Un Angel En La Oscuridad

CAPITULO III (parte once)

ERASE UNA VEZ… CUANDO TODAVIA CONFIABA (PANDEMONIO)

 

El caos había comenzado, y lo que aquella noche se libraría quedaría marcado en las mentes y corazones de aquellos que vivieron la agonía, el terror, la angustia de una batalla tan frenética que solamente aquellos que pudieron sobrevivir, dan fe que no ha habido mayor caos en la historia de los cielos como lo que ocurrió esa misteriosa noche de luna llena.

- Muy buenas noches damas y caballeros angelicales – la voz de este personaje era sarcástica, maligna y en cada una de ellas se podía notar el odio y las ansias de matar – mi nombre es Miqueas, por si no lo saben… pertenezco a los siete pecados capitales – con una sonrisa enorme que demostraba la locura, lo degenerado que era y sobre todo el poder de intimidación que este podría dar, siguió con su discurso de presentación – soy el pecado de la avaricia y como tal… – aún estaba presentándose cuando sin previo aviso algo parecido a un rayo impacto en aquel ser tan misterioso dejándolo gravemente herido, o por lo menos eso parecía.

- Justo en el blanco – eran las palabras de aquel ángel que había pasado a la iniciativa de la batalla en un abrir y cerrar de ojos – puedes ser muy pecado capital, pero si te descuidas… pierdes – y sonriendo de manera victoriosa, su postura de batalla estaba ya establecida.

- No bajes la guardia Babel… recuerda que ellos están a otro nivel que un demonio de categoría cuatro – y poniéndose de pie y yendo hacia su compañero, aquel general que se encontraba sentado en la mesa ya estaba listo para comenzar – tranquilo general… esto está más que ganad…– y antes de que terminara la frase, sus ojos se abrieron de manera abrupta al ver que aquel ataque que había lanzado de manera eficaz, al parecer no había hecho ningún efecto hacia aquel pecado que sentado frente a lo que parecía un altavoz, comenzaba a probar el sonido para poder expresarse de mejor manera.

- ¡Oye! – le reclamaba Miqueas - ¿acaso no te enseñaron que es de muy mala educación atacar a alguien mientras este se presenta? – al parecer nadie podía creer lo que sus ojos estaban observando, aquel poderoso rayo había impactado directamente sobre el cuerpo de aquel demonio-capital y no tenía ningún rasguño – debo admitir que por un momento me asustaste… creí que mi traje se arruinaría – y observándose muy detalladamente cada parte de su traje, comenzó a reírse de manera muy grotesca y asquerosa – al parecer está muy bien, no le sucedió nada – y viendo fijamente a Babel con una mirada muy intimidatoria, se levantó de su asiento y prosiguió con su presentación – muy bien, en donde me había quedado… a sí – y señalando adonde se encontraban su demás compañeros comenzó a presentarlos uno a uno – el chico que está sentado y tiene solamente un ala en su espalda de un hermoso color negro profundo… su nombre es Victorios el pecado de la gula – y poniéndose de pie observo a todos los que allí se encontraban.

- Noto que todos están confusos, pero tranquilos – con una voz calma y serena, una mirada agachada y su mano derecha acariciando su única ala, hizo aquel comentario que hizo que los que se encontraban allí quedaran perplejos – cuando los matemos a todos, podrán descansar en paz – y retornando a su asiento, nuestro presentador maligno continuo con las presentaciones.

- Gracias por esas maravillosas palabras Victorios… él es un chico tímido, deben comprenderlo, hablar en público no es su fuerte – y señalando a su segundo compañero prosiguió con la presentación – a continuación les presentare a una belleza, un afrodisiaco, muchos desean el poder profanarla, pero solamente ella decide con quien revolcarse y con quien no hacerlo… aunque su rostro pareciera el de un ángel, su hambre y su ansia de poder satisfacer sus deseos más lascivos, la vuelven el manjar de cualquier hombre, ángel y demonio – y levantándose de la manera más vulgar, mostrando su cuerpo de manera lujuriosa, una sonrisa carismática y resaltando su belleza, hizo honor a su presentación – su nombre es Gomory el pecado capital de la lujuria – su mirada coqueta, su sonrisa cautivadora y su lengua larga que parecía satisfacer a quienes ella lamiera, la hacia el ser el deseo carnal perfecto encarnado en el cuerpo de un demonio.

- Te llamas Babel, ¿cierto? – y mirándolo fijamente, le hace un pequeño guiño – esta noche serás mío – y haciendo un movimiento lujurioso con su lengua, retorno a su puesto, ocasionando que el presentador se emocionara a gran medida.

- Oye amigo, sí que tienes suerte… llevo años queriendo cortejar a esa chica y tú lo conseguiste sin mucho – y señalando hacia una zona en específico de Babel, este hizo que aquel joven entusiasta que se había lanzado al ataque se sonrojara y perdiera la postura – al parecer los ángeles también sienten deseos – y riéndose al finalizar esta frase, continuo con la última presentación de la noche – y para cerrar con broche de oro, dejamos lo mejor para el final… o podríamos decir, lo peor para el final, no lo sé, lo único que hemos dejado al más déspota, miserable, ruin, codicioso, aquel que no solo se conforma con tomar una estúpida vida angelical, él las quiere todas… démosle la bienvenida a nuestro pecado capital Dante el codicioso ya se imaginaran cuál es su pecado – y con este último, aquella presentación de aquellos seres que habían aparecido de manera misteriosa, había finalizado. Cabe recalcar que mientras este demonio presentaba a sus compañeros, los demás ángeles que estaban allí, trataban de escapar, pero una misteriosa barrera les impedía el poder realizar dicho acto, haciendo que entre gritos, llanto, con aquellos que se mantuvieron en todo momento en su mesa, con su mirada firme, preocupados por aquella penosa situación en la que se encontraban y que sabían que su única opción era la de luchar y que allí se derramaría sangre inocente y muy probablemente lo que ellos defenderían seria robado de una u otra manera, el caos era inminente. Y aunque esto se estaba llevando a cabo en el sitio de las presentaciones, otra lucha comenzaría en un lugar algo cercano, donde dos amigos tratarían de matarse el uno al otro, o por lo menos eso debería de haber sido.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.