28 de diciembre de 2020
No la he pasado nada bien. Estos días me la he pasado llorando, incluso en Navidad y Año Nuevo, cuando se supone que debería pasarla bien con mi familia. Todo es porque será la primera Navidad en la que Alonso estará solo, y pensar en eso me pone muy triste. No dejo de imaginar cómo la pasó.
Por lo que me contó, su papá se fue con una mujer a quién sabe dónde.
Alonso llamó a mi mamá diciendo que tenía derecho a estar conmigo en estas fechas, que quería venir aquí y celebrar conmigo. Pero no podía. Yo saldría a visitar a mis abuelos; era lejos y tenía que pedir permiso. No es mi casa, después de todo, para llevar a quien yo quiera.
Traté de hacerle entender la situación, pero se enojó conmigo y no me habló durante días, acusándome de que nunca le daba su lugar. Al final hablamos y terminé pidiéndole perdón.
Antes de Año Nuevo vino a verme. Íbamos a salir a comer. Me arreglé y me puse un vestido muy bonito que me compró mi papá. No acostumbro a usar vestidos, pero aun así quise usarlo.
Cuando Alonso me esperaba con mi mamá en la sala, sonrió feliz al verme. Parece que le ha gustado mucho cómo me veo hoy. Mi mamá dijo que me veía muy bonita; Alonso me elogió y dijo que, más que bonita, me veía como la chica más hermosa del mundo.
Después de esto nos despedimos y salimos hacia el transporte que nos llevaría a una pizzería en la que iríamos a comer.
Todo iba bien, hasta que en un cruce de camino quise sacar mi celular y terminé tirando mi cartera. Un chico que esperaba subir al autobús se agachó y me la devolvió. Le di las gracias y él me respondió un simple "De nada".
Pero Alonso solo se quedó mirando mal al chico. Incluso no quiso que cruzáramos el camino si él iba a estar cerca de nosotros. Se enojó tanto que me apretó el brazo con fuerza. Sentí sus uñas clavarse en mi piel. Le pregunté qué le pasaba o por qué se puso así, y solo me dijo que dejara de ser tan coqueta con ese tipo.
No considero haber sido coqueta; solo dije "gracias". Le pedí disculpas si le pareció eso y me dijo que tuviera cuidado con la forma de comportarme.
En todo el camino a la pizzería estaba totalmente serio conmigo. Intentaba hablarle, pero solo me respondía de forma cortante. Al llegar al establecimiento nos sentamos un momento. Acordamos pedir una pizza mitad hawaiana y mitad champiñones. Entonces Alonso fue a encargar la pizza al mostrador.
Volvió conmigo y seguía callado. No quería que se enojara, así que nos quedamos en silencio. Intenté distraerme con mi teléfono, jugar un juego rápido mientras esperábamos la pizza. Pero me arrebató el teléfono y me acusó de estar hablando con alguien.
"No es cierto, Alonso, no estoy hablando con nadie, solo quería jugar con mi teléfono".
#511 en Joven Adulto
#1479 en Novela contemporánea
drama celos intriga, amor amor adolecente heridas y maltrato, relaciones tóxica
Editado: 21.03.2026