Cada minuto parecía durar una hora.
Intentó leer.
Intentó dormir.
Intentó pensar en otra cosa.
Pero solo podía preguntarse una y otra vez:
¿Seré compatible?
A la mañana siguiente, la puerta de su habitación se abrió.
La Dra. Torres entró con una carpeta en las manos.
Camila se incorporó rápidamente.
—¿Ya tienen los resultados?
La doctora sonrió.
Y esa sonrisa fue suficiente para que Camila sintiera una pequeña chispa de esperanza.
—Sí.
—¿Y...?
—La compatibilidad es muy alta.
Camila se quedó inmóvil.
Por un instante ni siquiera pudo hablar.
—¿Eso significa...?
—Significa que podemos prepararnos para el trasplante.
Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.
Había esperado tanto tiempo aquella noticia que casi parecía irreal.
La doctora le explicó los siguientes pasos, los riesgos y la preparación necesaria.
Era una oportunidad enorme.
Pero también una operación muy delicada.
Cuando la Dra. Torres salió, Camila permaneció unos segundos mirando por la ventana.
Luego tomó aire y fue a buscar a Leo.
Lo encontró en la azotea.
Como siempre.
—¿Qué tal? —preguntó él al verla.
Camila intentó hablar.
Pero las emociones eran demasiado fuertes.
Finalmente sonrió.
—Soy compatible.
Los ojos de Leo se llenaron de felicidad.
—¡Camila!
Antes de darse cuenta, ambos se abrazaron.
Un abrazo fuerte.
Largo.
Lleno de alivio.
—Sabía que lo lograrías —dijo Leo.
—Todavía falta la operación.
—Y la superarás.
Camila apoyó la cabeza en su hombro.
Por primera vez, el sueño de salir del hospital parecía posible.
Aquella tarde continuaron escribiendo en la lista.
Añadieron nuevos sueños.
Más viajes.
Más aventuras.
Más momentos juntos.
Pero cuando cayó la noche, Leo comenzó a sentirse cansado nuevamente.
Muy cansado.
Intentó ocultarlo.
Intentó sonreír.
Intentó fingir que todo estaba bien.
Sin embargo, Camila lo conocía demasiado bien.
—Leo...
—¿Sí?
—¿Te encuentras bien?
Leo guardó silencio.
Y esa respuesta fue suficiente.
Porque por primera vez desde que se conocieron, Camila comprendió algo que había estado evitando pensar.
Mientras ella estaba recibiendo una oportunidad para mejorar...
La salud de Leo seguía empeorando.
Y el miedo que había desaparecido por unas horas volvió a instalarse en su corazón.
Continuará...