Un amor a contraluz

Viernes 9 de Junio

El bullicio de la cafería me rodeaba de forma diferente a cualquier otro día.

Normalmente había estado al margen observando desde la distancia, pero en esta ocasión estaba en medio de el, sentada junto a Sarah y Charlotte que nada mas salir de mi clase me habían arrastrado hasta aquí.

Porque según ellas, si me dejaban un día más en ese rincón del pati ose iban a sentir mal.

Debería haber puesto alguna excusa para no haberlas seguido, pero una parte de mi se oponía a la idea de permanecer sola un día más.

Desde el miércoles, había sentido que algo estaba cambiado.

Y por eso ahora estaba sentada en la mesa del equipo con Sarah a mi izquierda y Charlotte a mi derecha.

Era la misma mesa en la que Maddox me había obligado a sentarme la semana pasada y ahora de repente, se había convertido en mi sitio.

—Te has comido medio sándwich en diez minutos—Sarah a mi izquierda apoyo la barbilla en su mano— Es como un nuevo récord para ti.

—No tengo hambre—murmure

Y era cierto.

Desde el miércoles tenia algo metido en la cabeza que no podía entender.

4 de Septiembre de 2020.

Seguía sin descifrar que había ocurrido ese día. que había sido tan importante como para grabarlo en un colgante.

No había podido descubrir que había pasado a las 14:07 del cuatro de septiembre de hace tres años para que fuera tan importante.

Y me estaba volviendo loca tratando de darle un significado lógico.

Mi mano subió instintivamente al colgante que estaba sobre mi pecho por debajo de mi cabeza y enganche mis dedos al metal frio.

—¿Qué es eso? —pregunto Sarah señalando mi mano con curiosidad.

Me di cuenta que ambas habían notado mi gesto.

—Nada. Solo un regalo— aparte la mano de golpe.

—¿De quien?

—No lo se.

Charlotte arqueo una ceja.

—¿Cómo que no lo sabes? ¿Te regalan cosas y no sabes de quien son?

—Es complicado.

—Eso es interesando—Sarah sonrió de forma picara inclinándose hacia mi— Cuenta.

Las dos me miraron fijamente y mi cara se comenzó a alentar.

—De verdad que no se de quien es. Apareció la noche de mi cumpleaños en mi habitación.

—¿Y no has preguntado? —insistió Charlotte.

—Pregunté— admití— Pero quien podía saberlo no me ha dado una respuesta clara.

Sarah frunció el ceño de nuevo.

—¿Quién?

—No importa.

—Por supuesto que importa— replico apoyando los codos en la mesa— Alguien te a regalado un colgante y no quieres decirnos quien a sido.

—O no quieres que lo sepamos— termino Charlotte con una sonrisa maliciosa.

Ambas se quedaron en silencio esperando que dijera algo, pero no sabía que decir. No podía decirles que fue Liam, porque ni siquiera estaba segura.

Solo tenia una nota firmada con su inicial y su número, pero podría haber sido cualquiera haciéndose pasar por el.

Y si les decía y resultaba que no acababa siendo el, podría enfadarse y…

—Esta bien— corto Sarah el hilo de mis pensamientos— No nos lo vas a decir. Pero l menos cuéntanos que pone en eso que no dejas de tocar.

Vacile un momento.

—Una fecha.

—¿Una fecha? —pregunto Charlotte enderezándose—¿Qué fecha?

—Cuatro de septiembre de hace tres años.

El ceño de Sarah se frunció ligeramente mientras sus dedos jugaban con el borde de la bandeja de plástico sin realmente prestarle atención.

—¿El cuatro de septiembre de hace tres años?

—Si.

—Déjame pensar— dijo Charlotte levándose la mano a la barbilla— Eso fue… cuando estábamos en primero. Justo al inicio del curso.

Mi corazón dio un vuelco.

—¿Recuerdas algo?

—No se…hubo muchas cosas.

Se quedo en silencio tratando de hacer memoria.

—Creo que no— intervino Sarah sacudiendo la cabeza— Lo siento Yvonne. No tengo ni idea de que pudo pasar.

La decepción se instalo en mi pequeño, pequeña, pero incomoda.

—¿Sabes? —volvió a intervenir Charlotte— Podrías preguntarle a Kane.

—¿A Kane— parpadee confundida— ¿Por qué a el?

Sarah sonrió.

—Porque Kane sabe de todo—explico— Es como una biblioteca andante. Si paso alfo en este instituto los últimos cuatro años, el lo recuerda. No se le escapa ni un detalle.

—Además— rio Sarah—es el único que se acuerda de hasta que día a llovido. Es enfermizo.

—No es enfermizo— corrigió Charlotte—Es meticuloso.

—Es la dos cosas.

Las mire a las dos y luego baje la mirada al colgante en mi esternón.

Kane.

—¿Crees que podría saberlo? —pregunte sin levantar la vista.

—Si alguien sabe es el— respondió Sarah.

—Pero no le digas que es por el colgante— me aconsejo Charlotte— Dile que es por un trabajo o algo. Porque si Kane sabe que andas investigando algo, no va a parar hasta descubrir por qué.

—Y luego no va a poder guardárselo— añadió Sarah riéndose— No es bueno guardando secretos.

Me quede en silencio sopesando la idea.

Kane podría ser un adopción, pero no confiaba ciegamente en el pero también llevaba dos días dándole vueltas a la cabeza sin llegar a ninguna conclusión y necesitaba respuestas.

Y si Kane era quien podía dármelas…

—Esta bien—dije finalmente levantando la vista— Voy a buscarlo.

Sarah habido un poco los ojos sorprendida.

—¿Ahora?

—Ahora.

Me levante de la silla con las piernas algo temblorosas por los nervios.

Charlotte asintió.

—Está en los aparcamientos— dijo señalando la puerta de metal hacia el pasillo dentro del edificio— Vi a Jake con el saliendo hace unos minutos. Seguro están buscando las mochilas para el entrenamiento de la tarde.

—O fumando a escondidas detrás de los coches— añadió Sarah con fastidio— También es una posibilidad.

—Da igual donde este—me tranquilizo Charlotte— Lo encontraras.

—¿No quieres que te acompañemos? —pregunto Sarah haciendo un ademan de levantarse.

—No— respondí— Quiero ir sola.

Ambas intercambiaron una mirada rápidamente antes de asentir.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.