Un amor a contraluz

Martes 23 de Mayo

—Yvonne cariño— dijo mi madre entrando en mi habitación—Tienes que ver esto.

Sali de la cueva en la que había convertido mi cama destapándome de las colchas y sentándome lentamente.

El pie me dio un tirón de dolor al enderezarme, pero mi atención estaba completamente puesta en mi madre.

Sostenía una caja de cartón algo abollada entre sus manos mientras se sentaba en el borde de mi cama.

—¿Qué es?

—No tengo ni idea, mi amor. ¡Pero acaba de llegar por correo a tu nombre! —exclamo dejándomela sobre mis piernas— Pero no tiene nombre de remitente. Así que ábrela a ver que es.

Recelosa destape la tapa dejando a la vista su contenido.

Al principio no comprendí de que se trataba hasta que mi madre levanto uno de los papeles. En la imagen estábamos Charlotte, Sarah y yo sentadas junto al lago que había en el hotel pegadas unas a las otras mirando algo que no aparecía en la imagen.

No recordé que tomaran esa foto. Pero salimos las tres sonriendo.

Yo salgo tranquila.

—¿Quiénes son cielo? —pregunto mi madre mirando la foto

—Sara y Charlotte —respondí en un susurro.

—Que encantadoras— dijo ella sonriendo enormemente— Parecen muy buenas chicas.

Yo me limite a asentir.

A cada foto que salía mi confusión iba aumentando.

En algunas estaba con Sarah, en el hotel, en los senderos, comiendo o escuchando al señor Evans.

En otras salía con Charlotte riéndome o en otras con Torre y Jake mientras ellos hacían tonterías. Pero en la gran mayoría salía sola.

—Esta es hermosa— dijo mi madre levantando una en particular.

Y tenía razón.

En esa foto salía en unas aguas termales a las que el señor Evans había insistido en ir. El atardecer iluminaba todo de naranja y yo estaba con los ojos cerrados. La foto parecía ser tomada de cerca, a solo unos escasos dos metros o menos.

Pero solo recuerdo que el que estaba allí era Liam. Y no llevaba ningún dispositivo encima porque el señor Evans nos había obligado a todos a dejarlos en la orilla.

Y él me estaba ignorando en ese momento después de lo de Marc. Ambos ignoramos su confesión sobre mí en el pasillo y no sacamos el tema de conversación. Como si no hubiera existido.

Mi madre expandió todas las imágenes sobre la cama y sobre mi regazo. En algunas salía con gente y en la mayoría sola, durmiendo o haciendo cualquier cosa con alguien de fondo. Pero sola.

Hasta que mi atención se centró en algunas fotos.

De Liam y yo.

Eran pocas. Si. Pero ahí estaban.

Agarre una de ellas mirándola fijamente. Estaba tomada a escondidas Enel autobús desde un asiento cercano. Ambos estábamos dormidos. Yo con la cabeza apoyada contra el pecho de Liam y el con uno de sus brazos sore mis hombros pegándome a él y la cabeza apoyada sobre la mía.

¿Cuándo se tomaron estas fotos? ¿Quién las tomo? ¿Cómo es que no me di cuenta?

—¡Mira esta! —grito agarrando una de las fotos más comprometedoras de Liam y yo— Esta es mi favorita. Hay que enmarcarlas todas. Y mandarle algunas a Samuel. Ese Liam me parece un muchacho encantador.

Mire la foto que estaba sosteniendo.

Liam estaba tumbado boca arriba con los ojos sentados, pero pegado a mí. Con su brazo rozando mi cintura. Y yo estaba sentada ignorándolo por completo leyendo un libro.

Si no fuera porque sabía que se todo mientras estábamos desprevenidos, juraría que esa foto era posada.

En la caja quedo un pequeño trozo de papel con letra impresa a máquina.

Memorias del viaje. Para que no lo olvides. Croft

Me quede mirándola congelada.

¿Croft?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.