Camila mejoraba cada día.
Los médicos estaban satisfechos con su recuperación.
Su nuevo corazón funcionaba perfectamente.
Por primera vez en mucho tiempo, podía caminar más, respirar mejor y soñar con una vida fuera del hospital.
Sin embargo, mientras ella avanzaba, Leo parecía quedarse atrás.
Cada día estaba más cansado.
Cada día necesitaba más ayuda para realizar tareas sencillas.
Y aun así, seguía sonriendo.
Seguía haciendo bromas.
Seguía fingiendo que todo estaba bien.
Una tarde, Diego encontró a su hermano observando el atardecer desde la ventana.
—Deberías descansar.
—En un momento.
Diego se acercó.
—¿Por qué no le dices la verdad?
Leo bajó la mirada.
—Porque no quiero arruinar su felicidad.
—Tiene derecho a saberlo.
—Lo sé.
Pero todavía no.
Diego suspiró.
Sabía que tarde o temprano esa conversación tendría que ocurrir.
Mientras tanto, Camila seguía haciendo planes.
Hablaba constantemente del día en que salieran juntos del hospital.
Del viaje al mar.
De los lugares que visitarían.
De todas las cosas que aún querían vivir.
Y cada vez que la escuchaba, Leo sentía una mezcla de felicidad y tristeza.
Porque deseaba ese futuro más que nada.
Pero ya no estaba seguro de poder alcanzarlo.
Esa noche, Camila subió sola a la azotea.
Quería sorprender a Leo con una nueva idea para la lista.
Pero al llegar escuchó voces.
Era Diego.
Y estaba hablando con la Dra. Torres.
—¿Cuánto tiempo le queda? —preguntó Diego con la voz quebrada.
Camila se quedó inmóvil.
—No podemos saberlo exactamente —respondió la doctora—, pero su condición es muy delicada.
El mundo pareció detenerse.
Camila sintió que el aire desaparecía de sus pulmones.
No escuchó nada más.
Solo esas palabras.
"Su condición es muy delicada."
Las lágrimas comenzaron a llenar sus ojos.
Todo aquel tiempo Leo había estado ocultando la verdad.
Y ahora comprendía por qué.
Se apoyó contra la pared.
Intentando contener el llanto.
Pero era imposible.
Porque por primera vez desde que recibió su nuevo corazón...
Comprendió que podía perder a la persona que más amaba.
Y el miedo fue más fuerte que nunca.
Continuará...