Camila intentaba mantenerse fuerte.
Sonreía.
Bromeaba con las enfermeras.
Incluso seguía escribiendo nuevos sueños en la lista.
Pero por dentro estaba asustada.
Muy asustada.
Aquella mañana la Dra. Torres entró en su habitación para explicarle los últimos detalles de la cirugía.
—Todo está listo —dijo con calma.
Camila asintió.
—Entiendo.
—Hay riesgos, pero todo el equipo hará lo posible para que salga bien.
Después de la visita médica, Camila pidió ver a Leo.
Cuando llegó a su habitación, lo encontró sentado junto a la ventana.
Parecía más débil que nunca.
Aun así, sonrió al verla.
—Hola, futura dueña de un corazón nuevo.
Camila soltó una pequeña risa.
—Suena raro cuando lo dices así.
—Pero es verdad.
Ella se sentó a su lado.
Durante unos segundos ninguno habló.
Simplemente disfrutaron de estar juntos.
Finalmente, Camila rompió el silencio.
—¿Y si tengo miedo?
—Es normal.
—¿Y si algo sale mal?
Leo la miró directamente a los ojos.
—Entonces piensa en todas las cosas que todavía te faltan por vivir.
Camila sonrió.
—¿Como ir al mar?
—Exactamente.
—¿Y comer un pastel gigante?
—También.
—¿Y viajar?
—Por supuesto.
Camila bajó la mirada.
—¿Y tú estarás allí?
Leo no respondió de inmediato.
Eso hizo que el corazón de Camila se encogiera.
Finalmente él sonrió.
—Haré todo lo posible.
Aquellas palabras quedaron suspendidas en el aire.
Porque ambos sabían que la situación de Leo era cada vez más complicada.
Esa noche, antes de dormir, Camila recibió una pequeña caja.
Dentro había una carta.
La letra era de Leo.
Con manos temblorosas la abrió.
"Camila:
Si estás leyendo esto, probablemente mañana sea un día importante.
Quiero que recuerdes algo.
Conocerte fue lo mejor que me ha pasado.
Me enseñaste a sonreír cuando todo parecía imposible.
Y pase lo que pase, quiero que sigas adelante.
Prométeme que vivirás por los dos.
—Leo"
Las lágrimas cayeron sobre el papel.
Camila abrazó la carta contra su pecho.
Y aquella noche se quedó dormida con ella entre las manos.
Mientras tanto, en otra parte del hospital, la Dra. Torres hablaba en voz baja con Diego.
Las noticias sobre Leo eran preocupantes.
Su estado estaba empeorando más rápido de lo esperado.
Y el tiempo comenzaba a agotarse.
Continuará...