Un amor a contraluz

Viernes 9 de Junio

—No es asunto tuyo— escupió Chloe— Lo que haga con Fournier no te incumbe Liam.

Sus puños se habían apretado a sus costados tanto que sus nudillos se habían puesto blancos y sus uñas s clavaban en sus palmas.

Liam giro la cabeza hacia ella lentamente sin separarse de mi todavía con su mano en mi nuca y sus dedos enredados en mi pelo con el pulgar acariciando mi mejilla.

—¿Qué estaba pasando? —repitió la pregunta como si no hubiera escuchado lo que Chloe había dicho— Te lo he preguntado una vez, Chloe. No voy a preguntarlo una tercera.

Su pulgar no dejaba de moverse en el lugar exacto en el que Chloe me había golpeado.

Su contacto era tan suave que casi dolía mas que la propia bofetada, tanto que un gemido ahogado escapo de mis labios sin que pudiera evitarlo, causando que los ojos de Liam se desviaran hacia mí por una fracción de segundo.

—Liam…— trate de hablar.

El dedo que tenia en mi mejilla se movió a mis labios rozándolos un segundo haciéndome callar.

—No— me corto en un murmullo— Tu solo quédate quieta.

—Liam—insistió esta vez Chloe—Ya esta bien. No tiene ningún derecho a…

—¿Qué ya esta bien? —su cabeza se giro hacia ella y sus dedos en mi nuca se tensaron suavemente—He podido escuchar los golpes desde el otro lado del pasillo, Chloe. ¿Qué demonios se suponía que estabas haciendo?

Chloe rio amargamente, de forma casi histérica.

—¿Qué estoy haciendo? —repitió— ¿Qué demonios estas haciendo tu Liam? ¿Desde cuando te importa tanto Fournier?

—Eso no responde a mi pregunta.

—¡No tengo que responderte nada! —vocifero dando un paso al frente y Marianne trato de detenerla, pero Chloe se soltó de un manotazo— ¡Tu no eres quien para venir a darle lecciones!

Liam no se inmuto, permaneciendo con los ojos puestos en ella.

—Porque le estabas pegando a Yvonne— repitió— Voy a preguntártelo una sola vez mas Chloe, y te sugiero que me respondas. ¿Qué. Estaba. Pasando?

Su boca se abrió y cerro como un pez fuera del agua antes de poder articular palabra.

—¿Yvonne? —repitió estrangulada— ¿La has llamado Yvonne? ¿Desde cuando la llamas por su nombre?

Liam no respondió limitándose a mirarla en silencio.

—¡Desde cuando! —volvió a dar un paso al frente señalando mi cara con un dedo tembloroso— ¡Siempre la has llamado Fournier! ¡Siempre! ¿Qué juego es este Liam? ¿Qué demonios estas tramando?

—No estoy tramando nada.

—¡No mientas! — grito con lágrimas comenzando a asomarse por sus ojos— ¡Mientes igual que ella! Los dos sois iguales. Fingen ser algo que no son para…

Se interrumpió a si misma respirando hondo antes de volver a hablar.

—¿A que juego estas jugando? —pregunto con un tono lastimero— ¿Por qué demonios le andas prestando tu ropa a Fournier? ¿Por qué la pasas a buscar en moto? ¿Por qué…?

Se callo mordiéndose el labio inferior con fuerza.

La expresión de Liam no había cambiado lo más mínimo, como si las palabras de Chloe no le hubieran afectado.

Su mano en mi nuca no había dejado de moverse en ningún momento, con un movimiento rítmico.

—¿Por qué no me dejas tocarte? —pregunto Chloe con la voz rota—Hace un mes te pedí que me dejaras abrazarte y me apartaste como su fuera basura. Pero a ella… la tienes pegada a ti. La tocas como si nada ¿Por qué Liam? ¿Qué tiene ella que no tenga yo?

No sabia porque, pero mi corazón se encogió por ella.

Estuve a un segundo que acercarme a ella y abrazarla.

Porque sabia lo que era dar todo por alguien durante años, para luego darte cuenta que todo había sido en vano.

—¿Por qué le preparaste un fiesta sorpresa? — Chloe ya no gritaba. Ahora sus palabras se habían convertido en un susurro tan lleno de tristeza que nunca fui capaz de pensar que llegara a sentir— ¿Por qué organizaste todo eso? ¿Por qué le compraste regalos? ¿Por qué le diste tu sudadera? ¿Por qué la miras como nunca me miraste a mí?

Me gire hacia Liam con el corazón en un puño.

¿Había sido él?

Mi cabeza comenzó a reproducir la noche del miércoles a toda velocidad.

Todo el equipo en mi salón, Kane y Liam lanzándose miradas, Liam y Maddox susurrando en l aotra esquina del salón durante casi toda la noche.

Todo comenzó a encajar poco a poco en mi cabeza.

—Liam— susurro— ¿Tu… tu organizaste la fiesta?

No me miro, porque seguía mirando a Chloe.

—No me toques— gruño y me di cuenta entonces que Chloe se había acercado lo suficiente como para agarrarle el brazo.

Sus dedos estaban cerrados alrededor de su antebrazo, justo donde la manga de la camisa estaba remangada clavando sus uñas se clavaban en su piel.

Por primera vez Liam se movió despegando su mano de mi nuca el tiempo suficiente para apartar la mano de Chloe de el de un golpe seco y regresar rápidamente a mi cabeza de nuevo.

Marianne tuvo que sujetar a Chloe para que no volviera a acercarse.

—Te he dicho que no me toques.

Chloe se quedó mirándolo con la boca abierta y los ojos aguados en lágrimas.

—¿Por qué? —pregunto— ¿Por qué ella y yo no?

Chloe parecido comprender algo en la mirada de Liam porque su cara de descompuso en dolor y rabia.

—No puede ser— susurro negando una y otra vez— No puede ser. No… ¿A ella? ¿A Fournier?

—Chloe— intervino Marianne— Vámonos, anda. Esto no te hace bien.

Pero Chloe no parecía poder escucharla.

—Liam— insistió llorando abiertamente— Dime que no es verdad. Dime que no te importa.

Solo obtuvo silencio.

—¡Dímelo! —grito ahogada en el llanto tratando de liberarse de Marianne— ¡Dime que no la has elegido a ella!

Liam bajo la mirada a mí, haciendo que sus ojos se encontraran con los míos, con algo tan suave en ellos que mi corazón dio un vuelco.

Cuando volvió a mirar a Chloe esa emoción había desaparecido.

—Largo— dijo— Las dos. Ahora.

Chloe trato de hablar entre hipidos, pero Marianne ya la estaba arrastrando a lo largo del pasillo susurrándole cosas al oído mientras le acariciaba la espalda.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.