Un Amor Poco Común

Capítulo 30

El ruido del timbre de la entrada me despertó. Miré al alrededor. Nico estaba al lado mío y apesta a bebida alcohólica.

-Yo voy- dije y me levanté.

Fui al baño de forma rápida para arreglarme un poco, mientras el timbre sigue sonando.

-¡YA VOY!- grité enojada y me dirigí a la puerta para abrirla.

-¡Hermanita!- dijo una chica, con una gran sonrisa y me abrazó.

Ella es igual a mí, nada más que más alta, delgada y con los labios de color morado. Viste con un vestido ajustado de color negro, que resalta su buena figura. Su cabello y facciones son idénticas a mí.

-¿Quién eres?- pregunté, confundida.

-¿Por qué hay tanto ruido?- dijo Nico, acercándose a nosotras-. Oh, mier... ¿Estoy viendo doble? ¿Tanto tomé ayer?

-¡Mi amor!- gritó ella y se lanzó hacia Nico.

-¡Él es mi novio!- grité y la alejé en menos de dos segundos.

-Hermanita, debes compartir- dijo con una sonrisa burlona.

Recordé las miles de veces que esa chica me llamó así. Es mi hermana gemela. Yo nací antes que esa basura de persona.

-¿Aixa?- dijo Nico, mirándonos a ambas-. ¿Quién es mi chica?

-Soy yo- dijo la traidora.

-Se supone que estabas con Adrian y estabas muerta- dije, confundida y enfadada-. Tú quisiste todo el poder y te lo dejé solo para que cumplas tu deseo, siendo yo la víctima elegida por el rey para ser asesinada públicamente, aunque unos segundos antes me enteré que te habías matado tu misma.

-Yo solo quería a Niclaus, pero como siempre, me has dejado con las sobras- dijo, con una falsa sonrisa triste.

-No entiendo- dijo Nicolas, aún en la mitad de la pelea.

-Ve a desayunar y báñate- le dijo, con una sonrisa.

Él obedeció.

-Tú siempre has hecho trampa. Eres una mentirosa- dijo, empujando una mesa con un florero y un portarretratos que está a su lado, haciendo que se caiga.

-Hey, la casa no tiene la culpa- dije-. Vamos a otro lado.

La elevé en el aire y la llevé al bosque, que está cerca de casa.

-Terminemos esto de una vez- dije.

-Siempre te odié- informó.

-El sentimiento es mutuo- avisé.

Nico apareció de la nada.

-¡Veronika! ¿Por qué le quieres hacer daño a mi Ixa?- dijo, abrazándome.

-¡Niclaus!- exclamó ella y se lanzó hacia Nico, pero la taclee como si estuviéramos jugando rugby.

-¡Él es mío, perra!- grité enojada.

-¡Paren ya!- gritó Nico.

El aire se fue de mi cuerpo por unos segundos, para luego regresar a los brazos de Nico, respirando agitadamente.

-¡Vero!- gritó Adrien, llegando de la nada, abrazando a mi hermana-. Preciosa, ¿Qué haces aquí?

-Vine a cumplir el resto del trato- dijo ella.

-¿Qué trato?- pregunté.

-Ya no sirve ocultarlo- dijo Adrien y sonrió-. Si Aixa venía conmigo, Veronika podría ir con Niclaus. Y así todos felices y contentos.

-¿No era que querías a Nico?- pregunté confundida.

-Me he dado cuenta que tú eres mejor opción. Así que, te irás conmigo y seré feliz- dijo él.

-Solo piensas en ti mismo- dijo Nico, abrazándome con fuerza, demasiada como para mi gusto.

-Nico...- lo llamé con dificultad, y que no puedo respirar.

Él me miró con ojos llorosos y me soltó.

-Ni siquiera puedes cuidar a quien amas. ¿Esperas un "felices por siempre"? La vida no es así y deberías saberlo- dijo Adrian y se acercó a mí, para agarrarme la mano.



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En el texto hay: romance, brujas, sobrenatural

Editado: 09.07.2018

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