Un Esposo Para Mamá

CAPÍTULO XIII

Noah

 

—Así que tú y mi nuevo papá —establezco el tema de conversación mientras la sangre circula por mi cuerpo, gracias al aparato mágico al que me conectaron.

—¿Cómo te fue en la escuela? —cambia el rumbo que quiero seguir.

—Bien, pero no escaparás, ¿sabes…? —hago una pausa con la intención de escoger muy bien mis palabras— Debiste haber elegido a Gerard en lugar de a Aubrey para ser mi papá, en definitiva, tomas muy malas decisiones, que bueno que estoy aquí para evitar que las vuelvas a cometer —concluyo y su mirada permanece sobre mí.

—Bromeas, ¿cierto? —busca gracia en mis afirmaciones y niego.

—Claro que no mamá, estoy seguro de que Gerard sí me daría uno de sus riñones, lo haría sin rechistar porque él es bueno, en cambio, Aubrey, no —hablo con firmeza.

—Mi amor, la vida no es así de fácil.

—Mami, le gustas, así que nos aprovecharemos de eso —bromeo y se divierte.

Amo escuchar a mi mamá reír, se ve muy linda cuando lo hace, se nota demasiado feliz.

Lo bueno de que Gerard esté aquí, es eso, verla contenta y muy alegre. La forma en la que se miran cuando se encuentran uno enfrente del otro, es algo extraña, a pesar de ello, siempre me emociono al verlos y sé que si se dan una oportunidad, podríamos ser una familia demasiado feliz. Nunca he tenido una así, solo las conozco gracias al internet. Sería muy lindo.

—¿Qué dices mami? ¿Nos aprovechamos? Está dormido, no podrá defenderse —insisto, no dejo de hacerlo porque es muy divertido.

—No seas malo, Noah, lo que propones, no es correcto —pide riendo a carcajadas.

No es lo recomendable, pero es muy gracioso.

Mientras mamá me lee otro librito, el tiempo pasa volando, así que en lugar de quedarme de fisgón, escuchando todo lo que tiene el doctor que decir acerca de mí, me escabullo al ala del hospital en donde se encuentra Gerard.

Observo a través del cristal y como no hay nadie, ingreso. Me acerco a la cama y lo veo con los ojos cerrados en una misma posición, respirando con suma tranquilidad, sin ninguna expresión en particular en su rostro. Es raro que esté así.

—Gerard, ¿sabes…? Pudiste ser mi papá —Le hablo, doy las buenas no tan nuevas.

Hago una pausa y me quito los zapatos, me subo a la cama y me meto debajo de las sábanas, lo acompaño por un momento.

—Aunque si deseas serlo, aún es posible, te casas con mi mamá y me ponen tu apellido, podríamos agregarle Noah Gerard Le-Roux o para que combine mejor, sería Noah Andrè Le-Roux, puedes decidirte cuando despiertes —dejo la opción abierta a su opinión.

Continúo mirándolo y sigo descubriendo que me agrada mucho y que si yo le agrado, podría ser de verdad el papá que quiero, pero antes de lograrlo, Gerard debe despertar y seguir enamorando a mi mamá.

—Me agradas, Gerard, lo mejor de todo es que yo a ti también y eso me pone muy feliz, así que gracias por ser bueno conmigo y no como los demás hombres que siempre quieren separarme de mi mamá…

 

Annette

 

—Fácilmente, podría hacer pasar por su hijo. Se parecen, tanto que Noah me hace recordar a Andrè cuando era un niño, específicamente de esa edad —le digo a Philip y se ríe, pero es cierto.

No olvido a Andrè, siempre cuidé de él desde que lo vi en el hospital a través del cristal. Después de mi madre y mi padre, fui yo quien lo sostuvo en brazos. Solo tenía seis años, pero no puedo olvidarlo, dado que ese es uno de los momentos más importantes en mi vida.

Cuando Colette falleció, verlo sufrir de verdad que me afectó. Estuve con él durante todo su duelo y sentí su dolor como si fuese mío, me mantuve a su lado y pude apoyarlo durante todo ese tiempo, aunque por mi descuido, mi relación con mi ex, llegó a un punto de no retorno. Nos separamos, ya que nunca pudo entender el amor incondicional que poseo por mi pequeño Andrè, tampoco por mi madre y mi padre, a pesar de ello, he tenido a Philippe a mi lado que comprende en su totalidad cada idea que se cruza por mi mente.

Al final de cuentas, hace mucho no lo veía tan enamoradizo, menos feliz y estoy dispuesta a hacer cualquier cosa para que se mantenga de ese modo, eso incluye ayudar a Noah en la búsqueda de un donante. Todo lo que es importante para Andrè, lo es para mí y para el resto de nuestra familia.

—Estará bien, es un idiota, no se irá tan pronto. Es cuestión de días para que despierte y vuelva a robarse a mi esposa —asegura sujetándome de la cintura y me río.

—Sabes que te amo —expreso acercándome a su rostro y uniendo nuestros labios.

Quiero confiar en sus palabras, por el hecho de que aún no le he contado nada a mis padres acerca del accidente y ya no tengo excusas para decir el motivo por el que Andrè no atiende sus llamadas, pero es porque no deseo preocuparlos; debido a que por poco lo perdemos en una ocasión y eso los enfermó demasiado.

—Vi sus ojos, son casi que idénticos —regreso al tema principal.

—Se parece a su padre —dice sacando su teléfono—. Mira —muestra una foto del desgraciado que se niega a salvar al pequeño.

—Sí, el cabello y en su rostro. —acepto.




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