Luego de la victoria, y terminado el segundo día, todos estaban entusiasmados y felices por lo que venía, todos, menos una persona.
–Entonces... ¡¿A dónde iremos a comer?! – Preguntó Josh levantando las manos, con bastante alegría.
–Lo siento, chicos, yo voy a otra parte con mis padres, pero mañana no será igual. –Susan, despidiéndose junto a sus padres, mencionó.
Se despidieron antes de seguir charlando.
–Casi lo arruino...
–¿Kyle?
–Es que, se supone que era fácil, yo, toco la guitarra desde que tengo memoria... y casi no arruino todo.
–Bueeeeno, pero lo logramos. – Josh puso sus manos en los hombros de Kyle. – Todos nos hemos equivocado, no pasa n–
–Tú no lo entiendes, Josh, yo no soy igual que ustedes... no puedo equivocarme en algo así.
Josh miró a los demás desconcertado.
–Creo que lo mejor es que vayas a descansa-
–No me digas qué es lo que debo hacer... – Kyle apretó su puño, en ese momento, Edward se interpuso entre ambos. – Tú no eres mi padre para hacerlo.
–Calma Kyle, estás alterado. – Interrumpió Edward bastante serio.
Unos segundos inundaron el momento.
–"Ustedes no entienden, si quisiera golpear a alguien ahora mismo, sería a mí." – Pensó apretando aún más el puño. – Lo siento por el error, casi cuesta la clasificación. Mañana. Mañana no se repetirá. –Dijo antes de irse, enojado.
–¿Qué fue eso? – Preguntó Charlotte.
–Solo es un imbécil actuando como un imbécil. – Le susurró Diane.
Todos decidieron cenar en un restaurante de comida china cerca del lugar, ya que era mejor terminar lo antes posible para descansar. Pues el día final ya era un hacho.
–¡JODER!
Kyle azotó las llaves contra el suelo al entrar en su departamento.
–Como pude... como pude fallar en algo tan sencillo carajo. Tengo que practicar.
Sin más preámbulo, entró a su cuarto y comenzó a practicar, practicar y practicar. No paró, hasta el amanecer, hasta que las ampollas en sus dedos por las cuerdas ya no soportaron más, practicó. Al ver el sol, Kyle se durmió derrotado por su propio ego.
///
–Abre tu regalo, hijo.
Kyle, entusiasmado, desgarró el papel y, como ya se notaba, era lo que siempre había querido. Una guitarra, una acústica y para aprender, pero para él era el mejor regalo que había podido recibir.
A la mañana siguiente, Kyle se levantó con mucho ánimo, tomó su guitarra y partió hacia la escuela, inquieto por mostrarle a sus amigos su instrumento.
–¡Hola chicos!
–Oh, hola Kyle. – Respondieron todos los niños.
–¡Miren lo que me dieron mis papás por mi cumpleaños!
Kyle enseñó su guitarra.
–¡Wow! Está genial, Kyle, de verdad se ve increíble. – Concluyó uno de los niños.
Todos los niños elogiaron a Kyle por su nueva guitarra; fue la sensación en su salón de segundo grado.
–¡Voy a ser el mejor guitarrista de todos!
Desde ahí, por su propia cuenta, el comenzó a aprender, dia y noche. Nunca se había comprometido tanto con algo, participaba en la banda escolar, hacia presentaciones por su cuenta y participaba en concursos, hasta que... ese día llegó.
DECIMO GRADO
–Kyle, bienvenido. ¿Tienes la canción de hoy?
–Claro maestro, como siempre.
–Muy bien. Quisiera presentarte a alguien que hoy se incorpora al grupo. Ella es Penny. – Su maestro apuntó hacia la chica nueva, que estaba sentada en el lugar con una guitarra.
–Oh, un gusto, Penny, Soy Kyle, espero que podamos llevarnos bien.
Una falsa expectativa. Desde entonces, para incentivar a la mejora de ambos, el maestro pocas veces utilizaba una segunda guitarra en las presentaciones, por lo que ambos fueron obligados a luchar por el lugar.
–Buen trabajo esta vez Kyle, pero lo siento, me gusta esta canción.
–No pasa nada.
Una.
–Penny, te aseguro de que nos irá bien en la competencia, no te preocupes.
Y otra.
–Lo siento.
–Es mi turno.
–Lo siento
–Es mi turno.
Y otra vez.
–Kyle.
–Penny, ¿qué necesitas?
Ella apretó su puño.
–¿Cuál es tu problema conmigo? – Gritó la chica con lágrimas en los ojos.
En ese momento, Kyle le vió el rostro, buscando sus lagrimas atrás de ese fleco que ocultaba sus ojos, esos que nunca se atrevió a ver, esos a los que tanto le temía.
–Yo no tengo ningun problema, solo trato de hacer lo mejor en la banda y-
–¡Deja de mentir!
–... –El guardó silencio.
–Yo solo quería ser tu amiga, quería que nos lleváramos bien, pero tú siempre estuviste apegado a esta... tonta competencia.
–Penny yo... no, no quise...
–Te amo Kyle.
El volvió a levantar sus ojos, con miedo.
–Tu me...
El sol pasaba por la ventana, quemando la piel pálida de aquella chica, sonrojada y asustada, que había sentido algo por el chico con el que competía en su banda.
–Que te amo Kyle Mars.
La chica arrebató la guitarra de las manos de Kyle y le besó apoyandose en la pared trás de él. Después de unos segundos, se apartó de él.
–Nunca había besado a nadie antes... – Dijo el asustado.
Ella bajó la mirada, tomó su guitarra y se dirigió hacia la puerta.
–Habrá una competencia en el parque central en dos semanas, no me decepciones.
Ella se fue dejándolo solo en aquella habitación, tomó su corazón y lo llevó al cielo, para dejarlo caer sin saber volar aún.
–No lo haré...
Kyle practicó día y noche para aquella competición, pero no volvió a encontrar a Penny ni en los ensayos ni en la escuela.
UN DÍA ANTES DE LA COMPETENCIA
Kyle se encontraba en el parque, en la noche, viendo cómo montaban toda la estructura del escenario.