Un Albergue para un Emperador

IV

Los muchachos del albergue tenían diferentes actividades, Betsy concordaba con todos, era muy amena, Las mujeres la envidiaban por ese carisma natural. Elián era el mejor de la clase, superaba a Acfred en teoría. Milos era el seductor. Kendra tenía un cuerpo portentoso y llamativo y Jano recibía a todos con un saludo cordial, como abriéndoles las puertas de la amabilidad. Las señora Albert se presentó en El Emperador. 

Deseo hablar con el Reverendo Jones, le comenta a Jano que abre la puerta y la atiende. Enseguida señora, digo yo Jano. La señora se sienta, en la sala están Betsy y Aisha, jugando damas chinas. Laia estaba en su habitación estudiando. El Reverendo llega con su parsimonia cotidiana. ¿Cómo está bella dama? digo yo el Reverendo.

-Quisiera armar una fiesta aquí en El Emperador, habrá muchos invitados. 

-Como sabrá no estamos acostumbrados a fiestas, además el lugar no es muy accesible.

-De esa logística me encargo yo. Sería una fiesta temática, lo conveniente para ustedes, dirigiéndose a los presentes. Es que habrá una recaudación de fondos para el albergue, tengo amigos.

-Parece una mujer muy influyente. Comenta para sí Betsy.

 

Esto despertó el interés de el Reverendo.

-Deme tiempo para pensarlo. Usted comprenderá, algunos de mis chicos son muy frágiles para eventos sociales. De hecho por eso vienen a la montaña para encontrar la cura.

Entra Kendra. 

-Yo veo a esta chica muy disponilble para una fiesta, ¿no es cierto nena?

-Sí, claro, señora Albert. Digo yo Kendra

 

El Reverendo se vio vencido por las dos mujeres, su única salida fue ceder.




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