Levantarme y creerme fuerte,
mientras el ruido sigue en mi mente.
Es una incertidumbre tratar de ser indiferente.
Todo parece normal: el día y su afán,
pero se siente vacío un lugar.
Solo no puedo dejar de pensar:
¿Qué hice mal? ¡Se puede arreglar!
Lo podemos dialogar.
Este asunto no deja de dar vueltas,
trato de mantener el control.
Cada momento me repito:
¡Respira! ¡Respira!, tú puedes.
Las manos frías y el cuerpo nervioso,
mis ojos quieren revelar
lo que tanto me cuesta callar.
Están más vidriosos, y el ardor
me hace reflexionar que debo parar.
Ver el atardecer y perderme en él
viene acompañado de unas inmensas
ganas de llorar; salir corriendo
para cambiar esta realidad.
Busco culpables de forma mezquina.
Empecé a encerrarme en mi propia agonía,
y pienso en todo lo que pude haber hecho;
debí aprovechar mejor el tiempo.
Siento que todos a mi alrededor
quieren darme también su traición.
Estoy alerta a cualquier acción,
y esto es solo abrumación.
Nuevamente volví a llorar,
de la misma forma que ayer,
pero esta vez con un resentimiento
muy intenso.
Entre el llanto, un impulso
de escribirle todo lo que
en este momento siento.
Aun sabiendo que su rechazo y distancia
estarán al frente;
no contestar está en su mente.
No le importa lo que yo siento.
Una vez más volví a dormirme desorientada.
𝒵𝒽𝒶 𝐵𝓁𝑜𝑜𝓂
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reflexiones, un nuevo comienzo, crecimiento personal / superación
Editado: 26.09.2026