Diane.
Sobrevivir, es en lo único que pienso mientras veo el techo.
Escucho el llanto de mi compañera y como patea el piso mientras camina de un lado hacia el otro.
—Oye, debes tranquilizarte. —le murmuro.
—¿Cómo me voy a tranquilizar si él no ha venido por mí? Seguro está buscando a otra.
—No me has dicho tu nombre. —le recuerdo. —Soy Diane.
—No tiene sentido que me lo digas, te lo cambiarán pronto si subes y al final del día todas suben por malas o por buenas.
—¿Cómo te llamas? Es extraño estar compartiendo un espacio con alguien que ni siquiera he escuchado su nombre.
—Soy Terra, o al menos es el nombre que me ha dado Matteo. —dice finalmente deteniendose.
—¿Cual es tu nombre real? No quiero saber cual ha sido el que te han dado aquí, quiero saber cual es tu nombre de nacimiento.
Ella me mira y no habla.
—Este ahora es mi nombre real, no me importa quien fui fuera de aquí, solo me importa lo que soy aquí.
Es cuando me animo a preguntarle.
—Entonces, si tanto quieres estar aquí, ¿Porque intentaste huir tantas veces? Creo que estás siendo algo contradictoria.
—Yo no quiero alejarme de Matteo, pero solo quería encontrar a la nueva chica que ha captado su interés, se que hay otra y que no la traerá aquí, lo veo porque lo conozco, mira me ha quitado mis privilegios como si yo no fuera nada, cuando le he entregado todo de mi, quiero conocer a la chica que me lo ha robado, sabes él era totalmente otra persona conmigo antes de que ella llegara a su vida, pero de pronto alguien mas llego a su vida y ni siquiera se como es que apareció, solo se que todos los sabian menos yo.
La escucho y no paro de observar en lo dañada que esta la chica con esta obsesión por ese hombre, no es normal esforzarse tanto por un hombre que aparentemente solo la ve como un juego.
Me quedo en silencio cuando escucho el ruido de la puerta ser arrastrada.
—Es hora de que se vayan a bañar. —dice un hombre algo robusto que ingresa a “nuestra habitación”.
—¿Ya viene por mi Matteo? Dom, sabes que yo hace tiempo he perdido la costumbre de dormir en este lugar tan frío.
—Deja de ser tan quejosa, tu te has buscado estar aquí, ¿y esta chica no habla? —dice mirándome fijamente.
Terra me observa.
—¿Por que está aqui? —pregunta. —No he conseguido que diga realmente la razón por la que está aquí.
El tal Dom me observa.
—Está con el abogado, Andrew pidió que la tuviéramos aquí, pero ya va a subir si es que está todo en orden.
Yo solo escucho y me mantengo en silencio.
Mi cabeza va entre la cantidad de abogados que conozco y quien pueda trabajar con alguien capaz de secuestrar a alguien.
—Tu levantate y alístate, verás a Andrew ahora mismo. —entra otro hombre a la habitación.
Terra cae de rodillas al piso y comienza a arrastrarse.
—Dom por favor, necesito hablar contigo. —le dice al hombre sujetando sus piernas. —Por favor. —súplica mientras las lágrimas comienzan a rodar por sus mejillas.
La veo tan derrotada por ese hombre que hasta me impresiona y para nada de forma positiva sino todo lo contrario, como ella se ve tan vulnerable y destruida ante los ojos de él.
El poder que él tiene ante ella, que con solo una mirada le roba su mundo, y ella pasa de ser una chica estable a un despojo.
El hombre me observa desviando la vista de la chica que ha apresado su pierna.
—¿Estas lista? Andrew odia la impuntualidad.
Yo solo asiento, el aparta a Terra, camina hacia mí para con una llave que saca de una cadena en su cuello sacar la cadena en mi pie, una vez liberada me tomó del brazo, yo lo sigo sin resistencia sólo para que no apriete mi brazo.
Sus pasos son apresurados pero yo intento no fijarme en eso, sino solo que me concentro en ver el lugar por fuera.
Es una especie de casona con muchos pasillos, pero pocas personas, al menos conté cinco personas pero cerca de diez pasillos, y los pocos hombres que vi armados.
Ante mí se encuentra una gran puerta de madera, puedo observar por el ventanal que se encuentra enfrente a estas puertas que ya está anocheciendo.
Un día ha pasado, lo recuerdo en silencio.
He decidido no hablar así prestó atención a todos los detalles y veo hasta donde revela esta persona lo que sea que me ha traído hasta aquí.
—Espera aquí, no te muevas de aquí o te disparo. —me amenaza el tal Dom.
Cruza las puertas grandes, mientras yo quedo sentada en un pequeño sillón que está a un lado de las puertas, me quedo mirando el lugar por fuera, la habitación en la que estoy tiene una pequeña ventana con reja, pero esta muy alta y es muy pequeña para que pueda ver con claridad hacia afuera, solo me genera suposiciones sobre qué momento del dia sera.
Vuelve el hombre sujetándome nuevamente por el brazo.
Me hace cruzar las grandes puertas encontrándome un gran salón que se encontraba prácticamente a oscuras si no fuera por el fuego que se encontraba en una gran estufa y seis velas sobre la gran mesa, la cual llegue a contar veinte lugares.
En silencio me lleva hacia un extremo de la mesa y pone una esposa en mi brazo izquierdo.
—Puedes retirarte Dom, déjame a solas con nuestra invitada. —Escucho una voz que no soy capaz de localizar.
El hombre acerca un plato de comida frente a mi y termina por retirarse.
El aroma era exquisito, pero no confío para nada que no esté envenenada o algo por el estilo.
Veo cómo se encienden dos velas más y es cuando lo veo al otro extremo, podía no reconocer su apellido pero en cuanto lo vi supe perfectamente a quien tenía frente a mi Andrew Aston.
Se pone de pie y lentamente comienza a caminar hacia mi, para inclinarse frente a mi, yo contenía el aire en mis pulmones.
—Sabes, no recuerdo que la chica que envíe a secuestrar tendría ojos tan bonitos como los tuyos, ¿quién eres tú? —dice tocando mi cabello.
#2308 en Novela romántica
#805 en Novela contemporánea
romance humor, venganza amor celos, amor obsesion mafia matrimonio
Editado: 31.05.2026