En el rincón del patio sur de la escuela se escuchaban las risas y las conversaciones del patio norte.
Yo estaba sola. Como de costumbre.
Pero había algo que llevaba rondándome la cabeza durante toda la semana.
Desde aquel encontronazo en el pasillo Liam no volvió a aparecer por clase.
Su silla en la otra esquina de la clase estuvo vacía durante toda la semana. Y Chloe y Marianne me ignoraron durante todos esos días.
Es como si me hubiera vuelto un fantasma para todos o es que se aburrieron de molestarme.
Pero hubiese sido como hubiese sido no me importaba.
Desenvolví mi sándwich de jamos y queso y comencé a comer en silencio sin prestar atención a nada de lo que ocurriera a mi alrededor.
Mi mente derivo al jueves pasado, al Audi A4 negro que me vino a recoger ese día y a su conductor.
Denzel.
Me dijo que Samuel le comento que me vio extraña al dejarme en la escuela antes de coger el vuelo y le pidió que me echara un ojo más seguido. Cuando me subí a su coche no menciono a donde íbamos, pero acabamos en una pizzería con varios del equipo de rugbi y algunas de las novias de los jugadores.
Y desde ese día no sabía nada de él.
Liam.
Es como si se hubiera esfumado. Según algunos profesores Liam estaba malo con gripe. O eso es lo que dijo el director, su padre.
Unos pasos sonaron cerca. Era alguien acercándose a esta zona del patio. A la zona sur.
Mi corazón dio un vuelo cuando la cancela de metal se abrió. Esperaba encontrarme a Chloe a Marianne para alguna de sus típicas bromas. Pero lo que no espere encontrarme fue a Liam Croft entrando.
Entro con la cabeza gacha sin mirarme y las manos metidas en los bolsillos de la sudadera negra con el logo del equipo y su número de jugador. Llevaba unos auriculares enormes tapándole las orejas aislándolo del mundo y bajo del brazo, un táper de plástico azul y un batido de proteínas de color beige poco apetecible.
No me miro mientras cruzaba el espacio hasta sentarse en la mesa más alejada de la mía, sinceramente tampoco pareció notar mi presencia.
Cuando estuvo sentado se apoyó contra la pared cerrando los ojos un momento antes de quitarse los auriculares dejándolos colgando de su ancho cuello.
Abrió el táper y dentro había una pechuga de pollo a la plancha con brócoli y comenzó a comer metódicamente casi con aburrimiento centrándose en un punto en la pared de cemento que nos separaba del resto de la escuela.
Yo por otro lado me quede paralizada con el sándwich a medio camino de la boca y la respiración encogida en el pecho.
¿Qué hacía aquí? Nadie venia aquí. Todos sabían que era mi lugar del recreo y nadie se atrevía a acercarse a la rara Fournier.
Esa era la razón por la que me permitía bajar la guardia esos veinte minutos.
¿Esto era una nueva forma de acoso? ¿Me estaba siguiendo?
Los minutos pasaron y ambos nos sumergimos en un silencio que rozaba lo cómodo.
—No le menciones a nadie que he estado aquí— dijo sin mirarme directamente mientras cerraba su táper.
—¿A quién se lo voy a decir? — respondí seca— No hay nadie.
Su mandíbula se apretó y asintió toscamente.
—Bien— hizo una pausa pensativa jugueteando con el cubierto en su mano— El mes que viene, el de geología a planeado esa excursión de mierda que lleva tres años intentando conseguir. A los lagos del norte durante cinco días.
Parpadee lentamente. ¿Eran cosas mías o me estaba informando? ¿Para qué?
—¿Y?
—Vas a ir.
La orden fue tan de improvisto que casi me atraganto con un trozo de pan.
—¿Perdona? No voy a ir a ningún sitio— no había escuchado hablar de ninguna excursión y seguramente era para su clase de asignaturas avanzadas.
Finalmente levando la vista y sus ojos grises azulados se enfocaron en los míos.
—Vas a ir— repitió como una afirmación.
Como si estuviera diciendo que el sol sale por el este.
—¿Por qué tendría que hacerlo? No tengo ningún interés de salir contigo o con tu gente.
—Porque sí.
Sin media más palabra se levantó colocándose de nuevo el táper y el batido vacío debajo del brazo acomodándose de nuevo los cascos en las orejas.
—Apúntate— es lo último que dijo antes de encender la música y desaparecer de mi vista.
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Editado: 09.03.2026