Un Amor Poco Común

Capítulo 3

-Aixa, ya llegamos...- dijo alguien, haciendo que lentamente abra los ojos.

-¿Llegamos?- pregunté, despertándome al instante.

Papá asintió con la cabeza, por lo que salí rápidamente del vehículo.

Vi una casa bonita, que se ve grande. Es de un solo piso, de color blanco con detalles en la parte superior y rodeando las ventanas en celeste, con un hermoso jardín con flores de muchos colores y verde pasto. Había rejas en la parte delantera del mismo tono de celeste y hay un pequeño camino de cemento desde la entrada hasta la puerta que estaba en un costado.

-Ingresa ahora, si quieres. Luego te ayudo con lo más pesado- dijo y entré corriendo.

Me encontré con un pequeño living conformado por 2 sillones individuales de color crema, junto a paredes de color ocre. Tras una pared de poca altura (un metro y unos centímetros más), estaba el comedor y la cocina, pintados de color ocre y blanco.

En el comedor, había una puerta, y con curiosidad fui hacia allí. Había un garaje, con el espacio para un auto  y en el lado contrario al portón por donde ingresaría o saldría el vehículo, hay una puerta transparente, que dejaba ver un patio.

Corrí hacia allí y vi una hermosa piscina, rodeada de pasto. A un lado, había un árbol que daba una sombra que aseguraría no dejarme con quemaduras si me duermo allí en pleno verano. Del árbol tenía una hamaca colgando.

Volví hacia adentro. Al lado del comedor, había un pequeño pasillo que se podía ingresar por el comedor o por el living, que dirigía hacia el baño y hacia 3 habitaciones.

Fui a la primera y estaba pintada del mismo color que era mi antigua habitación. Las paredes lilas con detalles en violeta oscuro. Había un armario al lado de la puerta y una ventana en la pared, con vista a un pequeño parque. La cama estaba contra la pared, en paralelo a la ventana. Había una pequeña mesa a un lado, con su respectiva silla de color negro. Junto a la mesa, había dos estantes, uno un poco más arriba y al lado del otro; estaban sin nada encima.

Los muebles eran de la misma madera. Las telas combinaban a la perfección con la habitación, ya que eran cortinas lilas y un acolchado violeta, ambas con detalles en blanco.

Salí de allí maravillada por lo que vi y encontré 2 habitaciones más.

-Nico vivirá con nosotros- dijo padre, saliendo de la tercera habitación.

-¿En enserio?- dije, más emocionada.

-Estaré mucho más tiempo trabajando. Por eso, hemos tomado esta decisión- dijo-. Él está por venir. Lleva tu maleta a tu habitación, por favor. Luego yo te llevo el resto.

-Okis- dije y empecé a llevar mi ropa a mi nueva habitación.

 

(...)

Me senté en la mesa junto a mi familia, luego de estar todo el día moviendo cajas.

-¿Te gusta la nueva casa?- me preguntó padre.

-¡Si!- exclamé feliz.

-Creí que te gustaría nadar en verano, así que, tiene piscina- dijo Nico-. Pero no ingreses sin que nadie sepa.

-Okis- dije, sonriendo.

-Lo que si, dentro de poco, iniciarás la escuela- dijo padre.

-¡Voy a tener nuevos amigos!- grité.

Ellos rieron y empezamos a cenar.



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En el texto hay: romance, brujas, sobrenatural

Editado: 09.07.2018

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