La mejor inversión de mi vida ha sido un delineador a prueba de agua. Y tuve que llorar hasta el alma para descubrirlo, en el salón de mi mejor amiga, con una manta lila cubriendo mis pies y una taza de té que calienta mi pecho y manos.
—Si sigues llorando, inundarás el mundo, amiga.
Robin tiene esa mirada en los ojos. Esa que dice “me pone incómoda el llanto pero sé que lo necesitas, así que te apoyo”. Rara vez la he visto llorar como yo ahora, y de todas formas, siempre está para mí cuando parece que me destruyo en penas. Con un bote de helado en las manos y lista para machacar a quien sea.
—Es que no entiendo… — respondo entre sollozos — Sabía que estábamos pasando por un mal momento, pero nunca creí que haría algo así.
No quise repetir el tema con Robin, porque ella ya me ha escuchado quejarme demasiado de mi relación (ahora ex relación). Pero me viene a la mente las noches de sexo mediocre, las cenas silenciosas, las cancelaciones de citas, y claro, las peleas por cosas absurdas.
Si, Erik y yo estábamos en un bache eterno en nuestra relación. Aún así, nunca se me cruzó por la cabeza hacer algo tan bajo como ponerle los cuernos. La infidelidad es una elección consciente, no de seguir tus pasiones y deseos, sino de cagarte en los sentimientos de otra persona.
—Los hombres son idiotas, te lo he dicho mil veces — mi amiga acomoda la manta en mis pies, no por mi confort sino para que mis pies descalzos y fríos no la toquen.
—¿En serio? ¿Un “te lo dije” ahora mismo, Robin?
—Tienes razón, yo también soy idiota.
Llevo haciendo respiraciones profundas un buen rato para dejar de llorar, y de la misma forma, me bebo mi té con paciencia y cuidado. Nada ayuda, en realidad. Es como si aquella imagen se repitiera una y otra vez en frente a mis ojos, y tuviera un cartel neón con la inscripción “no eres suficiente”.
¿Qué pecado cometí en la otra vida para tener que estar pasando por esto ahora?
—¿Qué puedo hacer para que te sientas mejor? — me pregunta Robin.
—¿Puedes retroceder en el tiempo? ¿A antes de conocerlo?
—Lo siento. Solo puedo patearlo en el presente y que lamente el día en que te engañó con…
—¡No lo digas! — la detengo de inmediato — No necesito escucharlo, pensarlo o recordarlo.
Como dije, la memoria todavía está muy fresca. Me llevará días, sino es que años, borrar la cara de éxtasis de Erik mientras aún estaba dentro de ella. Nunca lo había visto tan emocionado por el sexo, lo cual me hace dudar hasta de mi propio atractivo. Odio eso, y lo odio más a él por hacerme pensar eso.
Soy la mujer más hermosa y exitosa que conozco. Hasta mi amiga aquí presente me ha dicho que de ser lesbiana, me invitaría a salir. Me he formado desde cero toda la vida, valiéndome de mi intelecto y audacia.
Definitivamente este traspié no va a convertirme en una mujer insegura y llorona… Dicho eso, aún necesito un minuto de debilidad emocional.
—¿Por qué no mejor me hablas de algo bueno? — le pido a Robin — Como ese chico con el que saldrás mañana. ¿Cuál era su nombre?
—August — el solo decir su nombre la hace sonrojarse — Estoy muy emocionada por ver si puede sorprender en nuestra primera cita. Pero odiaría presumir de mi super atractivo hombre delante de mi mejor amiga en pena.
—Yo insisto. Tu felicidad suele ser contagiosa.
Empieza a hablar de cómo se conocieron. Debe ser la única pareja en el mundo cuyos inicios son en una funeraria. El padre de Robin perdió un amigo, y el de August, un socio. En medio de todo el dolor, ellos se pusieron a hablar de la mejor serie de todos los tiempos, The Vampire Diaries. Resulta que el chico es fan de los personajes que hacen de todo para conseguir a la chica. Nada podría haber enamorado más a mi mejor amiga. Y claro, ¿cómo no iba a pasar? Él le pidió matrimonio y ella solo aceptó una cita para ver qué pasa.
Todavía no puedo creer que haya dicho que si a un posible romance. Y es que Robin no ha tenido novio desde su último fracaso con David o Demian, o algo con D. Ambos creyeron que tras su última relación sexual, Robin podría estar en la dulce espera, y ni bien se lo dijo, a él no le faltó tiempo para salir corriendo e ignorarla por completo. Por suerte, solo fue un retraso menor, pero le dejó una buena rabia todo el asunto.
Parece que este chico, August, podría tener algo de diferente. Y que sea Team Damon solo lo confirma.
—Suena como un príncipe — le digo sonriendo lo mejor que puedo.
—Espero que lo sea. Al menos de las puertas para afuera.
—Ah, ¿quieres que te falte al respeto luego de su cita?
Alzo las cejas hacia arriba y abajo solo para molestarla.
—Después del fiasco que fue mi último novio, espero descubrir que sí hay hombres en el mundo que saben fornicar.
—Amén, hermana.
Es bueno que aún estando en la misma mierda, puedo contar con una mejor amiga capaz de hacerme reír. Entre mi relación fallida y las presiones del trabajo, a veces olvido que soy una persona joven que ama divertirse. Pese a eso, no voy a retroceder ahora, no cuando estoy tan cerca de consolidar mi sueño.
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Editado: 27.07.2026