Tres años para romper el silencio.

Capitulo 12

24 de enero de 2019

Mejoré en química orgánica. Ya me siento más tranquila, llevando la materia con más facilidad. Incluso participé más en clase y la profesora me puso como ejemplo para la resolución correcta de los ejercicios.

Todo parece estar yendo bien...

Y las cosas con Arleth, digamos que van "bien". Ya no volvimos a tocar el tema, ni de frente ni por mensajes. Tal vez es mejor así. Después de todo, solo somos ella, Elías y yo como nuestro grupo de amigos más cercano. Hemos reforzado nuestra amistad.

Pero el verdadero motivo por el que decidí escribir hoy es por lo que pasó esta noche.

Eran como las 8:30 p. m. cuando estaba afuera del salón de programación. Estaba esperando a Arleth y a Elías. El profesor dividió al grupo para evitar que nos demos copia los ejercicios, así que hoy solo entró la mitad del salón y a mí no me tocó entrar.

Mientras esperaba, miraba los jardines de la escuela iluminados por las luces del patio. Observaba los edificios, los talleres, la biblioteca... todo se veía tranquilo.

Entonces escuché que, detrás de mí, Alonso había llegado. Preguntó por Arleth a un grupo de compañeros que estaban cerca de la puerta del salón. Luego se acercó a mí y también me preguntó por ella. Le dije que aún estaba en clase y que faltaba como media hora para que saliera, antes de ir a nuestra última clase del día.

Alonso entendió y parecía que se iba a ir. Yo me giré para volver a ver los jardines... pero entonces volvió a hablar.

"¿Quieres ir a comer conmigo a la cafetería?"

Se veía nervioso cuando me lo preguntó. Me estaba esperando a que respondiera.

Me congelé.

Me estaba invitando a mí. A mí. A ir a comer juntos, solos. Tardé tanto en responder que volvió a preguntar:

"¿Quieres ir?"

Entré en pánico. Nunca nadie me había invitado así. Ni siquiera mi exnovio. Sentí el pecho apretado y me quedé callada.

"Es que estoy esperando a Arleth", le respondí en voz baja.

Me estaba negando por puro nervio, por miedo a estar a solas con él.

"La podemos esperar en la cafetería, ¿vamos? Te invito lo que quieras", me dijo con total calma.

Pero el miedo y los nervios fueron más fuertes, y volví a negarme.

"Mejor otro día... quiero esperar a Arleth aquí."

Le di la espalda.
No sé por qué hice eso. Tal vez me estaba haciendo la difícil, o tal vez solo estaba siendo muy cobarde para atreverme a hacerlo, ir a comer algo con él. Pero juro que vi la tristeza del rechazo en su rostro.

"Muy bien, te veo después, Ana Luisa", me respondió.

Escuché cómo se iba por las escaleras y, recién entonces, pude respirar.
Escuchar mi nombre en su voz me hizo sentir algo raro... bonito. Me sentí especial. Y, al mismo tiempo, triste por haberlo rechazado. Me arrepentí casi de inmediato, pero no fui tras él.

Decidí esperar a Arleth. No le conté nada de esto. Solo se lo conté a Elías. Él fue el único que lo supo.

Su consejo fue claro: si Arleth ya estaba saliendo con Edgar, aunque en persona ni siquiera parecieran pareja... ¿por qué yo no podía al menos hablar o salir con Alonso?

Y tenía razón.

Tal vez... tal vez debería hacerlo.




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