Mantuve una distancia prudente a todo el grupo.
Cuando llegamos ayer no sale de la habitación. Nada más llegar me tiré en la cama sin siquiera quitarme la ropa y me dormí hasta que me despertó el sonido de la puerta siendo tocada. Cuando abrí era uno de los trabajadores del hotel con algo de comida. A la noche paso lo mismo, aunque no fui yo quien la pidiera.
Por suerte no habían venido Chloe y Marianne a la excursión ni ninguno de los compinches usuales de Liam. Por lo que todo estaba tranquilo.
A mis espaldas podía sentir los pasos de todo el grupo.
Los muchachos del equipo estaban hablando y riéndose a mis espaldas de algo de un partido que no comprendía. Podían acelerar el ritmo y pasarme de largo, pero por alguna razón que no conocía no lo hicieron. Si reducía el ritmo ellos también lo hacían, si aceleraba ellos también. Pero hiciera lo que hiciera seguían ahí a la misma distancia.
Y entre ellos ahí estaba Liam. Era el que más cerca estaba de mí del grupo junto a Jake, un chico alto y grueso, y Torre, el capitán del equipo.
Ambos iban con dos chicas pegadas bajo el brazo riéndose. Jake iba con Sarah, de mi clase que se pegaba a Jake pegando la mejilla contra su costado riéndose mientras él jugaba con su pelo. Torres llevaba a una pelirroja arropada debajo d su brazo, de una forma más seria que la de Jake, pero igual de cariñosa. No podía verlos, pero si pude escuchar los besos de Torre y la chica durante al menos veinte minutos del camino.
—El agua esta helada, no de coña me meto— escuche a uno de los chicos decir.
—Croft ¿Tu qué? ¿Te bañas o eres demasiado delicado para meterte en un poco de agua fría? —escuche a otro de los chicos preguntar.
Me tense esperando su respuesta durante un par de segundos.
—No— resonó su voz más cerca de mí de lo que pensaba que estaría— el agua esta llega de miera de pájaro y ustedes sois unos cabrones. Me quedo en la orilla.
Las risas estallaron detrás de mí y alguien lo llamo “princesa” haciendo que el gruñera.
Seguí caminando haciendo como que no escuche sin girarme hasta que sentí unos pasos pesados y acelerados acercarse. Cuando se pusieron a mi altura y redujeron el ritmo me gire para ver a Liam caminando a mi lado en silencio.
Llevaba un conjunto completo de chándal gris con las manos metidas en los bolsillos de sus pantalones. Y no me miraba al andar.
—¿Qué haces? —pregunte insegura mirándolo de reojo.
—Caminar— respondió— Es un camino publico Fourier.
Su respuesta fue tan lógica que no supe que responder.
Nos quedamos en silencio varios segundos hasta que finalmente fie el quien respondió.
—¿Comiste? —pregunto de repente girando la cabeza para mirarme.
—¿Qué?
—La comida Fourier. ¿La comiste o la tiraste? —pregunto volviendo a desplazar su mirada al grupo delante nuestra.
—La… la comí— admití avergonzada— Gracias.
—Bien— dijo asintiendo una vez complacido— Así no te desmayas y retrasas al grupo.
Claro. Fue el quien lo hizo. Para que no me desmayara por el camino. Típico de Liam Croft, solucionar los problemas antes de que ocurran.
Cogimos una curva del camino y llegamos a una explanada donde inmediatamente todo el mundo comenzó a dispersarse.
—Allí esta tu grupo— dijo señalando al profesor Evans que estaba desplegando un mapa— No te pierdas.
Luego regreso con su grupo sin decir nada más.
Mire a mi alrededor buscando algún sitio cómodo al que escaparme y me tope con unas rocas algo alejadas donde parecía que se veía bien todo el lago.
Poco a poco el ruido de los demás se fue quedando atrás conforme más me adentraba en el sendero ascendente. Cuando quise darme cuenta ya estaba sentada sobre una roca plana perfecta para sentarse desde donde se veía todo el lago y a todos perfectamente.
Desde donde estaba no podía escuchar a nadie, pero si verlos. Los muchachos de equipo de rugby estaban algo alejados del profesor y del resto.
Algunos se habían quitado las camisetas y estaban lanzando piedras al lago, otros como Torre y Jake estaban tirados en el césped como el resto nuestros compañeros observando el lago con sus novias acurrucadas contra ellos. Liam estaba más alejado de ellos, no se había quitado la camiseta ni se había sentado. Estaba de pie, cerca de la orilla, observando a su alrededor.
Mi teléfono vibro en mi bolsillo de la sudadera con un mensaje de Samuel y respondí rápidamente.
Cuando levante la cabeza de nuevo, todo seguía igual, o casi igual. Porque Liam no estaba en ninguna parte.
Fruncí el ceño, confundida, aunque no le di importancia. Seguramente se habría ido a molestar a alguien a alguna parte o a buscar estar solo con su mal humor.
Hasta que unos pasos firmes se acercaron a mi espalda.
Antes de girarme su sobre me envolvió.
Al levantar la vista encontré a Liam parado a mi lado observando el lago.
—¿Qué haces aquí? —pregunte al fin.
—Caminaba— respondió sin más.
—Abajo ahí un espacio más grande para caminar. Y con más gente.
—No me gusta la gente— explico girando un poco la cabeza en mi dirección— Aquí hay menos.
Me lanzo una mirada juzgadore de reojo antes de mirar al frente.
—¿Y tú? ¿Por qué no estas con tu… gente?
—No son mi gente— replique desviando también la mirada al lago.
—Ya veo— murmuro.
Se creo un silencio entre nosotros un poco extraño.
—Pensé que estarías abajo— dije sin poder evitarlo, rompiendo el silencio— Con tus amigos. Lanzando piedras o… lo que sea que os guste hacer.
—Estaba aburrido— dijo sin dejar de mirar al horizonte— Y tu estabas aquí. Sola. De nuevo.
—Me gusta estar sola.
—No— dijo con seguridad— Te has acostumbrado a estar sola. Es diferente.
Entonces sin previo aviso se quitó la sudadera y dio un par de pasos en mi dirección y se dejó caer en el suelo sin delicadeza. La piedra tembló por su el golpe de su peso, pero el solo se acomodó mejor tumbándose boca arriba poniendo ambos brazos por detrás de su cabeza como almohada sin tocarme.
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Editado: 09.03.2026