Un Amor Poco Común

Capítulo 24

Abrí los ojos e intenté conectarme con mis sentidos, objetivo que logré de a poco.

Miré mi alrededor. Estoy en una habitación blanca, donde solo hay una cama en la que estoy recostada y un espejo. Detrás de mí, hay un hermoso ventanal por donde entra luz. Al acercarme un poco, me di cuenta que en realidad es una pantalla, no una ventana, lo cual me decepcionó muchísimo.

Me levanté, acercándome a la pared, donde hay un espejo. Tengo puesto un vestido blanco, mi pelo está recogido en una coleta, con un mechón suelto y ondeado, a un lado de mi rostro. Mis uñas están pintadas de blanco, a la igual que mis labios.

-¿Qué es esto?- dije y empecé a recorrer la habitación, en busca de otra vestimenta para colocarme.

-Aixa, veo que ya has despertado, espero que las chicas no hayan sido muy brutas contigo- dijo alguien, que no veo-. A Niclaus no le gustará saber que estás dañada.

-¿Niclaus?- pregunté confundida.

-¿Cómo era que se hace llamar ahora?- dijo.

En una de las paredes laterales, se creó un agujero negro, por donde está saliendo una persona, vestida de plateado. Lleva puesto una especie de túnica, que es plateada con detalles en gris, que lo cubre todo por completo. Es alto y con una larga cabellera rubia, con una corona negra brillante, que parece estar hecha de algún tipo de piedra unificada.

-¿Miércoles? ¿Nicole?- dijo, con una pose pensativa y sonrió, mirándome-. Nicolas.

-¡¿Qué le hiciste?!- grité, acercándome con rapidez.

-A él, nada- dijo y me detuve-. Es a ti a quien deseo.

-¿Qué?

Él se acercó a mí, como si fuera un depredador que ya eligió a su presa. A cada paso que da, yo retrocedo. El camino termino en la cama, en donde él me empujó, cayendo recostada.

Si no fuera por la esponjosa superficie, seguramente me habría hecho daño.

Intenté alejarlo de diversas maneras, incluyendo el usar poderes, pero nada de nada funciona.

-Ni te gastes en intentar escapar. Esta habitación suprime todos los tipos de magia y poderes- dijo, con una sonrisa extraña-. Una vez que seas mía, serás la reina; no podrás volver a la basura que era el rancho al que llamabas "hogar" ni tendrás que salir de aquí- exclamó, feliz.

Aunque siga intentando, nada funciona. Esto es horrible.

-¡BASTA!- gritó alguien, por lo que miré a mi salvador.



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En el texto hay: romance, brujas, sobrenatural

Editado: 09.07.2018

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