Tú no vas a poder Conmigo

TU ENFERMEDAD TIENE NOMBRE Y APELLIDOS

Llegó un momento en que María dejó de aceptar respuestas a medias.

Demasiados años escuchando que eran simples lumbalgias. Demasiados calmantes. Demasiadas visitas a urgencias para volver a casa igual que había entrado. Yo seguía intentando hacer vida normal, trabajando y apretando los dientes, pero ella sabía que aquello escondía algo más serio.

Y tuvo el valor de hacer lo que yo ya casi había dejado de creer posible: seguir buscando ayuda.

María conocía al director de un hospital importante de Málaga por motivos de trabajo. Un día habló con él y le explicó lo que llevaba años viendo dentro de casa. Mis dolores. Mi agotamiento. La rigidez. La manera en que mi cuerpo parecía ir apagándose poco a poco.

Gracias a aquella conversación terminé derivado a una reumatóloga.

Todavía recuerdo aquella etapa llena de pruebas, análisis y preguntas. Y entre todas ellas hubo una que después se quedaría grabada en mi cabeza para siempre:

Yo no entendía todavía lo importante que era aquello. Solo sabía que necesitaba respuestas. Necesitaba entender por qué mi cuerpo llevaba tantos años haciéndome sentir diferente.

Pasaron unos días hasta que volví a consulta.

Recuerdo perfectamente a la doctora mirándome con una mezcla de seriedad y tranquilidad. Como alguien que sabe que va a darte una noticia difícil, pero necesaria.

Entonces pronunció una frase que jamás olvidaré:

La prueba del HLA-B27,¡Ha dado positivo!.

¡Tu enfermedad tiene nombre y apellidos!.

Hubo unos segundos de silencio.

Y después llegaron las palabras que cambiaron mi vida para siempre:

"Espondilitis anquilosante".

Aquel nombre sonó enorme dentro de mi cabeza.

Extraño. Frío. Desconocido.

Pero al mismo tiempo, por primera vez en muchos años, sentí algo parecido a alivio.

No estaba loco.

No era débil.

No estaba exagerando.

Mi dolor era real.

La doctora empezó a explicarme lo que significaba aquella enfermedad. Me habló de inflamación, de articulaciones, de la columna vertebral, de la famosa “caña de bambú”, de cómo el cuerpo podía ir fusionándose poco a poco si la enfermedad avanzaba.

Que es una enfermedad crónica,genética e invalidante.

Que es una de esas enfermedades denominada,enfermedades raras,creo recordar que unos de cada doscientos o trescientos,casi siempre en varones.

Que podría afectar o atacar también al corazón,posible soriasis y posible uveítis.

Mientras ella hablaba, yo sentía que mi vida empezaba a dividirse en dos partes.

La de antes de conocer el nombre de la enfermedad.

Y la de después.

Porque hay diagnósticos que no solo te explican lo que tienes.

También te obligan a aceptar que tu vida ya nunca volverá a ser exactamente igual.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.