En serio, ahora mismo me pregunto a mí misma:
¿Puede alguien con quien recién soñaste poner tu mundo patas arriba en tan solo un segundo?
Porque la verdad, yo sí lo creo.
Por favor, díganme que estoy alucinando.
Confírmenme que el joven que acaba de agarrar el mismo libro que yo en la biblioteca de la escuela viene de mi imaginación, no es real.
Claro, seguro es eso.
Ya enloquecí.
Cómo no, si llevo una vida que, aunque extraordinaria, es increíblemente caótica.
Tengo un hermano genio, la otra con una personalidad tan cambiante que a veces me pregunto si padece bipolaridad, varios terremotos adorables y una hermana mayor cuyo novio posee complejo de psicópata.
Además de unos amigos... peculiares.
Está el que odia las tareas, aquella con discapacidad visual y quien, para colmo, dice tener sueños premonitorios, y un rubio que parece ocultar algo con mi hermana melliza —sí, empiezo a sospechar que otro de mis mejores amigos es el responsable del mal humor de Caro esta mañana, sabrá Dios qué le habrá hecho ella al pobre—.
Y ahora este chico raro, salido De Dios sabe dónde, se suma a la lista... ¿qué me falta?
Ah, sí. Yo con gusto te lo digo. El hecho de que acabas de soñar con él; no lo conoces de absolutamente nada, aunque una parte de tu alma insiste en tenerlo cerca, mientras el corazón se resiste a aceptar que ya lo amas.
—¡No es divertido! No uses el sarcasmo conmigo ahora, no me sirve en este momento. ¡Y no lo amo!
Sí, sí. Tu corazón agitado me dice otra cosa muy diferente, querida, pero tienes que admitirlo, todo esto es demasiado peliculesco. ¡Solo mira, un chico salido de tu propia telenovela!
Encima tiene razón esta conciencia mía, es muy de película.
Pero este chico no puede existir, tiene que ser un invento mío…
Me lo quedo viendo,, y me encojo de hombros con resignación.
Aunque la realidad aún no ha terminado de estrellarse contra mí, e impactarme con toda su fuerza, ¿acaso mi negativa servirá de algo cuando el chico de los sueños que tuve se vuelve cada vez más real?
Porque ya no estoy muy segura de que sea solo cosa mía.
Puedo oír su respiración, incluso sentir el olor de su aliento —vaya que sí necesita lavarse los dientes, está apestoso—, y dudo de que en una visión pudiera ser consciente de todos estos detalles.
Y, honestamente, ya no sé qué es peor.
Si el tenerlo frente a mis ojos…
O haberlo soñado primero, incluso antes de verlo.
Lo que sí sé, y con absoluta certeza de ello, es que él sigue mirándome.
Y yo…
Me he quedado paralizada, con la boca entreabierta por la sorpresa, y ni siquiera soy capaz de pronunciar palabra alguna.
Al menos, no en voz alta, porque en mi mente sí que hablo, y muchísimo.
Soy, definitivamente, un torbellino emocional ahora mismo.
Está tan, pero tan cerca de mí, que incluso puedo contar sus pestañas —si me lo propongo—, y hasta su perfume inunda mis fosas nasales.
Es una fragancia amaderada, como a pino recién cortado, o a bosque, no lo sé.
Bueno nena, tienes que reconocer que hasta su olor es agradable.
—Sí, supongo…
—Hola. ¿Te vas a quedar ahí parada esperando a que te entren las moscas?
Su repentino comentario me hace saltar ligeramente.
—No me lo esperaba…
Yo sí que menos.
—¿Qué? Eh, no…
Parpadeo, uniendo mis labios lentamente, pero sin desviar la mirada del joven delante de mí.
¿Tuvo la osadía de… decirte eso?
—Sí, y se ha quedado en silencio de nuevo, menos mal…
¿Por qué?
—Por la sencilla razón de que tengo mucha pena, no sé ni qué decirle…
Al menos no te quedaste muda.
—Dios, ¡me quiero morir!
Reacciona, Marie, reacciona… ¡dile algo más!
—¿Qué se supone que le digo?
¿Hola, cómo saliste de mis sueños? ¿Te sirve?
—¡Pensará que me he vuelto loca!
Pero debes empezar diciéndole algo, y solo se me ocurrió eso, no sé qué más quieres.
—No puedo hacerlo, y bajo ninguna circunstancia le diré algo así.
¿Cuánto tiempo ha pasado desde que medio me congelé al verlo?
¿Solo segundos?
¿Minutos?
Ni idea, pero yo siento que ha transcurrido una eternidad.
Nerviosa, ahora al menos solo con los ojos abiertos como platos, y sin poder salir de mi sorpresa al tenerlo delante de mí, desvío la mirada a…
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Editado: 20.08.2026