Un latido mas

Capítulo 14: La Verdad Entre Lágrimas

Camila permaneció inmóvil varios minutos después de escuchar la conversación.

Sentía que el suelo había desaparecido bajo sus pies.

Todas las piezas comenzaron a encajar.

Las sonrisas de Leo.

Su cansancio.

Las respuestas que evitaba dar.

La tristeza que a veces aparecía en sus ojos.

Él lo sabía.

Y había decidido cargar con todo en silencio.

Con lágrimas recorriendo sus mejillas, bajó de la azotea y caminó directamente hacia la habitación de Leo.

No llamó a la puerta.

Entró.

Leo levantó la vista al verla.

Su sonrisa apareció automáticamente.

Pero desapareció al notar que ella estaba llorando.

—Camila...

—¿Por qué?

Leo guardó silencio.

—¿Por qué no me lo dijiste?

El corazón de Leo se encogió.

Comprendió inmediatamente lo que había ocurrido.

—Yo...

—Escuché la conversación.

Las lágrimas siguieron cayendo.

—¿Creías que no quería saberlo?

—No quería verte sufrir.

—¡Ya estoy sufriendo!

La voz de Camila se quebró.

Leo bajó la mirada.

Por primera vez no tenía ninguna respuesta.

Ninguna broma.

Ninguna forma de arreglar aquello.

Camila se acercó.

—¿Cuánto tiempo llevas ocultándolo?

—Semanas.

—Leo...

—Lo siento.

El silencio llenó la habitación.

Finalmente Leo habló.

—Después de todo lo que pasaste, necesitabas esperanza.

No más preocupaciones.

No más miedo.

Camila negó con la cabeza.

—La esperanza no significa esconder la verdad.

Las lágrimas brillaban en los ojos de ambos.

—Quiero estar contigo en todo.

En lo bueno.

Y en lo malo.

Leo sintió que ya no podía contener sus emociones.

—Tengo miedo.

Aquellas palabras apenas fueron un susurro.

Pero Camila las escuchó.

Y comprendió que era la primera vez que él admitía su miedo.

—Yo también.

Se acercó.

Y lo abrazó con fuerza.

Ambos lloraron.

Sin esconder nada.

Sin fingir.

Sin intentar parecer fuertes.

Porque a veces el amor también consiste en compartir los miedos.

Después de varios minutos, Leo habló.

—¿Recuerdas nuestra lista?

Camila asintió.

Leo tomó el cuaderno.

Y escribió una nueva línea.

"Sueño número 16: Aprovechar cada día."

Camila observó las palabras.

Luego escribió debajo.

"Sueño número 17: Nunca dejar de luchar."

Leo sonrió.

—Ese me gusta.

Camila tomó su mano.

—Todavía tenemos tiempo para cumplir muchos sueños.

Leo no respondió.

Pero por primera vez decidió creerlo.

Sin embargo, mientras ambos hacían promesas para el futuro, una llamada urgente llegó al despacho de la Dra. Torres.

Los nuevos estudios de Leo acababan de llegar.

Y contenían una noticia inesperada que nadie había visto venir.

Continuará...




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