Un Contrato Para Siempre

Capitulo 1

Kael Ardent

Nunca pensé que mi peor enemigo fuera un sobre color marfil. Había firmado contratos por miles de millones de dólares sin que me temblará el pulso. Había comprado empresas al borde de la quiebra, despedido directivos que llevaban décadas trabajando para mí familia y negociado con personas capaces de destruir un imperio con una sola llamada. Nada de eso consiguió hacerme sentir vulnerable.

Hasta ese día. El silencio en la sala de juntas era tan absoluto que podía escuchar el segundero del antiguo reloj colgado en la pared. Todos los miembros del consejo estaban presentes. Los abogados también. Nadie se atrevía a romper el silencio mientras la última voluntad de mi abuelo esperaba sobre la mesa.

Mis dedos golpeaban lentamente la madera. Uno... Dos... Tres... Una costumbre que aparecía cada vez que intentaba controlar mi impaciencia.

Mi abuelo había muerto hacía una semana. El hombre que construyó el grupo Ardent desde los cimientos ya no estaba, y por primera vez en muchos años sentía que el edificio entero se sostenía sobre un cristal a punto de romperse.

—Señor Ardent.. —dijo la abogada, acomodándose las gafas—.v¿Está preparando?

La miré sin responder.

Nadie está preparado para escuchar las últimas palabras de alguien que siempre creyó inmortal. Ella rompió el sello del sobre y comenzó a leer.

Mientras hablaba, o se ve los enormes ventanales de mi oficina. Desde el último piso del edificio podía ver toda la ciudad extendiéndose bajo mis pies. Miles de personas caminaban apresuradas sin imaginar que, en ese mismo instante, el futuro de una de las empresas más importantes del país estaba a punto de cambiar.

—Dejo la presidencia del grupo Ardent y el control absoluto de todas mis acciones a mi nieto Kael Ardent...

Varios directivos sonrieron. Era exactamente lo que todos esperaban. Yo también pero la abogada continuó leyendo.

—.. Siempre y cuándo cumple la condición establecida en este testamento.

Fruncía el ceño, condición no me gustó esa palabra.

—¿Qué clase de condición?—pregunté con la voz firme. Ella respiró hondo antes de continuar.

—El señor Kael Ardent deberá contraer matrimonio legal antes de que transcurran 90 días desde la lectura de este documento. El matrimonio debería mantenerse vigente y convivir bajo el mismo techo durante un período mínimo de un año. En caso de incumplimiento, la totalidad de las acciones pasarán al siguiente heredero designado.

Sentí que el aire abandonaba mis pulmones. No esto tenía que ser una broma. Mi abuelo conocía perfectamente mi postura sobre el matrimonio. Nunca escondí que no pensaba casarme. No porque odiara a las mujeres, si no porque había visto demasiados matrimonios destruidos por el dinero.

El amor era hermoso... Hasta que aparecía una cuenta bancaria con demasiados ceros.

—Continúe —ordené. La abogada bajó la vista.

—El herederos sustituto será el señor Darían Ardent. Levanté lentamente la cabeza Darían por supuesto.

No existe una persona en este mundo menos adecuada para dirigir la empresa. Mi primo sonrió desde el otro extremo de la mesa. No intentó ocultarlo ni siquiera fingió tristeza por la muerte de nuestro abuelo. Solo esperaba Mi fracaso.

—Parece que tendrás que buscar un traje de novio, primprovocarme una sonrisa burlona. Lo ignoré

Si algo había aprendido en los negocios era que nunca debía responder cuando alguien intentaba provocarme. Me levanté despacio todos hicieron lo mismo.

—La reunión ha terminado.

Nadie discutió. Cuando la puerta se cerró detrás del último directivo, permanece inmóvil frente al enorme ventanal. Las luces de la ciudad comenzaban a encenderse una a una 90 días tres meses.

Es en el tiempo que tenías para encontrar a una mujer dispuesta a casarse conmigo. No por amor, no por un futuro juntos, solo por un contrato, solté una risa sec qué irónico. El hombre que negociaba millones tendría que negociar el único acuerdo que jamás quiso firmar.

Apoyé además sobre el cristal no podía perder la empresa, no permitiría que Darían destruyera el legado de mi abuelo. Si el precio para conservarlo era un matrimonio sin amor... Entonces encontraría a la mujer indicada aunque tuviera que pagarle por convertirse en mi esposa.

En ese momento aún no conocía a Liora Vance. No sabía que su llegada pondría mi mundo de cabeza. Ni que el contrato que estaba dispuesto a firmar terminaría siendo el mayor riesgo de toda mi vida.




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