Como se ve avecinar una tormenta,
empezó mi ansiedad y desdicha.
No tengo ni idea qué debo hacer,
no me dieron manual; la tempestad
se siente más cerca junto con ella:
el frío y la soledad.
Los pensamientos soplan sin parar,
el “¡hubiera dicho!” comienza a tronar.
Aún se ve un rayo de sol mezclado
con los tonos grises que pintan los recuerdos.
Todo el camino después de la ruptura
se sentía correr la brisa fría,
y la fuerza de mi mano sobre el acelerador.
Decidí dejar las cosas y aceptar;
esta nueva realidad puede pesar.
La decisión y la acción
fueron duras de pensar.
En realidad no sé qué estoy sintiendo:
¿ira?, ¿tristeza?, ¿decepción?, ¿miedo?,
¿desilusión?, ¿amor?, ¿odio?
Qué coincidencia que las nubes hoy
ya no soportaron más el peso,
así que las acompañé,
porque no aguanté más.
Solo pude hoy sentarme y llorar,
llorar cuando nadie puede ver,
aquellas horas donde las luces se apagan
y todos se duermen.
Esta noche duele tanto;
saber que ya no estarás
me hace sentir fatal.
Gotas y gotas salen de mis ojos,
al igual que las gotas caen de las nubes.
Abrazada a mi peluche,
con la lluvia de fondo,
mi almohada húmeda
y mis ojos hinchados,
sin mirar las horas,
se fueron cerrando poco a poco
hasta quedar dormida.
𝒵𝒽𝒶 𝐵𝓁𝑜𝑜𝓂
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reflexiones, un nuevo comienzo, crecimiento personal / superación
Editado: 26.09.2026