Un Amor imposible hecho realidad

5 Mi decisión

La cena terminó hace dos horas. Mi padre me dejó en el penthouse con un beso en la frente y un _“sé que tomarás la decisión correcta, hija”.

No sabe que la decisión correcta y la que yo quiero tomar son dos cosas distintas.

Me quito los tacones y los aviento. El vestido escarlata queda en el suelo, hecho un charco de satén. Me miro al espejo del vestidor.

Ahí está. Dione Cortez, 24 años, diseñadora, hija obediente. Y prometida del chico que le dijo “Me gusta ver tu cara de frustración”.

Me siento en el borde de la cama y saco mi libreta de bocetos. No voy a dibujar vestidos. Voy a dibujar un plan.

*Regla #1: No dejar que vea el miedo.*
Hoy en el restaurante casi me delato. Temblé. Él lo notó. André Grant siempre supo leer cuándo estaba vulnerable, como un depredador. Si ve miedo, ataca. Si ve rabia, disfruta. Tengo que ser hielo. Profesional. La Dione Cortez que dirige una línea de moda, no la chica que lloró en un pasillo.

*Regla #2: Usar los seis meses a mi favor.*
Papá quiere una alianza comercial. Yo quiero… no lo sé todavía. ¿Venganza? ¿Paz?" No me importa lo que sea, lo haré”,dijo en la universidad. Y hoy lo repitió con la mirada. Bien. Si está tan dispuesto a todo, que lo demuestre.

Tomo el bolígrafo y escribo: Lista de compensaciones.

1. Que se disculpe en público, como me humilló en público.
2. Que trabaje en mi taller una semana. Sin traje. Sin asistentes. Que cosa, que corte tela, que se pinche los dedos.
3. Que me diga por qué lo hizo. Por qué yo. Por qué el reto.

Tacho el punto 3. No quiero sus motivos. Los motivos no borran el moretón que ya no tengo pero que aún me duele.

*Regla #3: No caer en su juego.*
Sus ojos ya no eran sarcásticos hoy. Eran… otra cosa. Culpa, tal vez. Y algo más que no supe leer. Eso es peligroso. André sin arrogancia es peor, porque te hace bajar la guardia. No voy a preguntarle si recuerda la mordida. No voy a buscar al chico que se sentó en el suelo conmigo. Ese chico no existe. Solo existe el hombre que aceptó casarse conmigo para cerrar un trato.

Cierro la libreta de golpe.

El 2 de mayo me recuerda cada año que no pedí ayuda. Que me tragué el bullying sola. Hoy el destino me pone a mi bully en un altar y me dice: _“arréglalo”_.

Muy bien. Lo arreglaré.

Pero a mi manera.

Voy a ser la prometida perfecta en público. Sonrisas, fotos, entrevistas sobre la “fusión Cortez-Grant”. Papá estará feliz. Los inversionistas estarán felices.

Y en privado… en privado André Grant va a entender qué se siente tener a alguien que disfruta tu frustración.

No porque quiera ser como él. Sino porque durante seis meses, él va a vivir con las consecuencias de sus actos. Y yo voy a decidir si seis meses son suficientes para saldar la deuda… o si "quiero que desaparezcas de mi vida”sigue en pie cuando el contrato termine.

Me levanto y me paro frente al ventanal. La ciudad brilla abajo. En algún edificio de esa ciudad, André también debe estar despierto, pensando en mí.

Bienvenido al reto, André. Esta vez lo pongo yo.

Y esta vez, no pienso morder. Pienso cortar.

Con tela, con palabras, con silencio. Hasta que duela. Hasta que entienda.

Hasta que uno de los dos se rinda.

Abro el celular y le escribo mi primer mensaje. Solo tres palabras:

“Empezamos el lunes.”




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