Después de algunos días, Tais y yo empezamos a hablar de forma más usual, aunque solíamos encontrarnos en el puesto de la señora Freda a menudo. No hablamos de cosas extraordinarias, aunque durante nuestras pláticas ambos reíamos mucho. Uno de esos días en los que platicábamos, la señora Freda nos interrumpió aclarando su garganta.
—Disculpen, par de tortolos, no quiero interrumpir su momento, pero mi puesto no es un sitio de citas y… sinceramente, espantan a mis posibles clientes —dijo la señora Freda, sonriendo levemente y pasando su mirada de Tais a mi
—¿Cita? Esto no… te gusta sacar las cosas de contexto, ¿verdad? —Respondí a Freda, quien soltó una pequeña risa.
Quien se mantuvo en silencio fue Tais, quien cuando volteé a verla miraba al suelo mientras jugaba con sus manos y sus mejillas se sonrojaron
—Es broma, es broma, no se pongan nerviosos, solo vayan a lugares ideales para eso…
Solté un suspiro y miré hacia Tais, quien ya había levantado el rostro, pero miraba hacia otro lado
—¿Te parece si vamos a la playa? Creo que sería un mejor lugar para platicar
Tais volteó a ver a la señora Freda, quien dirigió su mirada a la mesa para luego acomodar sus productos.
—Claro… creo que estaría bien
Al llegar a la playa nos sentamos en la arena; había poca gente comparado con otros días donde es incluso complicado caminar. Las olas eran suaves y se podía oler la sal en el aire
—¿Te gusta cocinar? —pregunté a Tais volteando a verla
—Bueno… lo he intentado, trato de hacer recetas que mi madre me ha enseñado, pero realmente no es mi fuerte aún
—Ya veo, solo hay que tener disciplina, ja, ja, ja
—Si tú lo dices… —respondió ella mientras soltaba una pequeña risa resignada
—Tal vez podría probar algo de lo que prepares alguna vez, ¿qué opinas?
Tais me volteó a ver con los ojos abiertos y miró hacia arriba llevándose un dedo a la barbilla
—No es mala idea… realmente me gustaría la opinión de alguien sobre lo que cocino
—¿Hay algún platillo que se te dé bien sobre los demás?
Tais sonrió y levantó una de sus manos cerrando el puño y me miraba de forma orgullosa
—¡Por supuesto! Los zomos me quedan bien
—¿Caldos de verdura?
La expresión orgullosa de Tais se rompió por un momento mirando hacia el mar
—Se tiene que cocinar… entonces… cuenta como platillo, ¿No?
—Nunca dije que no lo fuera…
—¡Entonces estamos de acuerdo en que es un platillo!
Ambos reímos momentáneamente y yo me acosté por completo en la arena; Tais no tardó en hacer lo mismo
—¿Te gusta la playa?
—Bueno, soy un pescador, creo que eso responde tu pregunta
—¿Tienes planes?
—¿Planes?
—Bueno… sí, ya sabes, planes a futuro
Me quedé en silencio durante algunos segundos mirando hacia el cielo y poniendo mis manos debajo de mi cabeza como si fueran alguna especie de almohada
—Pues quiero comprar tierras
—¿Hay alguna razón en especial para eso? —Ella se enderezó para verme mientras esperaba mi respuesta.
—Se gana más dinero de la tierra… y ser pescador no está precisamente bien visto; incluso subieron de precio el pan. Aparte, creo que me gustaría ver cómo me va en la agricultura
Ambos estuvimos en silencio por unos momentos; aunque no se sentía incómodo, personalmente diría que me sentía tranquilo.
—No entiendo por qué es mal visto. Si somos sinceros, gracias a ustedes, los pescadores, suele haber comida; aparte, los pescados de alta calidad son muy caros… es casi irónico
—Son muchos factores los que hay que tener en cuenta, así que no te rompas la cabeza pensando en eso.
Me giré para tener a Tais de frente
—¿Y qué hay de tus planes?
—¿Mis planes? Veamos… diría que ¿simplemente tener una vida tranquila? Creo que con eso estaría bien; tener mucho dinero no creo que sea lo mío, ja, ja
—Entiendo. Tampoco es un mal plan; supongo que mientras uno esté bien es suficiente
Tais se levantó sacudiéndose la arena lo mejor que podía; me levanté después de ella haciendo lo mismo con la arena
—Ya tengo que irme, pero podríamos vernos aquí en la playa otro día, ¿te parece? No creo que la señora Freda nos deje volver a platicar en su puesto
—Tienes razón… literalmente nos corrió de su puesto, pero sí podríamos vernos aquí
—En ese caso, ¿nos veríamos mañana?
—No tengo algo mejor que hacer
Tais juntó sus manos como si diera un aplauso y dijo que entonces ya estaba decidido. Se caminó hacia fuera de la playa y, antes de alejarse de volteo
—¡Ya prometiste probar mi zomo! ¡No puedes retractarte! —dijo mientras levantaba su mano en alto para despedirse de mí y no tardó en perderse entre las personas. Yo miré al mar y al cielo que se perdía detrás de este y sonreí levemente antes de empezar a caminar.
Editado: 09.09.2026