El camino de regreso a casa fue silencioso.
Demasiado silencioso.
Camila miraba por la ventana del auto, mientras Leo conducía con las manos firmes en el volante… aunque su mente estaba en otro lugar.
—Dime algo —susurró ella al fin—. Por favor.
Leo respiró hondo.
—La doctora cree que hay algo en mi historial que no encaja.
Camila se giró lentamente.
—¿Qué tipo de cosa?
Leo apretó el volante.
—No lo sabe todavía. Por eso pidió más estudios.
El aire dentro del auto pareció volverse más pesado.
Al llegar a casa, ninguno habló de inmediato.
El jardín seguía igual.
El árbol moviéndose con el viento.
Pero algo en el ambiente había cambiado.
Camila se sentó en el sofá, llevándose una mano al vientre.
Leo se quedó de pie frente a ella.
—No quiero que tengas miedo —dijo él.
Camila levantó la mirada.
—Es imposible no tenerlo.
Silencio.
Leo se acercó lentamente y se arrodilló frente a ella.
—Mírame.
Camila lo hizo.
—Pase lo que pase… seguimos juntos.
Camila sintió lágrimas en los ojos.
—¿Y si esto cambia todo?
Leo dudó un segundo.
—Entonces lo enfrentamos juntos.
Esa noche, Camila no pudo dormir.
Leo tampoco.
En la oscuridad, ambos miraban el techo desde habitaciones distintas.
Pensando en lo mismo.
¿Qué era lo que la Dra. Torres había descubierto?
Al día siguiente, los resultados adicionales llegaron.
La doctora pidió verlos a ambos.
Esta vez, su expresión era distinta.
No era preocupación.
Era impacto.
—Necesito que escuchen esto con calma —dijo.
Camila sintió su corazón acelerar.
Leo tomó su mano.
La doctora abrió el expediente.
—Comparé tus registros médicos antiguos, Leo… con ciertos patrones inmunológicos y genéticos asociados al trasplante de Camila.
Silencio absoluto.
—Y encontré algo que no debería ser posible.
Camila sintió un escalofrío.
—¿Qué encontró? —preguntó Leo.
La Dra. Torres los miró a ambos.
—Hay una coincidencia biológica extremadamente rara entre ustedes dos.
El mundo pareció detenerse.
—No es solo coincidencia médica… —continuó—. Es un vínculo que no habíamos considerado.
Camila abrió los ojos.
—¿Qué tipo de vínculo?
La doctora bajó la voz.
—Podrían compartir una conexión genética parcial.
Silencio total.
Leo soltó una risa nerviosa, incrédulo.
—Eso es imposible…
Pero la doctora no sonrió.
—No lo es.
Camila sintió que el aire desaparecía de la habitación.
—¿Está diciendo que…?
La Dra. Torres asintió lentamente.
—Podrían tener un origen biológico relacionado.
El cuaderno de los sueños, en la casa, parecía demasiado lejos.
Como si todo lo que habían construido estuviera a punto de reescribirse desde el principio.
Y en ese instante… Camila entendió que su historia con Leo no solo había comenzado en el hospital.
Tal vez… había comenzado mucho antes.
Continuará…