no lo hago porque me paguen, pero... ese pensamiento no deja de perseguirme.

–No tienes que dejar de hacerlo... Yo sé que no lo haces por dinero.

Edward regresó su mirada a Charlotte en el auto.

–Pero quiero que sea algo real. – Respondió con una sonrisa en su rostro.

Los ojos de Charlotte despertaron por un instante.

–Calla la boca.

–¿Ahora por qué te comportas así? jajaja.

–Ya casi llegamos, mejor prepárate, tienes que ganar.

Edward sonrió de vuelta.

–Ganaremos.

YA EN EL ENSAYO

–Por cierto, Edw, ¿Jessica no te ha escrito? es que aún no llega y ya estamos todos. – Preguntó Josh mientras revisaba unos cables.

–No, ¿por que debería saberlo yo?

–Qué raro... Porque tampoco le contesta a Susan, espero que llegue.

–Voy a llamarla, dame un segundo.

Edward marcó al teléfono de Jessica.

. . .

–No toma la llamada...

–Y... ¿vamos a hacer el ensayo sin ella? – Preguntó Kyle en el sofá.

Susan lo golpeó con su hombro.

–Ah yo iré a ver qué pasa con ella... – Dijo Susan tomando su abrigo.

–¡Espera! Yo quiero acompañarte. – Respondió Edward, recordando que Josh le había dicho como se sentía Susan respecto al comportamiento de Jessica.

Susan pensaba en rechazar su oferta, pero estaba agotada de lidiar con Jessica tantas noches y días. Ella simplemente no dijo nada.

–Bueno, supongo que no podemos dejar a alguien de la banda. ¿Qué tal si vamos todos? – Propuso Diane. – Podemos ir en mi camioneta.

–Podría agobiarse si todos vienen... – Objetó Susan.

–No te preocupes, los demás esperaremos afuera. – Indicó Josh.

...

Todos incluyendo a Charlotte fueron hacia donde ella vivía.

–Dios este lugar está un poco...

Josh le devolvió una mirada a Diane para que guardara silencio al instante.

–Es aquí, ya puedo bajar chicos. – Mencionó Susan.

Ella bajó de la camioneta.

–¿No vienes Edward?

–Claro, claro.

Ambos caminaban hacia el departamento por los estrechos callejones.

–Y dime, ¿quieres algo con ella? o ¿Por qué querías venir?

–Para nada, simplemente la escuché y me preocupó la situación tan dura.

–Ah, debo parecer una horrible amiga.

–No lo creo, sin embargo, quizá pudiste ser más sutil. – Respondió Edward.

–Tal vez... Pero no voy a dar explicaciones, llegamos.

Susan tocó la puerta.

–Oiga, ¿me da algo para comer? – Dijo un hombre fuera del auto.

–¡Ah! Ew... Josh, sácalo. – Ordenó Diane.

–No digas esas cosas, ah. Lo siento señor, no tengo algo para darle.

–Oye Josh no creo que se quite de ahí jaja. – Dijo Kyle.

Charlotte permanecía indiferente mientras pensaba en Edward.

...

–Qué raro... no abre. – Mencionó Susan.

Edward tocó la manija de la puerta y notó que podía abrirse de afuera

–¿Olvidó cerrar la puerta? – Se preguntó Edward.

Ambos entraron al oscuro departamento, Susan giró su cabeza al cubo de basura de la entrada.

–Revisa la cocina y el baño, yo veré la habitación. – Indicó Susan.

–Claro.

Susan caminó hacia la habitación, todo estaba hecho un desastre, parecía que no arreglaba el lugar desde la última vez que ella le ayudó.

–No parece que esté por aquí.

Edward revisó la cocina, sin éxito. Posteriormente se dirigió al baño, el cual estaba entre cerrado. Edward, con algo de temor sin saber que esperar, tomó la perilla y entró al baño.

–¿J-jessica? – Preguntó él.

Un pequeño sollozo se escuchó detrás de la cortina del baño, luego de que Edward preguntara.

–¡Estoy seguro de que ustedes tienen algo carajo! Mira ese auto. – Gritó indignado el hombre afuera del auto.

–Le digo que no señor, cálmese por favor... – Insistió Josh. – ¿Ustedes en serio no tienen nada para darle?

–Probablemente lo gaste en hierva, si le damos, solo le haremos más daño. – Respondió Diane.

–¡Concuerdo! – Agregó Kyle.

–Carajo... ¿Charlotte?

–¿Huh? – Respondió ella.

–¡Voy a empezar a patear el jodido auto si no me dan algo carajo! – Gritaba el hombre desesperado.

–¿Tienes algo?

–Déjala Josh, es obvio que no le importa. – Mencionó Diane.

–Es tu auto, ¿no te preocupa nada? Dios. – Respondió Josh algo acelerado.

Diane volteó a su teléfono.

–"Yo no soy... alguien egoísta" – Pensó Charlotte.

Charlotte abrió la puerta en la que ella estaba

–Ven que sí tenían algo carajo, siempre hay que actuar así porque son egoístas. – Dijo el hombre dirigiéndose hacia allí.

–¿Oye que carajo haces Charlotte? ¡no le abras a ese tipo! – Decía Diane exaltada.

Cuando el hombre llegó a la puerta, Diane se calló del temor.

–¿Bien?

–"¿A Edward le gustaría que hiciera esto? no... yo quiero hacerlo porque nace de... mi corazón" – Pensó Charlotte. – Señor, ¿por qué tiene esa ropa?

–¿Que por qué? es obvio niña, no tengo más.

–¿Por qué? – Preguntó ella de vuelta.

La voz tan calmada de Charlotte hizo que la histeria del hombre cesara un poco.

–Por mi culpa... por abandonar a mi familia.

–¿Por qué... no vuelve con ellos?

Desde la primera palabra, la calidez de Charlotte hizo sentir al hombre más en confianza.



#1255 en Novela contemporánea
#2239 en Otros
#585 en Humor

En el texto hay: romance, romace drama, romcom

Editado: 04.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.