Un Amor imposible hecho realidad

23 El dueño de la sala

Noah llega tarde. A propósito. Las llegadas tarde son suyas. Las salidas también.
Traje negro. Isabela del brazo. Vestido blanco. El de la gala. El mismo. Mensaje enviado.

Dione está al otro lado del salón. Lleva plata . Corte simple. Sin marca visible. Pero André sabe que es diseño suyo. Cortez Atelier. Lanzamiento en tres semanas.

Noah la ve. No sonríe. No necesita. Ya ganó el primer round: Isabela es más alta, aun más joven, más "Forbes". Para él, eso es ganar.

Camina directo. No a Dione. A André.
La gente abre paso. Siempre lo hacen. Con Noah o por Noah.

—Milan —dice André. No extiende la mano. No se mueve. Es su edificio. Su inauguración. Su sala.

Noah mide eso. Odia que otro mida más.
—Grant —responde. Mira alrededor—. Bonita torre. El mármol es italiano, ¿no? Yo iba a traer el de Carrara, pero subió el precio. Supongo que a ti no te importó pagar de más.

Es un golpe disfrazado de cumplido. _Yo sé de mármol. Tú solo pagas._
André no pica.

—A mí me importa que dure —dice. Toma una copa, pero no bebe—. Y que le pague bien a quien lo pule. ¿Tú sigues usando los mismos contratistas, Noah? Los que quebraron después de lo de Roma

Noah tensa la mandíbula. Un milímetro. Nadie más lo ve. Dione sí.
—Roma fue un tropiezo —dice Noah. Baja la voz. Solo para André—. Como tu prometida. Bonita, pero frágil. Se rompe fácil. Ya lo viste. Cuando se le acabó mi nombre, se vino a vivir contigo.

Ahí está. El veneno. _Vive contigo porque no puede sola._
André deja la copa. Por fin da un paso. Queda a la misma altura. No más alto. Igual.

—Uno —dice André. La voz calma. Letal por eso—. No es tu nombre el que la hizo. Es el suyo. _Cortez Atelier_ abre otra sucursal en tres semanas. Con mi dinero, sí. Y con mi taller. Y con mis contactos. Porque yo no le pongo vestidos para exhibirla, Noah. Le pongo fábricas para que ella vista al mundo.

Noah no contesta. No esperaba data. Esperaba rabia.

—Dos —sigue André—. No vive conmigo porque se rompió. Vive conmigo porque tu auto pasó por su calle a las 2:17 a.m. dos veces. Tengo las placas. Tengo el video. Tengo un abogado que se muere por usarlos. Así que si vuelves a respirar cerca de su ventana, lo próximo que compres no va a ser mármol. Va a ser una orden de restricción.

Isabela, a un paso, palidece. No sabía lo del auto. No sabía lo de las 2:17.
Dione, desde lejos, no escucha. Pero ve. Ve a André firme. Ve a Noah quieto. Por primera vez.

—Y tres —André se inclina. Solo un poco. Lo suficiente para que Noah huela que no hay perfume caro aquí. Hay pólvora—. Le prometí a Dione que haría lo que sea por ella. Lo que sea no es comprarle anillos más grandes que el tuyo. Lo que sea es quemar dinero si eso la deja dormir.

Saca el teléfono. Abre una transferencia. Se la enseña.
—Acabo de comprar el 40% de _Cortez Atelier_ —dice—. No como inversor. Como socio. Sin voz. Sin voto. Solo capital. Para que si mañana decides hundirle un cliente, ella tenga dos más esperando.

Noah mira la cifra. Tiene un cero más que lo que él pagó por el contrato de Vidal.
—No necesitas hacer esto —dice Noah. Ya no suena a rey. Suena a hombre—. Ella va a volver a ti igual. Siempre vuelven cuando se asustan.

André guarda el teléfono. Por fin sonríe. Sin dientes. Sin show.
—No, Noah —dice—. Contigo vuelven porque las rompes y luego les vendes la venda. Conmigo se quedan porque no las rompo.

Da medio paso atrás. Recupera su espacio.
—Ahora si me disculpas, tengo que presentar a mi prometida. La diseñadora. No el trofeo.

Se va. No mira atrás. Llega con Dione. Le toca la espalda. No posesivo. Apoyo. Ella no se tensa. Se recarga. Medio segundo. Suficiente.

Noah se queda solo. Isabela le suelta el brazo.
—¿Es verdad lo del auto? —pregunta ella. Bajito.

Noah no contesta. Mira su reflejo en una columna de mármol. Italiano. Pagado por André.
Por primera vez, el marco le queda grande.
Y está vacío.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.