Un latido mas

Capítulo 23: Lo que Nadie Vio Venir

La siguiente semana llegó con una calma engañosa.

Camila seguía con sus controles regulares, y el embarazo avanzaba de forma estable. La casa de las ventanas azules se había convertido en un refugio de tranquilidad.

Pero la Dra. Torres no había dejado de pensar en los últimos resultados de Leo.

Algo no encajaba.

Y necesitaba confirmarlo.

En la consulta, Leo entró solo por petición de la doctora.

Camila se quedó en la sala de espera, inquieta.

Diego le ofreció una sonrisa tranquilizadora.

—Seguro es rutina.

Camila asintió… pero no logró calmarse.

Dentro del consultorio, la Dra. Torres revisó los estudios una vez más.

—Leo… necesito hacerte una pregunta directa.

Él asintió.

—¿Te has sentido diferente últimamente? Mareos, cansancio extremo, pérdida de fuerza…

Leo dudó un segundo.

—Más cansado… sí. Pero pensé que era normal.

La doctora respiró hondo.

—No lo es.

Leo se quedó en silencio.

—¿Qué está pasando?

La Dra. Torres giró la pantalla con los resultados.

—Tu recuperación anterior fue real… pero estos nuevos análisis muestran un patrón extraño.

Leo frunció el ceño.

—¿Extraño cómo?

—Tu cuerpo está respondiendo de una forma que no coincide con una enfermedad estable ni con una recaída típica.

Leo sintió un escalofrío.

—¿Eso qué significa?

La doctora lo miró fijamente.

—Significa que podríamos haber pasado algo por alto desde el principio.

Silencio.

—¿Algo… grave?

La Dra. Torres dudó.

—O algo muy específico.

Mientras tanto, en la sala de espera, Camila comenzó a sentir un leve mareo.

Se llevó una mano al vientre.

—Tranquila… —susurró Diego—. Seguro no es nada.

Pero Camila sentía algo distinto.

Como una intuición.

Como si el aire hubiera cambiado.

Dentro del consultorio, la doctora continuó.

—He pedido una revisión genética completa de tus registros antiguos.

Leo abrió los ojos.

—¿Por qué?

La Dra. Torres bajó la voz.

—Porque hay un patrón en tu historia clínica que podría explicar tanto tu enfermedad como tu mejoría.

Leo sintió su corazón acelerarse.

—¿Qué tipo de patrón?

La doctora lo miró directamente.

—Uno que a veces aparece cuando dos personas con condiciones médicas compatibles… comparten tratamientos, entornos… o incluso un vínculo biológico inesperado.

El mundo pareció detenerse.

—Eso no tiene sentido… —susurró Leo.

Pero la expresión de la doctora no era de duda.

Era de preocupación.

Fuera, Camila sintió un fuerte latido en su pecho.

Más intenso de lo normal.

Se quedó inmóvil.

Y por primera vez en mucho tiempo… sintió miedo sin saber exactamente por qué.

La puerta del consultorio se abrió lentamente.

Leo salió.

Camila se levantó de inmediato.

—¿Qué pasa?

Él la miró.

Pero no respondió.

Y ese silencio lo dijo todo.

Porque algo estaba a punto de cambiar lo que creían saber sobre sus cuerpos… sus historias… y su destino.

Continuará…




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