Tú no vas a poder Conmigo

EL NIÑO QUE SIEMPRE TENÍA DOLORES

Ahora,echando la vista atrás,me doy cuenta de que mi cuerpo llevaba tiempo avisándome.

Recuerdo cuando jugaba al fútbol con mis amigos de siempre y acabar cada partido destrozado durante días,mientras los demás seguían vida normal,en mi caso las agujetas me duraban tres o cuatro días.

Me dolía la espalda,las piernas,el cuerpo entero.

Aunque por fuera intentaba tomarme lo con humor,en mi interior,siempre me decía.

"Que exagerado soy".

"Que quejica".

O "que débil".

Porqué cuando eres joven,tú mente no piensa en enfermedades.

Piensas que el dolor es causa del crecimiento,o simplemente cansancio por el trabajo,o haber jugado un partido de fútbol más acelerado de la cuenta.

En mi caso yo empecé a trabajar muy pronto.

Con quince añitos empecé a trabajar en hostelería.

Horas y horas de pie,bandejas,carreras,jornadas muy largas, estrés,peso,etc...

En aquella época yo pensaba y mi gente igual,que esos dolores provenían de esto que os narro.

Del esfuerzo diario.Del trabajo duro.De la vida normal de un camarero.

Así que lo normalicé,buscando soluciones simples a la vez que absurdas.

Cambié varias veces de colchón,del más blando al más duro, durmiendo literalmente a veces,muchas veces en el suelo.Tomando pastillas para el dolor,que cada vez era más grande y constante.

Hasta el punto de tener que ir a urgencias por primera vez en mi vida por esta situación.

"No sería la última".

Siempre la misma respuesta.

Es una pequeña lumbalgia,unos días de reposo y pasará.

Una contractura,unos días de reposo y pasará.

Una pequeña contusión debido a algún golpe,algunos días de reposo y pasará.

Siempre igual,siempre.

Y yo, pués me lo creía.

Porqué cuando diferentes médicos coinciden en que no tienes nada importante,pues lógicamente y siendo tan joven,pues lo crees.

Hasta el punto de que empecé a dudar de mí mismo.De mi propio dolor.

Así pasaron los años,continuaba trabajando, empecé a no ir a partidos con los colegas,cosa que era una de mis tablas de salvación,pero prefería el descanso físico al mental.

Aguantando,callando,no quería dar más pena y total¿Para qué?, si de todas formas me iban a decir nuevamente lo mismo....LUMBALGIAAA,CONTRACTURAAAA,palabras a día de hoy que me rechinan cuando las oigo,se me ponen los pelos de punta,a la vez que me dan la risa nerviosa.

Y mientras todo esto ocurría,lo que no sabía,ni esperaba es que dentro de mi cuerpo había una enfermedad,esperando a ponerme nombre a todo esto.

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