El segundo día de la batalla de bandas, todo el lugar se llenó mucho más rápido pues el segundo y tercer día eran los mejores. Las llaves fueron hechas al azar y fueron mostradas a los participantes y espectadores al iniciar el evento en todas las pantallas quince minutos antes de comenzar oficialmente.
OCTAVOS DE FINAL:
Porcelana vs. Corrientes
Medianoche vs. RTQ
Lobak vs. En el Medio
Perseo vs. Dínamo
Doble Toque vs. Normandía
Vislumbre vs. Polvo de Ángel
Tenubrio vs. Cinabrio
Blue-Space vs. Sintéticos
–En teoría tienen un oponente sencillo, pero el nombre me parece más bonito. – Mery comía una dona con sabor a fresa mientras hablaba.
–No hables con la boca llena... Vislumbre suena mejor. – Balbuceó Charlotte mientras tomaba un jugo de naranja.
El sonido de la multitud azotaba a todo el lugar, todos esperaban con ansias al espectáculo que los acogía aquella noche, donde cada uno daba lo mejor de sí mismo, sin distinción de grupo.
–Déjame comentar al menos, me hiciste llegar una hora y media antes solo para estar aquí parada. Como tú estás sentada no lo entiendes. – Mery giró su rostro hacia otra parte, pero su corazón se aceleró, pues había dicho algo fuera de lugar.
El silencio se apoderó de ambas entre el incontenible ruido del lugar por unos segundos.
–Estar aquí sentada todo el día no es algo cómodo para mi tampoco, mucho menos algo que haya escogido yo.
–Charlotte lo sie...
Ella se fue del lugar. Todas las personas y el ruido le ensordecen y la enceguecen. Avanzó y avanzó sin un rumbo fijo, bajo las luces y las personas que con suerte alcanzaban a hacer paso para ella. Entonces pasó por una cortina con los globos oculares levemente empañados.
¿Por qué no puedo escuchar?
...
No escucho...
...
Nada.
–Charlotte.
Deteniéndola, Edward le llamó repetidas veces hasta que ella reaccionó y lo miró.
–Charlotte, ¿estás bien? tus ojos están llorosos. – Edward pasó suavemente su mano por la mejilla de Charlotte, con su dedo índice limpió una lagrima que pudo salir de su cuenca y luego con su mano puso la punta del fleco de la chica tras su oreja.
–Estoy bien, solo, tuve una discusión con Mery. – Ella devolvió su mirada inquieta hacia el descansabrazo izquierdo. – Es solo que... Odio estar aquí...
Edward, no se sorprendió por sus palabras y se arrodilló frente a ella mirándola a los ojos.
–Levanta los ojos, yo... Entiendo que te sientas mal, pero, todos cometemos errores a veces, sin intención incluso, más los hermanos mayores, pero estoy seguro que... ella te ama mucho, nunca querría herirte, no sé qué haya pasado, pero, te aseguro que ella te quiere mucho. – Edward tenía una mirada sincera, lo que decía no eran simples palabras para calmarla o complacerla, el de verdad lo sentía, como hermano mayor.
Sus palabras, pudieron llegarle, pero no de manera fuerte, la coraza de orgullo aun la mantenía firme en que Mery le había herido.
–Lo sé... Pero no es tan fácil... Estár así, Edward, ¿tu crees que yo soy capáz de algo? – Le preguntó con sus ojos a punto del llanto.
–Calma Charlotte, claro que eres capáz de mucho, podria decirte que eres la persona más capaz que conozco por tener tantas ganas de vivir, y que lo que tu piensas te hace más debil, solamente te de más valor.
Los ojos de Charlotte brillaron un poco y levantó la mirada, pero pasado un segundo volvieron a oscurecerse.
–¿Vivir? yo soy débil, siempre lo he sido y nunca puedo conseguir nada...
Ella con los ojos cerrados mirando hacia el suelo, se sorprendió cuando sintió las manos de Edward en sus hombros y su voz firme al decir:
–No digas tales cosas, yo me siento muy afortunado de estar a tu lado, y he aprendido muchas cosas, gracias a ti, mi vida a cambiado mucho Charlotte, ¡eres capaz de mucho más de lo que ves!
Ella se sonrojó.
–A-ah...
Al notar que Edward vio que estaba ruborizada, no pensó en otra forma para que no la viera que abrazándolo.
–Gracias Edward...
–Claro, si, gracias a tí... yo, ah, somos la sexta llave, entonces aún queda un rato para terminar de prepararnos, ¿quieres venir a ver? – Dijo nervioso.
Charlotte accedió y Edward la guió hacia el grupo, donde estaban todos, incluso los padres de Jessica y su maestro de la escuela, luego de saludar a todos con su mano, notó que cada uno estaba afinando y practicando, estaban nerviosos, al igual que Edward. Charlotte podía ver cómo los dedos de Edward en su mano izquierda se movían en el aire como si estuviera sosteniendo el bajo.
–¿Estás bien? – Le preguntó ella.
–Claro. Solo practico en mi mente los acordes. Tengo que saber cada uno en el orden exacto, el tempo y calcular si puedo agregar algo de magia en algún momento, claramente, para que salga bien. Sin embargo, tengo miedo de cometer algún error, antes de los ensayos, llevaba mucho tiempo sin tocar.
Edward inclinó su mirada levemente hacia abajo por un momento y luego volvió a ver a Charlotte, entre el ruido de todos los instrumentos, él se dirigió hacia su bajo y lo sacó, posteriormente, volvió hacia ella.
–Mira, este es mi bajo desde que estoy en la escuela, ya está bastante gastado, pero, suena como nunca. La magia no está en el bajo, sino en mis dedos, claramente sonaría mejor si fuera uno completamente profesional, pero, no suena mal, ni mucho menos. Con el puedo hacer mucho, déjame mostrarte.
Edward comenzó a tocar la pieza que tocaría el grupo esa noche para ella, Charlotte, prestó atención a cada acorde, desde que acompañó a Edward al primer ensayo, por fin podía distinguir a los bajos en las canciones que escuchaba, pero el que más fuerte podía escuchar, era el de Edward.