Trabajo Cuidando A Una Chica En Silla De Ruedas

CAPÍTULO 17:VÍNCULOS

–Vaya que es un lindo lugar, nunca lo había visitado antes. – Dijo Edward admirando la belleza a su alrededor.

–Bueno, hace un tiempo quería venir a este jardín botánico, es bastante lindo y me tranquiliza. – Respondió Charlotte.

Ambos caminaban por el jardín, pues era lo que Charlotte quería hacer ese día dentro de su lista.

–Por cierto ¿Como sigue Jessica? – Preguntó ella.

–Oh, bueno,Susan la vió ayer, sigue decaída, pero, pasado mañana será la reunión con sus padres, espero que todo salga bien.

–Ya veo... Edward, ¿Como es que eres tan amable?

–Bueno... Supongo que puedo decírtelo. Cuando era más pequeño, estaba en un parque junto a mi hermano, pero yo estaba enojado con él, y no quería jugar a su lado, entonces, él se alejó demasiado tratando de hacer que lo atrapara y... un auto pasó, atropellándolo.

Ambos pararon para que Edward se sentara en una banca.

–Sin embargo, sobrevivió... Recuerdo ese día siempre... estaba tan asustado, sentía que había sido mi culpa por no querer jugar con él... entonces cuando lo vi, prometí que iba a ser una persona mejor, no solo con él, sino con quien lo necesitara, no soy perfecto evidentemente jaja, pero, trato de hacer lo mejor que puedo.

Charlotte solamente miraba hacia las manos de Edward que se entrelazaban entre sí.

–Sabes... – Dijo Charlotte entrelazando sus manos como Edward.

–¿Sí?

Charlotte lo pensó un momento.

–No es nada, solo, creo que eres alguien bastante comprometido... – Dijo Charlotte algo nerviosa. – Siento mucho lo que pasó, pero solamente eras un niño.

–No lo sé, si tan solo hubiera sido más conciente... el solo me tenía a mi.

Charlotte pensaba decir algo sobre ella, pero se arrepintió y tuvo que improvisar.

–Ese nivel de estrés... Lo he sentido y... te admiro por la manera en que lo usaste para ser alguien mejor y no decaer. Supongo que lo extrañas bastante.

–Cada día... Espero que navidad llegue pronto para poder ir a ver a mi familia.

–Oh, si, navidad, supongo que estarán juntos de nuevo. – Agregó Charlotte cohibida.

–¿Pasa algo Charlotte?

–Bueno, supongo que puedo decírtelo también jaja...

Confío en tí

–Navidad nunca ha sido una fecha linda para mí, normalmente lo paso solo con Mery, y probablemente este año no sea la excepción, no sé cuándo vaya a volver mamá de su viaje, y con lo de mi padre, bueno, parece que será igual. – Mencionó desanimada. – No creas que trato de dar lastima, es solo que, creo que... quiero decir... estaría bien darte más confianza y contarte sobre mí. Es todo.

Edward sonrió.

–Sabes, quizá podrían venir conmigo si quisieran, a lo mejor no sea tan aburrido.

–¿De verdad?

–Bueno, aún hay que preguntarle a Mery, pero, creo que sería lindo que vinieran. – Dijo mientras miraba sus manos y sonreía.

–Bueno... Supongo que no hay problema.

–Bien, entonces sigamos viendo, luego hablaremos con Mery sobre eso.

–Si. – Dijo ella un poco emocionada.

Durante el recorrido, pudieron divisar muchas especies de flores y arboles.

–Por cierto, comencé a leer el libro que me dijiste. – Comentó Edward.

–¿De verdad? – Respondió Charlotte tratando de contener la emoción.

–Si, voy en la parte donde ella recuerda que lo conoce. Aunque a veces parece que se-

–Auto sabotea. – Completó Charlotte.

–Exactamente jaja, pero creo que es tierno, quiero decir, se nota que ninguno de los dos es experto, en cierto modo puedo reflejarme.

–Lo entiendo, por eso me gusta también.

–¿No te ha gustado alguien?

Esa pregunta tan repentina de Edward se clavó en el corazón de Charlotte

–B-bueno, hasta hace poco realmente no tenía amigos, quiero decir, si los tuve de niña, pero, hace unos años yo... prácticamente no salía de mi casa, así que no... ¡quiero decir!

–Tranquila, tranquila, pero, yo tampoco me he enamorado, quiero decir, puede que haya tenido gustos de un día para otro, pero, nunca he sentido esa conexión, creo que... cuando sienta algo así... Bueno, va a ser lindo jaja.

–¿De verdad? y...

–¿Sí?

–No es nada, pero, yo creo que... no me molestaría estar con alguien... – Concluyó antes de devolverle la mirada.

Al ver los ojos y las mejillas enrojecidas de Charlotte, Edward se sintió un poco nervioso.

–¿Tienes f-frio? – Respondió él.

–¿Por qué lo dices?

–Tus mejillas...

Charlotte se percató y puso su bufanda alrededor de la parte baja de su rostro.

–Lo siento... si tengo algo de Frío.

–Tus nudillos también se ven enrojecidos, déjame ver. – Dijo Edward tomando la mano de Charlotte.

Ella lo permitió, sin embargo, Edward estiró sus dedos para verlos.

–Sigues haciéndote daño.

Charlotte recogió su mano de vuelta apenada

–¿Aun recuerdas eso? – Preguntó ella.

El aire frío que avisaba la llegada del invierno se hacía presente y Charlotte sentía frío genuino, por lo que buscó sus guantes en su bolso.

–Como no lo haría, mira, con lo que me pagaron la última vez, compré esta crema, es para las manos, también te ayudará a sanar esas heridas en tus dedos, solo... trata de cuidarlos, tus manos se verán más lindas así.

–C-cállate, no debiste comprar esto, tienes gastos más importantes. Te lo pagaré. – Respondió de manera sería conteniendo su emoción mientras buscaba su billetera.

Edward entonces puso su mano en la muñeca de Charlotte que buscaba, dejándola inmóvil.

–Es un regalo, acéptalo por favor. – Indicó él mirando hacia el suelo.

El corazón de Charlotte estaba muy acelerado, y sin decir nada solamente soltó el bolso y siguió el camino.

...

–Bien... Gracias por preocuparte por mi...

–No hay de qué.

Entonces, el resto del día antes del último ensayo, Charlotte pudo ver, lo segura que podía sentirse a su lado.



#1255 en Novela contemporánea
#2239 en Otros
#585 en Humor

En el texto hay: romance, romace drama, romcom

Editado: 04.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.