El pasillo de los vestuarios olía a humedad y desinfectante mezclado con sudor.
Las luces fluorescentes del pasillo parpadeaban conforme avanzada en el con el zumbido eléctrico resonando.
Mis dedos se aferraban a la tela de la sudadera de Liam que sostenía bajo mi antebrazo apretada contra mi costado.
Las camiseta que me había puesto me quedaba enorme y el cuello se me resbalaba por uno de mis hombros haciendo que tuviera que subírmela constantemente.
La camiseta había aparecido en mi taquilla el viernes a ultima hora de clase, justo cuando la abrí para coger mis ultimas cosas e irme a casa.
Había aparecido doblada y la había reconocido como una de las nuevas del equipo.
La camiseta era de color blanco y azul oscuro y era varias tallas mayor de la que solía utilizar y solo tenia el logo del equipo del instituto y un ocho en uno de los laterales de la manga.
No había una nota ni nada que me ayudara a descubrir quien había sido el que me la había dejado.
Al principio pensé que había sido Maddox, pero luego me llego un olor cítrico que ya había olido antes, el mismo olor que tenía la sudadera de Liam.
Misma sudadera que llevaba dejando doblada en la almohada de al lado todas las noches desde el martes para no sentirme mas sola mientras dormía.
Era una estupidez, y seguramente la tontería más grande que había echo en mi vida, pero el olor que desprendía me hacia sentir menos sola de lo que realmente estaba.
Y ahora estaba en el pasillo de los vestuarios del equipo como una tonta buscándolo para devolverle su sudadera porque no me veía capaz de buscarlo al terminar el partido para dársela.
Por los altavoces se podía llegar a escuchar el murmullo del campo que empezaba a llenarse de personas ocupando las gradas.
Miraba a ambos lados tratando de encontrarlo, rezando para verlo salir de algunas de las puertas cerradas del vestuario del equipo local.
Mi mirada recorrió los letreros sobre las puertas a lo largo del pasillo.
Vestuario visitante.
Almacén.
Oficina.
Vestuario local.
Mi atención se detuvo en ese último.
A través de la puerta pude escuchar voces distorsionadas junto a algunas risas que se mezclaban con las voces de los otros vestuarios de los del equipo de Brookfiel
Levante la mano para tocar la puerta pero me ddetuve arrepintiéndome en el ultimo momento.
¿Y si no era el quien me había y me encontraba a todo el equipo mirándome como si fuera estúpida?
¿Y si me ponía nerviosa y comenzaba a decir estupideces y pensaban que me había vuelto loca del todo?
Un sudo se formo en mi garganta y baje la mano lentamente dejándola en mi costado de nuevo.
—¿Yvonne?
Me gire de golpe para encontrarme a Kane saliendo de una puerta en la que ponía almacén con una bolsa de deporte en la mano.
Llevaba la equipación puesta con una camiseta similar a la mía y el nuero cuatro a la espalda.
—¿Qué pasa? —pregunto acercándose con el ceño un poco fruncido— Deberías de estar en las gradas. El partido empieza en veinte minutos.
—Lo se— respondí retorciendo la tela de la sudadera entre mis manos de forma nerviosa— Solo estoy buscando a… Liam
Kane levanto ambas cejas y una sonrisa pequeña de incredulidad se formo en sus labios.
—¿A Croft?
—Si— asentí repetidamente— Tengo que devolverle algo.
Kane bajo pro primera vez la vista a mis manos y sus ojos se abrieron un poco.
—Ah— dijo sonriendo un poco más— Esa es la sudadera favorita de Liam. La tiene desde hace años.
—Lo se— mentí porque realmente no lo sabia hasta ese momento—Por eso quiero devolvérsela antes de que empiece el partido.
—Esta terminando de ponerse la equipación— señalo la puerta del vestuario local con un movimiento de barbilla— Le queda poco. Ya casi ha terminado.
—¿Crees que puedo esperarlo aquí?
Me miro unos segundos en silencio antes de encogerse de hombros.
—No creo que le importe que le esperes.
—¿Seguro?
—Seguro— asintió sonriendo mas cálidamente— Aunque no se porque no se la diste antes. Llevas toda la semana con ella según yo.
Mis mejillas comenzaron a arder y mis manos sudaron mas.
—Me dijo que se la diera hoy….
—Claro— la ironía de su tono no se me escapo— Bueno, me voy al campo que el entrenador nos quiere dando vueltas de calentamiento antes de que empiece el partido.
—Vale— respondí— Gracias, Kane.
Levanto una mano en forma de despedida y avanzo por el pasillo saliendo por una de las puertas laterales dejándome nuevamente sola.
Respire hondo un par de veces y apoye la espalda contra la pared que estaba justo en frente a la puerta por la que tenia que salir Liam.
Uno a uno fueron saliendo los jugadores, algunos como Jake me sonreían y guiñaban un ojo al verme y otros como Adam me miraban sorprendidos, pero seguían caminando en silencio.
Después de al menos diez minutos y de que todos los jugadores salieran la puerta se abrió una última vez y vi aparecer a Liam.
De por si en clase con el uniforme y aparecía alto, pero con la equipación del equipo parecía tener al menos diez o quince centímetros mas de altura.
Ahora frente a el me daba la sensación de que podía aplastarme con solo apoyar un dedo sobre mi cabeza, pero por algún extraño motivo eso no me asustaba.
Su cabeza se levanto y cuando sus ojos se posaron en mi reconociéndome se quedo inmóvil, sin respirar ni parpadear.
Su mirada se desplazo desde mis ojos hasta mi hombro expuesto por el que se podía ver la tira de mi sujetador. Pero antes pasaron por mi cara mi cuello y hombros.
Cuando sus ojos se posaron en la tira negra de mi sujetador sus parpados se abrieron ligeramente y una pequeña ráfaga de sorpresa cruzo por sus facciones antes de que la disimulara.
Sus ojos regresaron a los míos y no se despearon de ellos sin mirar a ningún otro sitio.
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Editado: 15.05.2026