Casi me olvidé de respirar por un segundo «¿Convertirme en el heredero de este lugar? Me quedaría aquí por siempre, no puedo quedarme aquí, pero Tais...» el simple hecho de pensar en vivir por siempre en el Inframundo hizo que un escalofrío recorriera mi espalda
Perséfone me sacó de mis pensamientos mientras ella tomaba mi rostro entre sus manos para luego alejarse y recargarse sobre el trono de Hades
— ¿Qué dices? Es un buen trato ¿No lo crees? Tu recuperas a tu amada y nosotros obtenemos un heredero —
— Pero... Si me quedo aquí yo no...— dije mientras las lágrimas se asomaban por mis ojos. Miré a Hades y a Perséfone quienes estaban con rostros imperturbables esperando a que diera una respuesta
«Tal vez pueda escapar con Tais en algún momento o podría ofrecerles otra cosa, pensaré en ello después, ahora tengo que centrarme en lo importante, podré reencontrarme con Tais sí superó la prueba» mire al suelo por un momento, antes de enderezarme y secarme los ojos, para luego mirar hacia Perséfone
—Acepto el trato, ¿Cuál es la prueba que tengo que hacer? — dije sin titubear y Perséfone sonrió muy levemente al escuchar mi respuesta
— Bien, tu prueba será... Juzgar a las almas que lleguen al inframundo —
Parpadeé varias veces buscando cualquier signo de que fuera una broma
— ¿Eso es todo? Pensé que tendría que luchar contra un monstruo o me darías una misión imposible, comparado a eso... Esto suena mucho más fácil —
— En el momento en el que juzgues mal a un alma o involucres tus emociones el trato se cancelara y te devolveremos a tu mundo — dijo Hades mientras se enderezaba en su trono — tienes que ser un juez objetivo —
— Te quedarás en nuestro palacio durante la duración de la prueba, es mejor de lo que parece, te acostumbras, créeme — mencionó Perséfone mientras me dedicaba una segunda sonrisa leve aunque no exactamente cálida y se daba la vuelta hacia uno de los pasillos — creo que deberías avisarle a Hermes que te quedarás por un tiempo— tras decir eso Perséfone se perdió en la profunda oscuridad del pasillo que cruzó
— Iré a avisar a Hermes — dediqué una última mirada a Hades quien no se molestó en despedirse. Al salir del palacio Hermes estaba recargado sobre una de las paredes del palacio mientras silbaba, al verme se incorporó y me saludo con la mano
— Tranquilo, era de esperar, es Hades, no estés triste, mejor regre-... — interrumpí a Hermes a mitad de su discurso mientras miraba hacia otro lado
— Voy a quedarme... — susurré
— ¿Qué? ¿Vas a... ¿Quedarte? ¿En este lugar? ¿De forma voluntaria? — preguntó Hermes poniéndome sus manos en mis hombros y con sus ojos abiertos como platos
— Hice un trato con Hades y Perséfone, me quedaré aquí para una prueba y al superarla revivirán a Tais... No puedo irme... — respondí a Hermes mientras bajaba la mirada. El solo guardo silencio por un momento y soltó un suspiro, sus hombros se relajaron antes de quitar sus manos de mis hombros y alejarse
— Si es tu decisión no puedo hacer nada para cambiarla, espero que te vaya bien en la prueba, estoy seguro de que la superarás y te reencontraras con Tais, Ciro — tras eso, Hermes empezó a elevarse en el aire y se fue volando del lugar.
Mire hacia donde había estado Hermes hace unos momentos y regrese al interior del palacio. El trono estaba vacío ahora y Perséfone hablo mientras caminaba hacia mi como si emergiera de las sombras mismas
— Tardaste menos de lo que espere, Hermes no suele parar de hablar. Te llevaré a tu habitación — mencionó Perséfone mientras me extendía su mano hacia mi antes de darse la vuelta y empezar a caminar, decidí seguir a Perséfone por el pasillo, este estaba más iluminado que los anteriores, las puertas eran de bronce y todo estaba adornado con joyas preciosas o estaba hecho de metales preciosos como plata y oro, podía ver a algunas almas realizando tareas domésticas hasta que Perséfone se detuvo y abrió una de las puertas de cobre y me invitó a pasar, el lugar seguía destacando por la gran cantidad de metales y joyas preciosas, era sin duda alguna la habitación más lujosa que vería en mi vida, la ventana del lugar me permitía ver el oscuro horizonte, había un espejo de marco dorado cerca de una de las paredes junto a un escritorio que tenía encima un cálamo y un pequeño libro, de igual forma había una cama que estaba perfectamente acomodada y no se quedaba atrás en cuanto a lo lujosa que se veía.
«Esto es extremadamente ostentoso, esperaba una cama vieja y un lugar lleno de arañas»
— Está será tu habitación durante la estancia en este lugar, mañana empezará tu prueba, se te asignará una ninfa que será tu guía y te supervisará. Descansa, lo necesitarás para tu prueba — dijo Perséfone antes de salir de la habitación y cerrar la puerta
Editado: 05.08.2026