12 de enero de 2019
Han pasado muchas cosas en diciembre. Las celebraciones, la comida, bailar, los dulces deliciosos que hay en la mesa de la casa de mi abuela. Convivir con mi familia se siente tan bien.
Pero también perdí a alguien que amaba mucho. Era como una madre para mí. Una de mis tías se fue para siempre. Pasar la Navidad ya no se siente igual y eso me duele. Aun así, trato de disfrutarla por ella, por su recuerdo. Me cuesta demasiado, pero de verdad lo intento. No quiero amargar esta fecha; ella no lo hubiera querido así. Era el alma de las fiestas, el alma de nuestra Navidad.
Fuera de esto, estuve ausente de las redes sociales y de hablar con mis amigos, pero mantuve muy buenas conversaciones con Edgar. Nos enviábamos videos, música e incluso jugábamos en línea algunas veces por el teléfono, claro, cuando los dos podíamos. Creo que estamos formando un buen vínculo. Me sentí tranquila, cómoda... Estoy ilusionada con tener a alguien que parece entenderme y a quien yo logro entender, aunque aún falta muchísimo para eso. En Año Nuevo nos llamamos para desearnos feliz año y terminamos hablando hasta las cuatro de la mañana.
A pesar de todo eso, no pude sacar a Alonso de mi mente. No sé por qué. Creo que seguía pensando en su caballerosidad, en lo atento y amable que es, en lo gracioso que podía llegar a ser cuando era espontáneo y expresivo. Pero no nos teníamos agregados en redes sociales, así que no supe nada de él... hasta hoy.
Llegó a la escuela con Arleth y me regaló un chocolate. Dijo que esperaba que me gustara. Yo, muy feliz y con confianza, lo abracé. Estuve pensando en su abrazo esa última vez en el auditorio y, ¿en qué pensaba? En volver a abrazarlo y sentir ese calor, esa ilusión de sentirme una princesa en sus brazos y segura.
Por un momento, en mi ensoñación, pensé que Arleth se iba a enojar al verme abrazar así a Alonso, pero no fue así. Estaba concentrada, riéndose de algo en su teléfono. Estaba chateando, lo noté por el brillo de su pantalla reflejado en sus gafas, pero no sabía con quién hablaba. Aunque me daba curiosidad saberlo, ya que se veía bastante feliz y emocionada por seguir en su conversación.
El resto del día fue tranquilo, aunque solo pude ver a Alonso en ese momento donde nos abrazamos y me dio ese dulce chocolate.
Más tarde hablé con Arleth sobre algo importante: mis sentimientos por Edgar. Le conté que hablamos mucho en diciembre, que me gusta, y que quería decirle lo que siento. Quería preguntarle si le gustaría intentar algo más, conocernos mejor.
Arleth me dijo que lo hiciera. Que tal vez mañana sería un buen momento, ya que por la tarde tenemos algunas clases libres.
Estoy emocionada.
Voy a confesarle mis sentimientos a un chico por primera vez.
Sí, lo sé. Aún me siento interesada por Alonso, pero Arleth y él... pueden llegar a tener algo y no quiero interferir. Es mi amiga y, después de todo, es alguien que le gusta. Voy a respetar eso. Solo quedará en un simple amor pasajero hasta que mi amiga pueda ser feliz y tal vez salir con Alonso en un futuro cercano. No me queda más que apoyarlos.
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Editado: 21.03.2026