Un latido mas

Capítulo 17: El Primer Paso Hacia la Libertad

Una semana después, el ambiente en el hospital era muy diferente.

Camila caminaba por los pasillos sin ayuda.

Su nuevo corazón latía con fuerza y cada revisión mostraba resultados positivos.

La Dra. Torres sonrió al terminar el chequeo.

—Camila, tu recuperación está siendo excelente.

—¿De verdad?

—Sí. Si todo continúa así, pronto podrás recibir el alta médica.

Camila llevó una mano a su boca, emocionada.

—¿En serio?

—En serio.

Sin pensarlo dos veces, salió de la consulta para buscar a Leo.

Lo encontró en el jardín del hospital, sentado bajo un árbol. Ya no llevaba el tanque de oxígeno todo el tiempo; solo lo necesitaba en algunos momentos del día.

—¡Leo! —lo llamó con una enorme sonrisa.

Él levantó la vista.

—Por esa cara... pasó algo bueno.

Camila corrió hacia él con cuidado y lo abrazó.

—¡Pronto me darán de alta!

Leo rio con alegría.

—¡Sabía que lo lograrías!

Ambos permanecieron abrazados unos segundos.

Después, Leo tomó el cuaderno de los sueños.

—Creo que es hora de tachar uno.

Buscó una página y sonrió.

Sueño número 15: Salir juntos del hospital.

—Todavía no —dijo Camila riendo—. Falta que tú también salgas.

—Entonces tendremos que apresurarnos.

En ese momento apareció la Dra. Torres.

—Leo, también tengo noticias para ti.

Él se puso de pie lentamente.

—¿Qué sucede?

—Tus últimos estudios muestran una mejoría constante. Aún necesitarás tratamiento y revisiones, pero si

continúas así, podrías recibir el alta en unas semanas.

Leo abrió mucho los ojos.

—¿De verdad?

—Sí.

Diego, que acababa de llegar, escuchó la noticia y abrazó a su hermano con fuerza.

—¡Lo lograste!

Leo sonrió con los ojos llenos de lágrimas.

Miró a Camila.

Ella ya estaba llorando de felicidad.

—¿Lo ves? —dijo ella—. Nuestra promesa sigue en pie.

Leo asintió.

—El mar nos está esperando.

Esa tarde, los cuatro —Camila, Leo, Diego y Valeria— se reunieron en la azotea por última vez como pacientes.

Mientras el sol se ocultaba, Camila abrió el cuaderno.

Con una sonrisa, escribió una nueva línea.

Sueño número 18: Ver el amanecer en la playa, juntos.

Leo tomó el bolígrafo y añadió debajo:

"Y seguir escribiendo nuevos sueños, porque nuestra historia apenas comienza."

Todos sonrieron.

Por primera vez, el futuro ya no parecía un lugar lejano.

Parecía estar esperándolos, justo al otro lado de las puertas del hospital.

Continuará...




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