Un amor a contraluz

Viernes 12 de Mayo

—¡Yvonne! —la voz de mi madre surgió desde el interior de la casa y segundos después apareció en el porche donde estaba con el ceño fruncido— ¿Todavía no ha llegado Denzel cariño? No quiero que llegues tarde.

Esa era la cosa. Denzel debió de llegar a las cuatro de la tarde y eran las cuatro y cuarto y todavía no había aparecido.

—Estará al llegar— respondí encogiéndome de hombros mirando el teléfono— le habrá pillado el tráfico seguro.

Mentí. Por supuesto que lo hice. A esas horas el tráfico en la zona era casi inexistente.

Mi madre torció una mueca de desagrado apoyándose en el marco de la puerta para hacerme compañía.

Un motor algo peculiar sonó en la esquina de la calle.

Mire con expectación esperando ver el coche negro de Denzel, pero solo vimos aparecer una moto que se paró en el césped de la entrada de mi casa.

—¿Quién es ese muchacho Yvonne? —pregunto mi madre mientras la persona se bajaba de la moto.

El susodicho se dignó a quitarse el casco y reconocí la mata de pelo negro que adornaba su cabeza al instante.

Sus ojos grises se posaron primero en mi analizándome de pies a cabeza, liego en la bolsa deportiva que colgaba del pasamanos del barandal de las escaleras y finalmente en mi madre.

—¿Liam? —pregunte confundida frunciendo el ceño-

—Vamos— dijo señalando la moto con la cabeza con el mismo tono neutro de siempre— Te llevo al instituto.

—¿Quién eres tú muchacho? —intervino mi madre cruzándose de brazos— ¿Y porque no está Denzel aquí para llevar a mi muchacha?

El nombre de Denzel hizo que algo en la expresión de Liam se crispara. Pero disimulo rápidamente.

—Buenas tardes señora Fourier —se digo Liam a dirigirse a mi madre con el tono más respetuoso y amable con el que lo he escuchado dirigirse nunca a nadie— Soy Liam Croft. Compañero de Yvonne.

—Croft…— dijo mi madre lentamente— ¿El hijo del director?

—Si señora— asintió con firmeza enderezándose— Lamento haber interrumpido así y el ruido de la moto. Es… un poco estridente, lo se.

—Un poco— dijo mi madre todavía boquiabierta— ¿Y porque estas tu aquí y no Denzel?

—Él tuvo un imprevisto— dijo con fluidez sin molestarse por el tono juzgador de mi madre— Pero he podido sustituirlo y venir a recogerla por él. La casa me quedaba de camino al instituto y no ha sido molestia.

—Pero esa moto…— protesto mi madre señalando la bestia en la que había venido subido— Mi Yvonne no puede subirse en eso. Es demasiado peligroso.

—Entiendo que se preocupe por su hija señora— interrumpió Liam mi intento de hablar— Pero le doy mi palabra que llegara sana y salva. Llevo dos años con el carnet, no he tenido ningún accidente y respeto los límites de velocidad— dijo sonriendo encantadoramente— Y llevo un segundo casco para ella. Además de que es más rápida y llegaremos en diez minutos.

Mi madre suspiro resignada después de un momento en silencio y se acercó a mi dándome un beso en la frente.

—Está bien— cedió, aunque con un deje de preocupación todavía en la voz— Pero con mucho cuidado ¿me escuchaste muchacho? Y Yvonne mándame un mensaje nada más llegues a la escuela.

—Por supuesto señora Fourier. No se preocupe por nada— respondió Liam con ese tono adulador que conquisto a mi madre en menos de tres minutos.

—¿Estas segura cariño? —pregunto mi madre girándose hacia mi esta vez.

—Si mama, está bien.

Ella asintió convencida y se metió de nuevo a la casa. cuando me gire de nuevo hacia Liam él ya estaba terminando de amarrar mi bolsa a la moto.

Cuando me acerque a él me tendió un segundo casco que no había visto, un poco más pequeño que el suyo.

—Estas completamente loco— dije agarrando el casco mirándolo indignada— ¿Qué clase de psicópata eres? Te presentas aquí, en mi casa, le mientes a mi madre a la cara como si no fuera nada y encima finges ser amable.

Liam se giró de su tarea de comprobar que mi bolsa estaba bien amarrada para encararme.

—¿Psicópata? —repitió en voz baja y áspera— ¿Yo? Vamos Fourier ¿enserio?

Dio un paso en mi dirección haciendo chocar su estómago contra el casco de la moto. Estábamos tan cerca en uno del otro que tuve que elevar la cara para mirarlo a los ojos.

—¿Y el universitario ese— continúo preguntando con desprecio bajando su cara a la altura de la mía encorvándose sobre mi— ¿El que se presenta en la puerta de una secundaria reclamando territorio con su cochecito que le compro papi? ¿el que finge ser tu amigo, solo para meterse en tu cama cuando bajes la guardia? Ese no es un psicópata ¿no? Pero yo sí.

—¿Se puede saber de qué estás hablando? —pregunte negando con la cabeza sintiendo el repentino asco que crecía en mi interior— Estas diciendo barbaridades. No conoces a Denzel para nada para opinar así… de él.

—Lo conozco lo suficiente Yvonne— respondió con una risa corta y sin humor— y tú eres una ingenua. De verdad de la buena, eres ingenua y ciega.

—¡No soy una ingenua! —proteste poniéndome colorada— Y tu deberías de dejar de ver solo el lado malo de la gente y empezar a confiar un poco más en el resto, Croft. No todo el mundo va por ahí con segundas intenciones ¿sabes?

—Confiar— escupió de nuevo como si la palabra tuviera mal sabor— La confianza es solo para los idiotas ingenuos. Para la gente que luego llora porque le han clavado un cuchillo por la espalda. Yo prefiero pensar lo peor de alguien al principio. Así, si al final no es tan mierda como pensaba es una sorpresa agradable. Y si lo es, como ese imbécil, no te llevas una decepción gratuita. Como la que te vas a llevar tu amor.

Su convención fue tan grande que incluso me hizo dudar un momento. Pero luego recordé al Denzel de cuando era pequeña. El mismo que jugaba con Samuel y conmigo en el patio, el mismo que me llevaba en hombros en la piscina. El mismo que lloro cuando se perro murió.

—Realmente no tienes ni idea— dije defendiendo no solo a Denzel, sino también a mi propio juicio— No tengo nada con Denzel. Nunca lo he tenido y desde luego nunca lo voy a tener. El jamás me ha mirado de esa forma.




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