Un latido mas

Capítulo 6: Lo Que el Corazón Guarda

La mañana llegó lentamente.

Camila apenas había dormido.

Cada vez que cerraba los ojos pensaba en Leo.

Pensaba en la tos.

Pensaba en los médicos corriendo.

Pensaba en todas las cosas que aún no habían podido hacer juntos.

En cuanto pudo, salió de su habitación y caminó hasta el área de cuidados especiales.

Pero una enfermera la detuvo.

—Lo siento, Camila. Todavía no puedes entrar.

—Solo quiero verlo un minuto.

—Necesita descansar.

Camila bajó la mirada.

—Entiendo...

Regresó lentamente por el pasillo.

Por primera vez desde que conoció a Leo, se sintió completamente sola.

Pasaron varias horas.

Entonces alguien llamó a la puerta de su habitación.

Era Diego.

—Hola.

Camila se levantó de inmediato.

—¿Cómo está?

Diego sonrió levemente.

—Mejor.

Camila soltó el aire que llevaba horas conteniendo.

—Gracias.

—Pero necesita seguir en observación.

Aun así, aquella noticia fue suficiente para devolverle algo de tranquilidad.

Dos días después, finalmente permitieron que Leo recibiera visitas.

Cuando Camila entró en la habitación, lo encontró acostado en la cama.

Se veía más cansado.

Más pálido.

Pero sonrió al verla.

—Hola.

—Me asustaste mucho.

—Lo siento.

—No vuelvas a hacerlo.

Leo soltó una pequeña risa.

—Lo intentaré.

Durante unos segundos permanecieron en silencio.

Ninguno sabía exactamente qué decir.

Hasta que Leo habló.

—Pensé mucho estos días.

—¿Sobre qué?

—Sobre nosotros.

Camila sintió que su corazón se aceleraba.

Leo observó la ventana.

—Antes de conocerte, cada día era igual.

Solo esperaba resultados médicos.

Tratamientos.

Noticias.

Nada más.

Volvió a mirarla.

—Pero ahora espero verte a ti.

Camila sintió que las lágrimas aparecían de nuevo.

Esta vez no eran de tristeza.

—Yo también.

Leo sonrió.

Era una sonrisa pequeña.

Pero sincera.

—Entonces supongo que debo decir algo importante.

—¿Qué cosa?

Leo respiró profundamente.

Parecía nervioso.

Muy nervioso.

—Creo que me enamoré de ti.

El mundo pareció detenerse.

Camila se quedó inmóvil.

Había imaginado escuchar esas palabras muchas veces.

Pero nunca creyó que ocurriría de verdad.

Leo bajó la mirada.

—Lo siento si esto complica las cosas.

—Leo...

—Solo quería que lo supieras.

Camila tomó su mano.

—No lo complica.

Leo levantó la vista.

Y vio una sonrisa que jamás olvidaría.

—Porque yo también me enamoré de ti.

Por un instante desaparecieron los hospitales.

Las enfermedades.

El miedo.

Solo existían ellos.

Dos corazones que habían encontrado amor en el lugar más inesperado.

Sin embargo, fuera de aquella habitación, la Dra. Torres acababa de recibir una llamada urgente.

Había aparecido un posible donante compatible para Camila.

Pero existía un problema.

Un problema que podría cambiarlo todo.

Continuará...




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