Tú no vas a poder Conmigo

LA MUJER QUE VIÓ LO QUE NADIE VEÍA

Aunque suene extraño lo que voy a decir,dentro de una historia llena de hospitales,dolores y enfermedad,una de las mayores recompensas que me ha dado la vida,tiene un nombre y dos apellidos."María Martín Castro".

Mi esposa,mi compañera de viaje,mi ángel,mi todo....

Porqué cuando llevas tantos años escuchando que lo tuyo"no es para tanto",llegas a dudar de lo que sientes,de tus molestias,de tus días malos y otros días peores.

Aprendes a disimular,a callar,a soportar,en definitiva,a seguir adelante aunque tu cuerpo te esté pidiendo que pares.

Pero María veía cosas que otros no veían,o no querían ver.

Veía cómo me levantaba lentamente del sofá intentando que no se notara. Cómo algunas noches apenas podía encontrar postura para dormir. Cómo había noches que de madrugada me cambiaba a otra habitación o al salón para dormir o intentarlo al menos.Como había días en los que el cansancio me cambiaba hasta el carácter. Cómo intentaba hacer vida normal mientras el dolor iba ocupando cada vez más espacio dentro de mí.

Y sobre todo veía algo muy importante:

Veía como aquello no era normal.

Mientras muchos médicos seguían hablando de lumbalgias, malas posturas o esfuerzos físicos, ella empezó a insistir en que había que seguir buscando respuestas. Segundas opiniones. Terceras opiniones. Las que hicieran falta.

Y menos mal.

Porque cuando una enfermedad invisible aparece en tu vida, necesitas al lado a alguien que no te haga sentir loco.

Continuó pasando el tiempo y ocurrió lo más bonito que le puede pasar a un hombre.

"Ser padre".

Nació nuestra Paula,no sin tener también muchísimos problemas,en este caso le tocó a María y todo el proceso del embarazo.

Pero eso dá para otro libro y aunque sea parte fundamental de mi historia,no quiero aburrirte con más problemas y posibles enfermedades,pero ya os adelanto que fue muy muy fuerte.

Sólo deciros una frase que se me quedará grabada toda mi santa vida.

"TU HIJA VIENE CON PROBLEMAS".

Lo demás, podéis imaginarolos vosotros...en fin, quería morirme,necesitaba un respiro.

Me preguntaba en silencio una y otra vez.¿Porqué a mí?.

¿Que he hecho de malo?.

Yo seguía trabajando y aguantando como podía. En aquella época cambiar de trabajo me parecía la solución. Pensaba que quizá el problema venía de tantos años en hostelería, tantas horas de pie, tanto esfuerzo físico.

Me propuse y pensaba en cambiar de trabajo.

Creía que mi cuerpo mejoraría.

Pero la realidad todavía tenía preparada otra pelea mucho más dura.

Lo que yo no sabía entonces era que no estaba escapando del dolor.

El dolor ya viajaba conmigo.




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